Del ‘lobby’ al Consejo de Ministros

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La crisis económica y financiera internacional cabalga desbocada y hasta ahora nadie ha sido capaz de atajar los principales problemas que asolan a las principales economías del mundo. La austeridad expansiva, una de las mayores falacias intelectuales y con menor base científica que se recuerda, campa por los Consejos de Ministros, deshaciendo todo el entramado de protección social y derechos de los ciudadanos, bajo la premisa de que este sistema es impagable. Todas estas decisiones no tienen como objetivo relanzar las economías, sino llevar a cabo el mayor trasvase de propiedad del sector público al privado, desde el final de la II Guerra Mundial. Sectores como el educativo, sanitario, protección social, atención a víctimas de violencia de género, etc. Pero también se está produciendo un claro posicionamiento de ciertos lobbys en sectores clave en el futuro, como el energético, agrícola, defensa, e incluso el educativo.

Esta forma de hacer política y de autoselección de los gobiernos legítimos, elegidos por las urnas, o sobrevenidos mediante el sabio consejo de los bancos de inversión, como Goldman Sachs o Lehman Brothers, está salvaguardando, siempre pensando en el interés general, la supervivencia del sistema financiero tal y como está, así como los grandes oligopolios eléctricos, o los sufridos terratenientes que sufren para seguir ingresando las limosnas de la PAC, poniendo coto a los vagos y maleantes agricultores que engañan con el subsidio agrario y apenas trabajan.

Esta pléyade de salvadores europeos, como se ha podido ver en Italia, Grecia o Portugal, pero también en el BCE, ha llegado por fin a España, lo cual ya nos permite codearnos con la tendencia europea e internacional, que es sentar en los Consejos de Ministros a dignos representantes de los principales lobbys, no sea que a alguien se le ocurra reinventar el capitalismo.

En el caso español, el núcleo duro del equipo económico, en primer lugar, responde a un característica básica. La mayoría pertenecen a la  supuesta élite económica del país, es decir el cuerpo de Economistas del Estado o Técnicos Comerciales del Estado. Este cuerpo, muy uniforme en lo ideológico, apenas deja resquicio a economistas de izquierdas, pues su cuerpo doctrinario y formativo no deja ninguna veleidad al pensamiento que no sea el neoclásico. Este liberalismo oligárquico y de casta que practican, impide, por ejemplo, que nadie ajeno al cuerpo pueda ejercer de Director/a del Tesoro, o las principales direcciones generales o la Secretarias de Estado, bajo la amenaza del recurso. Lo triste es que cuando uno analiza su mérito y capacidad, más allá de lo que refleje aprobar una oposición, se da cuenta que hay numerosos ejemplos de incompetencia, al margen de sectarismo ideológico. Este conglomerado tan homogéneo y tan puro en lo ideológico, salvo excepciones, explica por qué la izquierda carece de representantes en estos cuerpos de élite, verdaderos gobernantes, y cuando le dejan gobernar tiene que hincar la rodilla y plegarse a sus doctrinas, lo que al final redunda en la pérdida de identidad en lo económico.

En el equipo económico nombrado recientemente, con Luis de Guindos a la cabeza, esta primera premisa se cumple a rajatabla. Tanto el ministro, como los Secretarios de Estado de Economía o Comercio, así como la Oficina Económica del Presidente las ocupan esencialmente hombres del cuerpo, ya que las mujeres no parecen que sean de la confianza de este ala económico, al menos  para los primeros lugares. Falta por nombrar ahora los directores generales, especialmente el Tesoro, para el que suena otro miembro del cuerpo que ha utilizado las puertas giratorias para foguearse en Lehman Brothers y luego Barclays.

Pero lo más gratificante es saber que el propio ministro, tras pasar por el anterior gobierno de Aznar, pasó a tener responsabilidades en las empresas que más han destacado por su solvencia, ética y fiabilidad. Una gran auditora, Price Waterhouse o Lehman Brothers Europa. Ya más recientemente ha formado parte de los Consejos de Administración de Endesa o el Banco Mare Nostrum. Prácticamente, de estos consejos de administración ha pasado a la mesa del Consejo de Ministros, donde tendrá que decidir muchas cosas que afectarán a las empresas en las que hasta ayer era miembro de su dirección. Por ejemplo, las tarifas eléctricas tienen que ser aprobadas por la Comisión Delegada de Asuntos Económicos, o la reforma del sistema financiero, o la creación de un banco malo, etc. Este alarde de ética, nos puede llevar a situaciones que, cuanto menos, son embarazosas, pues en algunos casos se debería inhibir a la hora de acometer reformas o relacionarse con algunas de las empresas referidas. En este punto, conviene señalar que su empresa, Lehman Brothers en España fue la que valoró y ayudo a la CAM a sacar a bolsa sus cuotas participativas, cuyo fracaso cuestiona seriamente su visión económica y financiera. Pero su gran aportación y su función especial será, junto a sus homónimos europeos, preservar el status quo en los mercados financieros y evitar que la legislación y, especialmente las prácticas más arriesgadas llevadas a cabo por la banca de inversión, sean abolidas. Será por tanto un digno representante del lobby financiero en el Consejo de Ministros.

Muy en línea con el perfil de nombramientos llevados a cabo por el Presidente Rajoy, encontramos otro lobby muy potente, como es el agrícola. Es sabido que el ministro Arias Cañete, en particular la familia de su mujer, es una de las principales receptoras de subsidios agrícolas, con una última cifra conocida de 3,6 millones €, lo cual les coloca en la segunda posición del ranking particular, solo por detrás de la abnegada Casa de Alba. Nadie dudará que el ministro Cañete defenderá ardientemente el mantenimiento de los subsidios, lo cual resulta también cuestionable desde una perspectiva ética, y choca frontalmente con las prácticas de libre competencia o ausencia de conflictos de intereses.

Otra industria que estará muy bien representada en el ejecutivo será la de armamento en la figura de Pedro Morenés, quien me imagino también tendrá que inhibirse en algunas decisiones  que afecten a las empresas en las que ha estado como primer ejecutivo.  El lobby educativo de Prisa también estará presente en la figura de José Ignacio Wert, preservando el papel de las editoriales, ante un posible deterioro de las empresas de comunicación de dicho grupo.

En resumen, el área económica del ejecutivo tiene un perfil muy homogéneo, pleno de miembros de miembros masculinos de Técnicos Comerciales del Estado, muy militantes en el partido del gobierno, muy ideologizados, y con claras intenciones de preservar el estatus quo de los sectores a los que han representado en su vida profesional. Lo divertido podría ser ver a algunos ministros esperando fuera del Consejo de Ministros, a la espera de aprobar normas o ayudas a antiguas empresas de los mismos. Supongo que en esto consistía el verdadero cambio. La ley natural se impone y los que estaban de prestado en el Ejecutivo ya están fuera, tal vez para siempre. Los principales lobbys respiran tranquilos.

(*) Alejandro Inurrieta es economista y director ejecutivo de Inurrieta Consultoría Integral.
2 Comments
  1. angel sabin says

    Muy claro y lo comparto. Yo también escribo algo sobre educación y los nuevos mministros en madrilonia.org

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