Buenas noticias

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Portada de la edición de ayer, 6 de junio, de 'Liberation'.

El príncipe Felipe sabe un huevo de periodismo. ¿Quién lo diría, verdad? Puede que algo de esa sabiduría se la haya contagiado doña Letizia, una profesional de la información de esas que ya no quedan. Me los imagino por la mañana, desayunando en pijama, con los resúmenes de prensa compartiendo mantel de seda con la cubertería de plata y los blinis cubiertos de caviar. La parejita comenta la actualidad:

- Felipe, ¿Has visto qué cabrones los periodistas, la caña que le están dando al abuelo? Gordi, pásame la mantequilla Beppino Occelli

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- Son unos tristes. Con todo lo que mi padre hizo el 23-F por este pueblo solo faltaba que no se pudiera divertir un poco. Por cierto, cariño, hoy tengo la entrega de los Premios de la Asociación de la Prensa de Madrid. ¿Se te ocurre algo interesante que pudiera decir?

- No sé… pide que den buenas noticias, que es un coñazo desayunar todos los días con miserias.

Dicho y hecho. Solo unas horas después Felipe pedía a la creme de la prensa nacional, reunida en la entrega de premios de periodismo de la Asociación de la Prensa de Madrid, que diese “cancha a las buenas noticias y no ahonde en el pesimismo de la crisis”. ¿Rigurosidad? ¿Compromiso? ¿Independencia? No, no, lo que necesita el periodismo español es alegría: “Creo sincera y humildemente que necesitamos ver un impulso un poco mayor de las buenas noticias… Démosle más énfasis a lo que hacemos bien, a lo que nos une, a aquello que nos hace mejores y a lo que hemos logrado... Algo podremos contribuir a cambiar de piñón y a subir la cuesta con más ganas, energía y confianza”.

¿Existen noticias buenas y malas? Por supuesto. Un ejemplo: las últimas palabras del príncipe coincidieron, vaya por dios, con el comienzo de los despidos en el diario El Mundo… Y es que ya lo dijo Philip Meyer: el periodismo es el único sector que, frente a una crisis, empeora el producto. ¿Dónde están las buenas noticias, Felipe?

“Good news, no news”, reza una vieja máxima del periodismo que el príncipe ignora. Como ignora que algunos medios ya siguen sus consejos, y apuestan por dulcificar la información. Ahí tienen a La Razón o ABC, dos diarios gubernamentales que intentan desdramatizar la situación que vive el país. Y para ello, para dar “cancha a las buenas noticias y no ahondar en el pesimismo de la crisis”, no dudan en sacrificar rigurosidad, independencia o compromiso.

Manipulemos la realidad “para subir la cuesta con más ganas, energía y confianza”. No hablemos de la última portada de Libération, ignoremos la corrupción que nos corroe, no recordemos a la gente que el país está en la ruina, evitemos desnudar las miserias de la Casa Real, miremos para otro lado ante la ineficacia de la justicia y la mediocridad de los políticos, hagámonos los sordos ante los miles de periodistas sin trabajo… Confiemos, como Rajoy, en los buenos resultados de la selección española de fútbol.

Por la ignorancia, hacia la salida de la crisis… ¡Ahora sí que estamos en el buen camino!

6 Comments
  1. Mecacholo says

    No nos quieren cabreados, está claro, aunque nos den cada día más motivo para ello. Más claro el agua: «joderos, pero en silencio». Están pidiendo a gritos un «afeitado»…

  2. negras tormentas says

    Es que el bobón está casado, como el mismo dijo, con un premio Larra y saben mucho de periodismo.
    Salud y Republica!

  3. Rosa says

    ¡vaustealamierda, bobón; nadie le ha elegido y vive a costa de todos!

  4. Cucumber says

    Felipe: Gordi, pásame la mantequilla..

    ja,ja,ja,jaaaaa

  5. Luismi says

    Es la basura esa del pensamiento positivo…

  6. Selito says

    Pues a juzgar por el post Ridiculo del Desco de hace unos dias, parece que los de la 6ª Informativos (con todos mis respetos a Kiko) parece que sí le echan cuenta al marido de la gordi, la de la mantequilla… 😉

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