La niña (infiltrada) de Rajoy

¡Cómo pasa el tiempo! ¿Recuerdan ustedes a la niña de Rajoy? Pues se ha convertido en toda una mujercita. Se llama Obdulia, y pese a que ya no cumplirá los cuarenta estoy seguro de que no se molestará si seguimos llamándola así: la niña de Rajoy. Obdulia salió el sábado en la tele, y protagonizó “El gran debate” (Telecinco) dedicado a la reforma laboral con una intervención inolvidable, en la que aseguró apoyar la reforma del PP pese a lo dramático de su situación personal: campesina, en paro, sin recursos, con un hijo desempleado… Obdulia aprovechó que la estaban viendo varios millones de personas para venirse arriba y contar una anécdota con la que, vaya por dios, cubría de mierda a un líder sindical: en un supermercado, Obdulia vio con sus propios ojos cómo Cándido Méndez, secretario general de UGT, compraba una lata de caviar. ¿No sería un sucedáneo con huevas de caracol? No, no, caviar del bueno, de esturión. La pobre mujer, que aseguró no simpatizar con ningún partido político, desenmascaraba de esta manera al sindicalista gourmet.

Obdulia lloriqueaba en su miseria, y la sangre de  público y telespectadores hervía ante la desvergüenza de un Méndez orondo, sin duda cebado con huevas del mar Caspio, las más sabrosas y caras. Pero de pronto alguien envió por Twitter una fotografía. Esta…

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La mujer de la izquierda es Obdulia. ¿Pero no decía que no simpatizaba con ningún partido político? Pues ahí la tienen, con su bufandita azul cielo, rodeada por sus coleguitas, en pleno mitin del Partido Popular. Y más fotos de Obdulia, en otros mítines, junto a líderes populares, fueron llegando a Twitter. ¿Podemos creernos el resto de las palabras de la buena de Obdulia? ¿Seguro que venden Beluga en el Carrefour? ¿No será otra mentirijilla sobre Méndez, como lo del reloj Rolex o las comilonas en el restaurante del hotel Villa Magna?.

¡Qué decepción, Obdulia! Yo que creía que por fin quedaba demostrado que Méndez era un zampón y un farsante, y que la campaña del ABC, El Mundo y La Razón contra los sindicatos era un acto de justicia social. “El sábado y el domingo suelo tomarme una lata de mejillones con mi mujer”, confesó en “Al rojo vivo” (La Sexta) un Méndez que, será trabajador, prefiere el molusco bivalvo gallego a la hueva de esturión euroasiático. Y dio la respuesta a la necedad de Obdulia: “Quieren amedrentarnos y aislarnos socialmente”.

¿Quién podía imaginar que los filtros de un programa tan serio como “El gran debate” pudieran fallar? Antes, con “La Noria”, telebasura camuflada como información, sí sucedían estas cosas. Pero con “El gran debate”… No sé si podré soportar semejante decepción.

"Obdulia, Obdulia, Obdulia, una gaviota te espera para enseñarte a volar..."