La homosexualidad como religiosa enfermedad

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Julián Sauquillo

Imagen del momento de la detención del cineasta y activista gay Nicolài Alexèyev durante la celebración del primer Día del Orgullo Gay celebrado en Moscú en mayo de 2006. / Wikipedia

Conocí a un cura, durante mi bachillerato de enseñanza pública, que era un anticipado. Cuando se encontraba un mínimo revuelo en su aula no nos chistaba. Menos nos aconsejaba el silencio de la expiación de los pecados: comenzaba, en cambio, a girar con grandes pasos alrededor de su figura al tiempo que nos decía “¡Psicópatas, psicópatas, sois todos unos psicópatas!”. Ya concentrados en nuestros ejercicios de latín, el cura parecía enrocado en seguir calificándonos médicamente y encuadrar nuestro comportamiento, antes bullanguero, entre los trastornos de la conducta. En una escuela todo lo laica y pública que, entonces, podía ser, el cura como el profesor de Formación del Espíritu Nacional, allá por el año 1974, se encontraba en franco retroceso. Nunca se extralimitó en un colegio de chicos, hasta donde yo sé, nos hacía un diagnóstico psiquiátrico. Qué listo. Por el contrario, cuando los propios chicos recibíamos el premio de vigilar a nuestros compañeros, calificábamos a los semejantes de “malos”, “muy malos” e “imposibles”. Y el profesor retornaba al aula condescendiente con el resultado de la vigilancia amateur (antes de que los pedagogos tomaran las aulas). Muchos años después, encuentro situada la homosexualidad entre la “enfermedad” y la “(im)posibilidad”. Parece que unos inocentes niños ya vislumbrábamos que la vida es posibilidad, ensayo, prueba, capricho y júbilo o drama. La posibilidad de los sujetos de barruntar la propia vida es cercenada por la autoridad por molesta, ruidosa, demasiado feliz, o indecorosa, al menos desde entonces.

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Avanzo mi disconformidad con execrar la homosexualidad como enfermedad. Por supuesto. Pero también mi negativa a darle un papel más favorable a la Psiquiatría, más o menos reciente, que a la Iglesia. La psiquiatría positiva fue ampliando el campo de batalla contra la “anormalidad”, dentro de la sociedad, hasta acechar a la homosexualidad, junto a los pirómanos, los histéricos y los onanistas,… El saber psiquiátrico condenó la homosexualidad por perversa. La psiquiatría hizo un periplo social de la monstruosidad más escandalosa de los criminales a la monstruosidad más local y mínima en la extensión de las redes del control, según un argumento crítico desarrollado por Michel Foucault. El concepto psiquiátrico que se popularizó entre la población para los homosexuales era el de “invertido”. La psiquiatría contemporánea atizó, en este sentido, una curiosidad malsana –del folletín periodístico a la vivisección médica- sobre los hermafroditas, durante el siglo XIX, digna de cualquier Santo Oficio. Luego la psiquiatría alternativa –con personajes muy desordenados moralmente como David Cooper- vino a enmendar la plana a sus frenópatas precedentes.

Muchos de los conceptos médicos sobre la conducta sexual siguen el guión del catálogo eclesiástico de pecados. Pero los primeros tienen un mayor crédito (“científico”). Por ello, no me llama la atención que el Kremlin y el Vaticano acudan, ahora, a las ciencias racionales para justificar su estigmatización de la homosexualidad. Desde sus bases orientales (Rusia) o religiosas (Roma eterna), no pueden estigmatizar la diversidad sexual si no es mediante la autoridad. Lenin hizo un ímprobo esfuerzo por occidentalizar a la Unión Soviética y fracasó en parte. Se ruborizaba porque Alexandra Kolontai le dijera que “hacer el amor era como beberse un vaso de agua”. De la misma forma que se avergüenzan los mandatarios rusos actuales de que muchos de sus ciudadanos sean felices con su sexualidad en la única vida que cuenta por exigua.

Del proverbial rechazo de todas las iglesias a la diversidad sexual no es necesario detallar. Pero sí requiere subrayar el miedo que encierra. John Stuart Mill dejó constancia de ello. Aconsejó probar de todo en un sí rotundo a la vida. Para él, la vida era experimento y no miedo en incurrir en pecado. Desde entonces, la homosexualidad y los comportamientos sexuales diversos entre adultos están protegidos por las políticas legislativas liberales. Mayores de edad, sin provocar daño objetivo y relevante a sus semejantes, sin extorsiones y vejaciones, pueden practicar cualquier comportamiento sexual. El derecho liberal no puede reforzar la moral convencional –a través de leyes y sentencias judiciales- de una supuesta mayoría en detrimento de la minoría sexual. Incluso aunque se trataran de apetitos perversos que dañaran físicamente a sus practicantes.

No me extraña el empecinamiento de la Iglesia en echar mano de la ciencia para estigmatizar la homosexualidad. Tampoco su temeroso repliegue institucional (tiene tantos homosexuales como cualquier organización social numerosa y algunos son muy conflictivos para su Autoridad). Me solivianta en cambio que los homosexuales sigan siendo considerados parias. ¿No cree?

4 Comments
  1. Susana says

    Una se las ve y se las desea para liberarse en esta España cañí. La Iglesia nos mandaría derechos al cielo sin disfrutar un poco en la playita

  2. Ricky says

    Pasamos del ultrasacerdocio y nos hacemos un capirote con los homófobos, chato

  3. Belen says

    Virginio: si este1s de acuerdo en que no hay eiedincva que sea irrefutable sobre la naturaleza de la homosexualidad y, por lo tanto, no podemos estar seguros (o no lo estamos afan) de que la homosexualiad no es una enfermedad, bfpor que9 te escandaliza que haya personas que escriban libros en los que se sugieren terapias para poder curarla? Dices que te molesta el sentimiento de rechazo hacia lo que es distinto, pues bueno, primero, me gustareda que aclararas que9 tan amplia es tu definicione de rechazo y que9 tan dispuesto este1s a introducir un esquemo moral (el que ya tienes, por ejemplo) en una evaluacif3n de la conducta de las personas. Si para ti basta con tener un juicio de valor negativo hacia lo que es diferente a la norma (sin importar si este1 o no fundamentado o en que9) para considerarlo rechazo , entonces tendredamos que decir que la postura que defiendes es de una absoluta neutralidad moral. Si, por otra parte, consideras, como yo, que una forma no aceptable de comportamiento (rechazo) sereda golpear a un homosexual, pero una forma aceptable de establecer una postura sereda decirle a un homosexual (siempre que este quiera escuchar [o comprar un libro y leerlo, por poner otro caso]) que consideras que su forma de vivir es incorrecta y que crees que puedes ayudarlo, entonces no veo que9 te motiva a escandalizarte porque haya personas que quieren ayudar a mejorar la condicif3n de otros (por me1s que consideres que sus puntos de vista sobre lo correcto o incorrecto este1n errados). bfHas leido los libros que aqued se exhiben? bfSabes si hay odio, dureza, leguaje inapropiado, o alguna otra cosa que represente una ofensa hacia los homosexuales? bfEs inaceptable apra ti que se exponga un punto de vista sobre lo bueno y lo malo de forma respetuosa (asumiendo que de esa forma se hace en estos libros? Hay una diferencia entre ser tolerar y aprobar o desaprobar. Se puede tolerar que los deme1s hagan de su vida lo que quieran, sin aprobar su forma de vivir, y esponer esa desaprobacif3n en la forma respetuosa de un libro, o se puede ser intolerante y poner epitetos a un bloggero sf3lo porque hizo un artedculo donde se exponen ideas distintas a las que uno tiene. bfY que9 si ella estuviera de acuerdo con que la homosexualidad se puede curar? bfY que9 si yo lo estuviera? bfEso me hace un intolerante hacia los homosexuales, si yo respeto su derecho a vivir como homosexuales, sf3lo porque no apruebo su forma de vida? Homofobia es, de acuerdo con la RAE, una aversif3n obsesiva hacia los homosexuales , no un desacuerdo idelf3gico con su forma de vida. bfSoy homoff3bico o, como tfa dices, tengo miedo a explorar mi sexualidad, porque tengo una conviccif3n ideolf3gica en contra de la homosexualidad? Con todo respeto, me parece que hablas sobre cosas que no conoces bien como si fueran obviedades.

  4. Filaprosk says

    Gracias

    —– Transexualidad y homosexualidad: son o no enfermedades, financiación de operaciones de cambio sexo, Seguridad Social, cirugía, etc. —–

    Al parecer la FELGTB (Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales) no considera enfermos ni a homosexuales, ni a transexuales, etc.

    Pero dicha FELGTB está a favor de que las operaciones de cambio de sexo sean sufragadas por la Seguridad Social (los impuestos que todos pagamos). En este sentido se podría considerar que dicha Federación considera la transexualidad como una enfermedad o similar que hay que sanar por medio de cirugía.

    Como se ha dicho, esta Federación tampoco considera enfermos a los homosexuales, y trabaja para que la sociedad así lo considere. En esta línea defiende, p.e., el matrimonio igualitario (p.e. entre personas gais o lesbianas). Sería un obstáculo al derecho de estas personas a casarse que la FELGTB las considerara enfermas.

    Se podría decir “rápido y mal”: “cuando les interesa son enfermos y cuando les interesa son sanos.”.

    Vamos, que el tema es complejo …

    … igual que el ser humano. Yo creo que igual que todas las personas se pueden considerar enfermas (por muy variados posibles fallos psíquicos o físicos) también se podrían considerar sanas (tomando esos fallos como diversidad de las formas de ser humanas).

    Pero claro, nos topamos con el Sr. Dinero …: ¿y quién paga esto? ¿Y cómo vamos a financiar eso con el trabajo o pago de impuestos de todos? ¿Y cómo se va a invertir en eso en plena crisis cuando hay necesidades más vitales o urgentes? ….

    Uds. dirán …

    Gracias y saludos

    Enlaces:
    http://www.felgtb.org/temas/transexualidad/noticias/i/1748/239/denuncian-abusos-a-los-transexuales-en-la-atencion-sanitaria-publica
    http://www.que.es/madrid/201204171922-transexuales-temen-sanidad-comunidades-quiten-epi.html?anker_1
    http://www.felgtb.org/rs/1355/d112d6ad-54ec-438b-9358-4483f9e98868/9c2/fd/1/filename/dossier-explicativo-matrimonio-igualitario.pdf
    http://www.felgtb.org/temas/familias/noticias/i/2305/273/instamos-al-tc-a-que-resuelva-el-recurso-contra-el-matrimonio-igualitario-antes-de-su-reestructuracion

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