Telemadrid: engordar para morir

Esperanza Aguirre felicita a José Antonio Sánchez tras su toma de posesión como director general de Radio Televisión Madrid, el pasado 26 de julio. / madrid.org

Despídase de las televisiones públicas autonómicas: Rajoy promete privatizarlas si gana las elecciones. Muchos lectores pensarán que ya era hora de que alguien cerrase ese agujero negro que suponen, tanto en lo económico como en lo intelectual, los trece entes públicos autonómicos: partidistas y cutres, basados en informativos manipulados e incapaces de autofinanciarse, en 2010 se engulleron más de 2.228 millones de euros en subvenciones, el doble que cuatro años antes. Son un lastre, tienen ustedes razón. Salvo por un pequeño detalle: la culpa no es de la televisión autonómica como concepto, sino de la mediocridad moral y profesional de sus gestores. Una televisión autonómica no es intrínsecamente mala. Es más, debería cumplir la labor social y cultural que las cadenas privadas no están dispuestas a ofrecer. Pero parece una tarea imposible: las autonómicas son tan mediocres y ruines como los políticos que las manejan.

En cualquier caso, el avance del programa electoral de Rajoy se contradice con las decisiones de algunas de las comunidades autónomas gobernadas por el Partido Popular: Telemadrid aumenta su presupuesto de gastos en 2012 casi en un 7%. ¿Crisis? Según para quién. ¿Austeridad? Depende de para qué. ¿Recortes? Pues depende de dónde. La comunidad de Madrid pega el tijeretazo en educación (aumentan las horas lectivas de los profesores de secundaria, no se les renueva el contrato a entre 2.000 y 3.000 profesores interinos, el presupuesto ha caído un 4,8% con respecto al 2010), sanidad (la partida para hospitales privados y semiprivados crece un 32%, mientras que los públicos reciben un 8,9% menos) o dependencia, pero no tienen ningún pudor en aumentar el presupuesto de su instrumento de propaganda favorito.

Engordar para morir. ¿Están cebando Telemadrid para privatizarla bien sana y hermosa, o simplemente para poder pagar las jugosas nóminas de sus ejecutivos? No creo que sea para lo primero: cuando en 2003 Esperanza Aguirre puso a su equipo al frente de la autonómica la audiencia media de la cadena era de 17,1%. Tras apostar por informativos  tendenciosos, debates partidistas, esperpentos como “Con voz y voto” (42.000 euros cada programa y 2,4% de share) y eyaculadores interiores del calibre de Sánchez Dragó, han conseguido que en lo que llevamos de 2011 la audiencia media haya descendido hasta un raquítico 6,5%. Telemadrid es una cadena nefasta que, además, no ve nadie.

Ni servicio público, ni audiencia, ni autofinanciación. La larga, costosa y triste agonía de las televisiones autonómicas es un drama: la enésima prueba de la ineficacia de nuestros políticos.

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