La opción del Gobierno: corregir sí o sí

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Cándido Méndez *

La única opción que le queda al Gobierno es corregir sí o sí. Lo puede hacer siendo sensible a la creciente demanda social- expresada en la huelga general del 29M y en las multitudinarias manifestaciones que se han desarrollado hasta el momento-  que le dice que éste no es el camino; o cuando la realidad le enfrente al fracaso de su política económica. Una política cuyo último exponente han sido los Presupuestos Generales del Estado, y que nos va a conducir a más paro (tal y como ha reconocido el propio Gobierno) más desigualdad social, menos derechos laborales y más recesión. Una política que conlleva un retroceso social muy peligroso y que tampoco va a contentar a los mercados.

Los cien días del Gobierno están marcados por el descrédito entre lo que dice y lo que hace. Lejos queda el mensaje esperanzador del cambio, tal como rezaba su programa electoral, un eslogan que prometía muchas expectativas esperanzadoras y que ahora en cada medida adoptada el Gobierno está enviando al traste. ¿Cómo puede entender el ciudadano que la máxima preocupación del Gobierno sea el empleo y admita que sólo este año se  van a perder 600.000 puestos de trabajo? ¿Qué la reforma laboral es equilibrada cuando sólo es aplaudida por la patronal y los grandes empresarios? .

Cómo puede entender el ciudadano que mientras se aplica recorte tras recorte, se abarata y facilita el despido, y ven peligrar sus condiciones laborales, se apruebe, al mismo tiempo, la amnistía fiscal para el defraudador. La lucha contra el fraude fiscal podría reportar gran parte del dinero que se necesita para hacer frente al déficit, mientras que seguir recortando salarios, favorecer la precariedad e inseguridad laboral y mermar nuestro Estado de Bienestar nos sume en un sendero de difícil retorno.

¿Y ante este panorama que pueden hacer los sindicatos? Defender sus alternativas y propuestas para salir de la crisis (que el Gobierno sigue ignorando); presentar un recurso de inconstitucionalidad sobre la reforma laboral ante el Defensor del Pueblo (a la vez que una queja ante la Organización Internacional del Trabajo y los grupos parlamentarios para que se agilice la tramitación de la Iniciativa Legislativa Popular que los sindicatos presentaron, en su día, contra la anterior reforma laboral); y continuar canalizando la protesta y el rechazo de los trabajadores y los ciudadanos, en general, tanto en las empresas como en las calles. Actos democráticos y constitucionales contra las políticas que quieren acabar con todo, mermando nuestra democracia y nuestro modelo social. Políticas más propias del S.XIX que del siglo XXI.

* Cándido Méndez es secretario general de la UGT


2 Comments
  1. ANTONIO ORDOÑEZ says

    DEL PP TODO ES POSIBLE
    Lo que está haciendo el PP, aunque no lo dijera en la campaña electoral y lo llevara en su programa oculto, no es ni más ni menos que lo que se podía esperar de la derecha más rancia de Europa. Pensar que el PP podría llevar a cabo políticas de progreso en cualquier momento y menos en momentos de crisis, es ingenuo, lo hecho hasta ahora como subir los impuestos a los trabajadores y hacer una amnistía fiscal a los ricos defraudadores, cuando lo había negado y criticado lo demuestra, lo lamentable es que los trabajadores se dejaran embaucar en las últimas elecciones generales y le dieran su voto, huyendo de la malísima política social del gobierno de Zapatero. Ahora a los trabajadores nos toca resistir, pues esta primera huelga la tenían ya descontada, y dar respuesta social mediante las movilizaciones a cuantas medidas reaccionarias ejecute el gobierno del PP. Medidas que seguro tomará y la próxima será desarmar al adversario, o sea sacar una ley de huelga restrictiva y si no tiempo al tiempo. La reacción de los ciudadanos en el voto de Andalucía y Asturias es esperanzadora, pues demuestra que la sabiduría popular pone a cada uno en su sitio.

  2. Icaro says

    Candido: Yo creo que lo que podeis hacer es mirar hacia atrás ver los errores cometidos para que tanta gente os haya dejado de lado. Una catarsis que haga que los sindicatos mayoritarios vuelvan a las raíces y no se aborreguen al calor del gobierno de turno. Salir y movilizar a la gente, y no resignarse a que éstos fascistas que nos gobiernan arramplen con todo. En definitiva, no llegar a aburguesarse. Somos muchos los que estamos dispuestos a la lucha.

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