Democracia moral, prohibiciones preventivas

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Javier Blanco Urgoiti *

No creo exagerar cuando digo que, con la aprobación de la reforma de la ley del tabaco, este país, convertido ya en el más prohibitivo de la UE, ha dado un paso atrás de 50 años en sus aspiraciones de ser un estado libre y democrático. Aparte de la mentira con la que el Ministerio de Sanidad ha embadurnado todo el proceso legislativo, aplicando su rodillo mediático como en los tiempos del Agitprop sin importarle en absoluto la verdad, se han creado dos precedentes peligrosos, peligrosísimos, que pueden cambiar, a partir de ahora la manera en que se generan las leyes en España, siempre en beneficio de un bien superior, como la defensa de la juventud y la infancia, la salud pública, la seguridad nacional o el estado del bienestar.

El primero de ellos es el de las prohibiciones preventivas. Se establece una prohibición total de fumar en hostelería para que no haya sitio a las interpretaciones y, por tanto, para impedir que la gente, en el futuro, se salte la ley. Suena a Minority report porque es exactamente lo mismo. La prohibición se anticipa al mal comportamiento y, así, el Estado se asegura de que no se comete la falta.

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En segundo lugar, la reforma de la ley del tabaco tiene un componente moral al más puro estilo antiguo régimen que es de lo más repugnante: la prohibición de fumar en parques infantiles para evitar que los progenitores den mal ejemplo a sus hijos. La democracia no es moral, porque aglutina y permite la convivencia de toda clase de moral, la que uno entiende y la que uno rechaza, y ni el Ministerio de Sanidad ni el señor Gaspar Llamazares son quienes para presentarse como un ejemplo moral a los demás. Si lo que estamos buscando es que los padres no den malos ejemplos… ¡Agárrense que lo van a prohibir todo!

Pero estos dos aspectos, meramente teóricos, no han sido lo único lamentable del proceso de reforma de la Ley 28/2005. El Ministerio de Sanidad, encabezado por Trinidad Jiménez, ha faltado a todos sus compromisos públicos, incluido el del consenso, con una falta de vergüenza sin precedentes en política y, oiga, ¡aquí no pasa nada!

Sumen que no se ha permitido hablar a quien podía decir algo y tenía apoyos para hacerlo, para aprobar a martillazos una ley que pisotea los pocos derechos de 11 millones de adultos que consumen tabaco en España, como si fueran delincuentes, contra la opinión de un sector, el de hostelería, que representa un 7% de nuestro maltrecho PIB. De remate, se han usado todos los atajos legislativos y la puerta de atrás del Congreso, con urgencia, como si este fuera el mayor problema de España hoy. Por último, se impone una norma que ignora la realidad, porque sus perpetradores han decidido que sean la realidad y las personas las que se amolden a la norma. Por tanto, su destino es el fracaso más absoluto.

¡Con lo fácil que habría resultado regular el consumo de tabaco en todos los lugares públicos cerrados, delimitando los espacios y las condiciones en las que sí es posible fumar en ellos, con respeto, siempre, a los derechos del no fumador! ¡Esto es lo que quería la gente! Esto y no tanta prohibición ni tanta política norcoreana. Poder llegar a un restaurante y que te ofrezcan fumador o no fumador y que ese modelo se vigile y se respete. Todos contentos.

Pero, ya saben por qué eso no es posible: porque ustedes son unos futuros delincuentes y eso es un pésimo ejemplo para sus hijos.  No creo estar exagerando cuando pienso en el oneroso resultado que para las arcas públicas daría la aplicación de estos dos principios, por ejemplo, al código de circulación.

(*) Javier Blanco Urgoiti (La Coruña, 1972) es periodista especializado en prensa sectorial y portavoz del Club de Fumadores por la Tolerancia desde 2005.
11 Comments
  1. Miguel 60 says

    Javier no sabia que eras periodista, como se puede ser tan demagogo y manipulador. y ademas te permites discutir a Anna Bosch. Increible al menos te defones como especializado en prensa sectorial

  2. jordi von berlin says

    LA INTOLERIANCIA ES LA MADRE DE LA DICTADURA
    UN BURKA PARA LOS FUMADORES
    CARA A ZAPATERO CON LA CAMISA NUEVAAAA
    os recuerdo a todos los antitabaco ke estamos en un pais libre de expresion, ke aki opinamos todos no solamente los ke no fumais, y si no os gusta HUMO!!!!!

  3. luis says

    Es cierto. Lo propio sería que el fumador, a pesar de saber que está aspirando un humo perjudicial, pidiese permiso para fumar, pero nadie que fume lo hace, por tanto dan por hecho que el no fumador tiene que aguantar el humo. ¿tengo que pedir tolerancia entonces al no fumador cuando su propio egoismo ignora al otro no fumador?. Yo tolero que Vd fume, pero hágalo donde no perjudique. ¿Se siente Vd. un delincuente porque le prohiben perjudicar a otros?. Este es el pensamiento de un niño mimado que se cree que puede hacer lo que quiera y que cuando papá (Estado) se lo prohibe, pues le da la rabieta. No te preocupes, que al igual que dejas el cigarrillo al entrar al bus o al hospital, y aguantas sin fumar dentro de él, ya verás cómo no dejarás de entrar en el bar y te acostumbrarás a fumar al salir.

  4. Sir John More says

    No me considero «antitabaco», y quizá haya aspectos de la ley que sean exagerados, pero como me he llevado años y años pidiéndole a los fumadores que respeten mi salud, y salvo dos o tres, todos los demás pasaron de mi soberanamente, ahora, soberanamente, hay que joderse, amigos. Si los fumadores no hubiesen sido tan obstinados en su mala educación, igual no hubiésemos llegado a esto. ¿Que entre los no fumadores hay tantos maleducados como entre los fumadores? ¿Y qué? ¿Que los coches contaminan tanto como el tabaco o más? ¿Y qué? Ay, sí, después de tantos años de tragarme aquel ruego inútil de que me permitiesen no fumar y de que respetasen algo tan básico como mi salud, ahora es casi un gustazo todo esto. Abrazos.

  5. antitabaco says

    Simplemente lamentable el testimonio de Javier

  6. Miguel 12345 says

    Tabaco 55.000 muertos en España al año de los cuales 1500 son fumadores pasivos trabajadores de hosteleria y otros 1500 de fumadores pasivos. Creo que no ha visto usted un familiar o amigp de cancer de pulmon.

  7. Embarazada says

    Trabajo de camarera y estoy embarazada de 6 meses, cosa que se me nota ya bastante. Ni uno sólo de los muchos clientes que atiendo cada día ha dejado de fumar por mi situación. Estoy 9 ó mas horas seis días a la semana respirando un aire viciado. Mi hijo tambien. No creo Sr. Javier que peque de intolerante ni que haga falta añadir mucho más. Y si alguien no es capaz de verlo, creo que tiene un problema grave de respeto por los demás.

  8. SinHumo says

    Para alguien que es portavoz de un lobbie de las empresas tabacaqueras lo único que le queda es la rabieta por no haber podido defender con éxito los intereses de sus patronos.
    Ahora le queda la 2ª parte. Protestar para seguir en la nómina.

  9. Joan says

    Jordi, y a los que no les gusten que los estafen, ¿humo? porque este es un pais de chorizos.
    ¿Desde cuando hay que dar la razón al que perjudica a los demás, al que contamina, al que impone su voluntad?
    ¡Y es que algunos todavia tienen mentalidad de dictadura!

  10. carmen says

    Es impresionante,que ahora a los fumadores les parezca tan fácil y tan lógico hacer lugares separados en los restaurantes y bares, que permitan librarse del humo toxico y cancerígeno a los no fumadores!, y por qué no lo han hecho hasta ahora?, porque nadie preguntaba si molestaba aunque te vieran embarzada o con niños ?. enhorabuena a esta ley valiente y en defensa de un derecho constitucional basico, el derecho a la salud

  11. jaitarra says

    El caso es que SIEMPRE hay opciones. Se había barajado la posibilidad que en los locales cerrados con aspiración del humo, no sirvieran l@s trabajador@s de la hostelería y l@s empresari@s no perderían aquellas inversiones realizadas. De tod…as formas también creo que en algún momento habrá que explicar también el espíritu de la ley que viene siendo el de evitar que la gente consuma una sustancia que aunque legal es muy perjudicial, incluso letal. Además nadie habla de los derechos de las personas no fumadoras.Otra cosa es que el Estado permita a las tabacaleras el uso de sustancias añadidas al tabaco que no están ni siquiera identificadas…parece que con esas no somos tan valientes…¡ Viva el talante !

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