República… Argentina

Imagen de la manifestación celebrada en Madrid el sábado, 14 de abril, en el aniversario de la República. / Mariano Asenjo

Los republicanos estamos viviendo unos días maravillosos. Nos conformamos con poca cosa, la verdad: un pie agujereado, un yerno imputado, un cazador cazado…Los republicanos, como los atléticos, disfrutamos de las cosas pequeñas de la vida: esa liga que pierde el Madrid en la última jornada, esa foto con dos animales y un elefante muerto. Ya sé que lo nuestro no es un “comportamiento ejemplar”, pero en estos momentos no creo que nadie tenga huevos para echárnoslo en cara.

El traspiés de la monarquía, más bien la serie de batacazos, está sirviendo para muchas cosas. Además de para poner cachondos como verracos a los dibujantes de El Jueves y a los mongoles de Mongolia, digo. Las fracturas en la cadera de Juan Carlos están contagiando a muchos demócratas, que presentan fisuras en el prestigio y grietas en la reputación. Ahí tienen a El País, un diario progresista con editoriales conservadores: “resultaría estrambótica la suposición de que el rey no tiene derecho a unos días de asueto y ocio, cualquiera que sea la dureza de la crisis económica”. Y a esos politicuchos de izquierdas que se esconden en sus despachos diciendo, como los futbolistas de los árbitros, que no comentan la agenda de la Casa Real. ¿Y qué me dicen de los periodistas monárquicos que han visto la luz? José Antonio Zarzalejos, ex director de ABC, enarbola la bandera roja, amarilla y morada para atacar la vida privada del Rey, asegurando que vive “prácticamente separado” de la Reina Sofía, y que una tal Corinna zu Sayn-Wittgenstein, rubia de 46 años, le acompaña “en viajes al extranjero y asume funciones de representación oficiosas”. Pedro J, que ha olido sangre, presume en Twitter de portadas y editoriales: “Hoy es un día en el que cada diario se retrata ante sus lectores”, escribió el día de la foto con el elefante. Olvida el director de El Mundo que los diarios se retratan TODOS los días ante sus lectores. Incluidos aquellos en que escriben sobre el 11-M.

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Con la lesión real se quiebra otra de las patas de un sistema basado en la hipocresía, en el amiguismo, en el continuismo, en el silencio cómplice y en la ausencia de crítica. No me extrañaría que algún peligroso anti sistema se preguntase, maldito sea, por qué solo se recorta un 2% el presupuesto de la Casa Real mientras el tajo en educación o sanidad es grandioso. Preguntas que llevan a preguntas. ¿Y si en realidad Franco lo hubiera dejado todo atado y bien atado? ¿Y si solo hubiese cambiado la decoración? ¿Y si la Transición fue una mierda, y esta democracia una bazofia alimentada por políticos incapaces, empresarios depredadores, monarcas vividores y periodistas cómplices? ¿Cuando Repsol obtiene beneficios los reparte o baja el precio de la gasolina?

No escuchen a estos terroristas, por lo que más quieran. Y recuerden que todo lo que estamos viviendo estos días son simples chascarrillos, anécdotas simpáticas, conversaciones de barra de bar. El capitalismo funciona de maravilla, y la prueba es la solidez de un sistema que nos mantiene felices, seguros y alejados del abismo. Y orgullosos, y soberanos, y...

La pena es que en Argentina no haya elefantes…