JAVIER PÉREZ DE ALBÉNIZ | Publicado: - Actualizado: 7/1/2017 14:38

Rubalcaba (ida.), Campo Vidal y Rajoy (dcha.), de espaldas, se dirigen a la mesa para iniciar el debate. / A. Martín (Efe)

“Una sociedad es democráticamente madura cuando ha asimilado la experiencia de que la política es siempre decepcionante”. Daniel Innerarity.

Nunca les votaría. Ni a Rubalcaba ni a Rajoy. Por tanto éste no era mi debate. Era solo un debate. El del continuismo y la mediocridad: un tibio cara a cara entre los decrépitos representantes de dos partidos políticos en descomposición, que centran sus esfuerzos en prolongar sus estatus, en acceder al poder de manera alternativa (para que nada cambie), en hacer del bipartidismo una forma hedionda de democracia. Y todo con la complicidad de unos medios que han perdido la capacidad de crítica y que, lejos de exigir la presencia de periodistas en el ruedo, se han convertido en fábricas de dóciles tertulianos. Incluso el presentador del evento, de nuevo un momificado Manuel Campo Vidal, refleja esta decadencia conservadora, esta mediocridad intelectual, este achacoso y trasnochado sentido de la comunicación.

Los dos políticos hablaron anoche de austeridad. ¿Sabe cuál fue la verdadera noticia de éste cara a cara, el único de la campaña? El despilfarro. El coste de la retransmisión superó el medio millón de euros, con algunas partidas desproporcionadas: 20.000 euros el catering, 15.000 euros las acreditaciones, 10.000 los transportes… Dinero tirado. Ni el grandioso decorado vacío, ni las luces teatrales, ni la parafernalia televisiva, ni haber pactado hasta los mínimos detalles (¿Gürtel? ¿Blanco?), ni siquiera los canapés de jamón, pudieron disimular las carencias de ambas marionetas. Rubalcaba y Rajoy son dos individuos negados para la seducción, incapaces de fascinar, abonados al adocenamiento y la mezquindad. Son políticos trasnochados: no comprenden que jamás podrán solucionar nuestros problemas, puesto que ellos mismos son el problema. El cara a cara en realidad fue, como adelantó Alfred Bosch (ERC), un culo a culo. ¡Y no había ningún periodista delante para desenmascararles!

Rajoy comenzó abriendo mucho los ojos y leyendo un discurso de corte clásico. Rubalcaba lo hizo improvisando, nervioso, moviendo mucho la cabeza. Ambos recién duchados, con la misma corbata, con el pelo y la barba recortaditos, prometieron preservar educación, sanidad y pensiones. Bloque temático: economía y empleo. Rubalcaba dice que “La anemia no se cura con adelgazamiento sino con vitaminas”. Rajoy le habla del paro, y de cómo se construían viviendas con el PSOE en el Gobierno. “Usted lo que ha dicho es una falsedad”, asegura Rubalcaba. “Usted miente”, le responde poco después Rajoy. Comienza el cruce de reproches, de insultos. En la primera parte del debate Rajoy ha mirado 197 veces sus folios y Rubalcaba solo 20 (informa Francisco Peregil). En la segunda parte, dedicada a temas sociales, hablaron de lo mismo que en la primera, pero se interrumpieron más, se trabaron y pisaron, se acusaron de “insidias” y abusaron de cifras y datos… Aburrieron. Tercer bloque. Rubalcaba le pregunta a Rajoy por el matrimonio homosexual. Rajoy responde hablando de las diputaciones. ¿Conoce su programa electoral? “Me ha dado un estacazo”, sentencia el líder del PP en su frase más imaginativa de la noche. Después miró sus apuntes: lo hizo 585 veces a lo largo de la noche, frente a 48 Rubalcaba (F. Peregil).

Todo, menos lo del estacazo, fue palabrería hueca. Los mismos tópicos escuchados una y otra vez, las mismas medias verdades y las mismas mentiras completas. Pura propaganda, vertida desde una señal institucional. La asepsia total, el compadreo. Y la inoperancia mediática: los periodistas, que ven los toros desde la barrera, quedan degradados a la condición de espectadores. “Una noche para la gran política”, decían muy optimistas en La Sexta, minutos antes de que comenzase el show, poco más que un mitin por turnos, encorsetado y sin público.

Medio millón de euros a la basura. Los debates de esta calaña no influyen en la decisión de voto: están concebidos, antes que como verdaderos enfrentamientos políticos de nivel, como espectáculos televisivos, a la altura de un Madrid-Barcelona o de un capítulo de “Águila roja”. Desde la primera hora de la mañana, un reloj con la cuenta atrás vendía el producto desde la parte superior derecha de la pantalla de TVE: “Cara a cara. Faltan 10:44”. Todos los informativos han abierto con “la noticia del día”. El resultado de tan brutal campaña promocional ha sido un éxito: bloques de publicidad de 12 minutos de duración.

Debemos dar las gracias a Rubalcaba y Rajoy por realizar este único y circense debate televisivo. Lástima que en noventa minutos no tuvieran tiempo de hablar de medio ambiente, de igualdad, de inmigración, de Europa, de corrupción…¡Casi ni hablaron de ETA! El culo a culo entre Rubalcaba y Rajoy fue una nueva demostración de que algo está fallando en la política española. Y me temo que no son solo los políticos.

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  • Markieemm

    <> Desde luego que no, falla también la casta de los juntaletras, los periodistertulianos, que están apesebrados y paniaguados. Con no acudir a los cantos de sirena y hacerles oídos sordos, con no buscarles y hacer que sean ellos quienes les busquen muchos males estarían resueltos, el primero, el derecho a la información, por que, de momento, esto, señores, esto, es des-información.

  • Mecacholo

    Seamos francos: lo que verdaderamente falla en esta democracia es el pueblo, que permite que estas cosas pasen. Está en nuestras manos que esta pantomima se acabe.

  • cerca del mediterraneo

    Cada pais tiene los politicos que se merece y éstos son un reflejo del propio pais.
    cercadelmediterraneo.wordpress.com

  • iosu

    ¡Lo que falla son los votantes! (Concretamente, los de este par de caraduras)

  • remoloncete

    Totalmente de acuerdo con Daniel Innerarity. El problema es que los políticos son necesarios para el mantenimiento de este simulacro de democracia. Salvo los ácratas, estamos abonados a la decepción permanente.

  • Selito

    Dicen que el domingo hubo un interesante programa sobre no se qué debate por venir. Salvados, creo. Ayer, al menos, se leían cosas del mismo.
    Ayer también, dicen, el tal debate vino. Vino debió hacer falta para soportarlo, leido lo que puede leerse hoy.
    Debate cara a cara, decían. Más bien Dislate culo a culo, parece.
    Decía el mismisimo príncipe de Dinamarca, entre aparición y aparición de su papi muerto, “yo perdí el tiempo y ahora el tiempo me pierde a mí”.
    Como no me gusta que me pierda nadie (bueno..casi nadie…), estos dos días previos decidí no perder el tiempo en absoluto.
    Me da que hoy estoy más feliz que los que sí lo perdisteis. ;-P

  • favitinlena

    Es increible, aburren a cualquiera. No tengo palabras para expresar lo que siento ante tanta parafernalia.
    Gracias por las primeras páginas del libro de ayer Bos, me hare con él

  • Carlos G.

    Pues con los preparativos, parecía que aquello iba a ser el-mayor-espectáculo-del-mundo, y la verdad es que se quedó en nada, ramplón ramplón. Que reintegren los 550.000 euros, por el fracaso.

  • unhombrebuenoconpistola

    No sé si es el mismo debate, pero el orden de los hechos no tiene nada que ver con lo que se vio en televisión. Lo del estacazo no vino a cuento de que Rajoy conociera o no el programa electoral de su partido, sino de los datos de criminalidad de sendas etapas de Rajoy y Rubalcaba en el Ministerio del Interior. La pregunta es, tú para hablar de tele, ¿la ves?, ¿o qué?

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