Carta a Domínguez

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Estimada Montserrat,

Siento haberte molestado por lo que sinceramente considero una descripción ajustada a la realidad, y por momentos incluso piadosa, de El Huffington Post, medio que diriges.

La verdad es que al comenzar a leer tu carta me estremecí. Al verte tan alterada, pensé que pudiera haberme equivocado al transcribir la cifra ganada por Juan Luis Cebrián el pasado año. Un dato que podría afectar anímicamente a los trabajadores implicados en los ERE que tiene en marcha Prisa, grupo que cerró el pasado ejercicio con unas pérdidas de 451 millones de euros. Me tranquiliza saber que 8,2 millones de euros es la cifra correcta obtenida por Cebrián en 2011, y que por tanto las diferencias entre nosotros son solo cuestión de matices, de apreciaciones, de detalles. Minucias. Comenzaré por el final…

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Cuando digo que os deseo lo peor me refiero, obviamente, al medio, no a los ocho periodistas que formáis la plantilla. Alguno es incluso ex compañero y amigo. Os deseo lo mejor, de verdad, en cuanto a salud, dinero y amor… pero si fuera posible en otro modelo de negocio, mucho mejor.

Siento no haberme explicado en ocasiones con la claridad necesaria, debido sin duda a mi fea costumbre de ironizar sin estar dotado del talento suficiente como para que resulte inconfundible el tono sarcástico. Por ejemplo, cuando digo que “Algún periodista obsoleto, carne de ERE, pensará que es posible el periodismo sin papel, pero no sin noticias”, estoy ironizando. Yo mismo me considero ese “periodista obsoleto”.

“Sentenciar la muerte del periodismo por la irrupción de internet es pretencioso, y además falso”, dices, con toda la razón del mundo. Internet no tiene la culpa de nada. Es la irrupción de medios de comunicación tan modernos y soberbios como para prescindir de periodistas, y vivir de las noticias ajenas, lo que puede sentenciar la profesión. “¿Qué problema tienes con la publicidad?”, preguntas. Ninguno, te respondo, siempre que el dinero de la misma repercuta entre todos los que trabajan en el medio en cuestión.

En el Huff Post no ponéis a nadie una pistola en el pecho para que escriba un blog, y eso, en estos tiempos duros que vivimos, os honra. Lamentablemente, no puedo evitar desconfiar de la gente que renuncia a una remuneración por su trabajo. Y hasta donde yo sé el Huff Post, medio de un gran grupo mediático, no es una ONG. Trabajar gratis para Prisa es tan sospechoso como que Rodrigo Rato renuncie a cobrar una indemnización de 1,2 millones de euros.

Aseguras que el Huff Post no roba noticias. Las enlaza, dices, al igual que hago yo en mis blogs. Y sentencias, en un tono que me recuerda al Marhuenda de “los españoles sabemos...”, con esta frase: “Quienes allí escriben no sienten que les estamos robando, porque ya conocen algo que tú pareces ignorar, que es la fuerza de la nueva economía en red, la de los enlaces”. ¿La fuerza de la nueva economía en red? Acabáramos. Ahí sí que me pillas. Yo soy de la vieja escuela, la de los trabajadores con contrato, pagas extra, vacaciones y jubilación. El medio puede ser gratuito, como los diarios digitales o la televisión, pero el trabajo de los que levantan cada día esos medios no debería serlo jamás. En cualquier caso, me alegra saber que os ponéis en contacto con todos los periodistas de los que enlazáis noticias, y les preguntáis si están de acuerdo o piensan que les estáis robando. Y me congratulo de las buenas relaciones que mantenéis con políticos, una práctica habitual en estos momentos “catárticos” que, según Cameron, vive la prensa.

También me alegro de lo rápido que, después de tantos años en la radio, te has integrado en el mundo de internet. Tus análisis sobre la gratuidad y su impacto sobre el negocio tradicional, o sobre la economía del enlace, son dignas de los más prestigiosos y veteranos gurús digitales.

Modestamente creo que enlazar con otros medios en una noticia o un blog es el mejor sistema para mostrar al lector la fuente original, y facilitarle la posibilidad de ampliar la información. Una cita con la que, como valor añadido, pasas tráfico a los responsables de esa información. Miel sobre hojuelas. Otra cosa es que la noticia enlazada sea “la noticia” en sí misma, sin más valor añadido, sin un mínimo trabajo por parte del medio “enlazador”. Ayer mismo en la portada del Huff Post se podía leer un titular, “Si fabricas ropa en Argentina, probablemente seas un esclavo”, que venía acompañado por una fotografía extraída de un vídeo de Youtube. Cuando pinchabas, te enviaba directamente a la notica de Elmundo.es. Eso no es enlazar, eso es… sisar. A no ser que Nazaret Castro, periodista que firmaba la noticia en El Mundo, os haya dado permiso para publicarla. ¿Visibilidad? Igual Nazaret prefiere 100 euros.

Dinero, dinero, dinero… No me gustaría parecer un pesetero, uno de esos empresarios forrados que montan negocios de bajo coste tras gestionar de manera nefasta empresas en las que los trabajadores son despedidos con expedientes de regulación de empleo. Creo que se puede escribir gratis, por supuesto. Para la revista de Amnistía Internacional o para Nature. Sin embargo, no creo que se deba escribir gratis para el negocio de una multinacional comandada por un ejecutivo que gana 8,2 millones de euros al año.

Creo sinceramente que el Huff Post español no es periodismo. Quizá lo sea en un futuro, y ganéis una docena de premios Pulitzer (me ha dicho un pajarito que el año próximo igual os cae algún Ortega y Gasset), pero de momento solo me parece un agregador de contenidos ajenos con blogs en la columna de la izquierda. Has llegado a decir que se trata de una “plataforma de distribución”, pero yo creo que “tribuna de refritos” es una definición más precisa del producto.

Me aconsejas muy acertadamente que me ahorre las lecciones, así que considera esta última reflexión como un pensamiento en voz alta. Los responsables del Huff tenéis un problema, que es el mismo que tienen los responsables de la telebasura: queréis la pasta que se gana con estos productos, de baja calidad y alta rentabilidad, pero sin renunciar al prestigio. Y eso es imposible. No se puede presentar La Noria, cobrando como se merece un reality de semejante calaña y audiencia, y esperar que la gente se dirija a ti como si fueras el guionista de Los Soprano. La vida es elegir, y a veces se elige muerte.

Para terminar, te diré que estas pequeñas y amistosas trifulcas vienen muy bien para el tráfico de medios como los nuestros, modestos pero honrados. Por tanto, estoy dispuesto a mantener tan excéntrica correspondencia hasta que descienda el tráfico. Nos debemos a la fuerza de la nueva economía en red, ¿recuerdas?

Que tengas un buen día, y que recibas fotos de gatitos muy bonitas para tu sección "Fotos de animales de la semana".

Javier

29 Comments
  1. Mecacholo says

    Como me río. 😀

  2. qq says

    Juas, pagaría por ver la cara que se le ha quedado a Domínguez tras leer esta réplica. Bueno, mejor no pago; que se haga un foto y la publique en el Huff. Así da ejemplo. Saludos.

  3. qq says

    Por otra parte, creo que el Boss da en el clavo con lo que dice en el penúltimo párrafo: quizá lo que busca Domínguez creando esta pequeña bronca de taberna periodística es precisamente algo de la visibilidad con la que pretende compensar a sus esclavos (en el sentido de trabajadores sin sueldo). Toda una estrategia de lo más sibilina, que ya hemos visto muchas veces practicar a auténticos maestros de la manipulación, como nuestra amiga Esperanza Aguirre. Saludos.

  4. Samu says

    Un principio básico de la red es que nunca respondas a un flame (el primer post) si no sueltas toda la artillería en contra él…

    HEADSHOT como este de los de quitarse el sombrero:

    EPIC:

    «Para terminar, te diré que estas pequeñas y amistosas trifulcas vienen muy bien para el tráfico de medios como los nuestros, modestos pero honrados. Por tanto, estoy dispuesto a mantener tan excéntrica correspondencia hasta que descienda el tráfico. Nos debemos a la fuerza de la nueva economía en red, ¿recuerdas?

    Que tengas un buen día, y que recibas fotos de gatitos muy bonitas para tu sección “Fotos de animales de la semana”.»

    Espero que en la siguiente carta no se cumpla Ley de Godwin….

  5. royoruiz says

    crack…

    Supongo q Dominguez no abogara por cerrar webs de descargas que solo enlazan contenidos, de Prisa, o C+, no? o como va esto?

    Saludas…

  6. inteligibilidad says

    Jajajajaja, qué borde, el tío. Yo creo que esta carta ya no era necesaria, la propia Domínguez se había ya desacreditado solita con su propia misiva. Y por si faltaba, el apoyo de los comentarios la ha rematado. Bueno, supongo que «nos debemos a la fuerza de la nueva economía en red, ¿recuerdas?»

  7. narbona says

    Simplemente demoledor…

  8. JAP says

    Con paper.li y una cuenta de twitter tú también puedes hacerte un periódico como el Huffington Post. Es tan sencillo como logarte y hacer next->next->next->finish. Pruébalo!

  9. Pepa says

    No hay manera de defender el no pagar a los trabajadores. Ahora va a resultar que la «nueva economía de la red» consiste en el esclavismo voluntario.
    ¿Y para comer? visibilidad a la romana.

  10. domingista says

    Lo más tonto de esta respuesta pueril de Albéniz es eso de «tantos años en la radio y ya hablas como un gurú digital». ¿Sabe este antiguo que uno se puede dedicar profesionalmente a un medio sin dejar de saber y estudiar cómo funcionan los demás? ¡Qué estrechez de mente, por Dios!

  11. M. L. says

    Esta periodista en numerosas ocasiones apoyó en la radio el movimiento «gratis no trabajo».

    En este «País» hay demasido «PROGUE REVENIDO»

  12. Hinojosas2004 says

    Montserrat, Albeniz, dejadlo ya, la gente ya no hace ni puto caso a los periodistas, no aparecéis ni entre los principales problemas, eso se llama ignorar. Un saludo.

  13. Selito says

    Leidas la carta, la recontracarta y todos los comentarios se podría decir ue la idea del Huffpost podría ser perfectamente válida si se distinguiera bien entre los dos perfiles de potenciales escribanos que se vislumbran:
    – Por un lado tenemos a personas que se ganan la vida de X manera, políticos, deposrtistas, científicos, etc., incluso periodistas que tienen su trabajo en cualquier mass media y que pueden utilizar este otro medio como forma de dar salida a otros proyectos más personales. Estas personas si puede estar interesados en visibilidad o, simplemente, en la oportunidad de hacer cosas que le gustan y por la que no les importa cobrar. Es indudable que si uno abre un blog nuevo por sus medios, salvo que sea muy mediático le vana leer de entrada sus amigos y, si lo hace bien y con mucho tiempo, podrá ir ganando lectores. Tener miles de lectores potenciales desde el post 1 puede ser para este perfil más que deseable en sí mismo. Asi los políticos nos podrán seguir mintiendo, los científicos divulgar sus ideas, los deportistas y los toreros … .. ., etc.
    – Por otro lado están los periodistas ue se ganan la vida con su pluma, ue no están en nómina de un mass media con un sueldo seguro y ue escriben aquí y allá. A estos la visibilidad futura les importa una mierda porue tiene que pagar facturas presentes. Son los que, aun en un medio predominantemente d eopinión como es un blog, puede ejercer lo mejor que saben su trabajo y hacer periodismo de verdad. Es decir: trabajar. Y por trabajar se paga y se cobra. Y punto.
    Tal y como se ha planteado, en un pais en el que trabajar se está convirtiendo más que en un derecho en un favor que se nos hace, en un pais en el que para llevar a la justicia a un preunta malversador y estafador tienen que ponerse las pilas los ciudadanos y algú partido político minoritario porque el Gobierno y el Fiscal General del Gobierno (digoo, del Estado) miran para otro lado y donde se hacen ERES repetidas y se manda al paro y al ostracismo a profesionales (y sus familias detrás) mientras que los empresarios y directivos se llevan pastizales inmundos y desorbitados para la MIERDA de gestión que hacen, pues en estas circunstancias esto del Huffpost, se ponga la señora Montserrat como se ponga, a lo ue suena es, de nuevo,a «¡¿Donde está la bolita?! ¡Adivine donde está la bolita, que siempre toca!»
    Y, claro, los trileros mejor en la cárcel que dirigiendo nuevas economias en red.

  14. Nicolas says

    Individuo Javier, esta polémica trasfondea varias cuestiones de capital importancia y de manera desabrida tu chabacana posición en ella. Vuelcas aprovechando al pisuerga, rencores y viejos odios que destilan de tu pobre alambique sin encontrar ni bouquet, ni paladar, no eres bodeguero solo periodista de orla. El talento y el escribir non presta la correspondiente facultad y mucho menos la pasta. Quizás vos seas una buena prueba de ello. Jode eh! que haya gente con opinión y que sabe pergeñar unas líneas para estructurar opinión e ideas, sin reclamar pasta por ello. Sospechoso bloguear sin cobrar? Chavalote

  15. buendía says

    Nicolás, tu estilo barroco es fantástico…¿no serás un bloguero del Huff post?

  16. Hesplendido says

    Albénizzzz, te veo más romántico con la jamelga ésta, que Pablo Iglesias con Cristina Cifuentes…

  17. Oscar says

    Estarás de acuerdo o no, pero Albéniz dice verdades como puños: «Los responsables del Huff tenéis un problema, que es el mismo que tienen los responsables de la telebasura: queréis la pasta que se gana con estos productos, de baja calidady alta rentabilidad, pero sin renunciar al prestigio. Y eso es imposible. No se puede presentar La Noria, cobrando como se merece un reality de semejante calaña y audiencia, y esperar que la gente se dirija a ti como si fueras el guionista de Los Soprano»

  18. Alberto Restrepo says

    Bien, Albéniz hace él mismo el trabajo al definirse de «periodista obsoleto». Tan obsoleto como las discográficas al no entender que el mundo cambia, se transforma, y el que no lo hace al mismo ritmo acaba muerto. Con el pecho lleno de orgullo, pero muerto. Criticas al Huffington Post… y a meneame.net, y a Facebook (que nada en dólares), y a Twitter y WordPress. Oh dios mío, si el propio autor tiene un blog en WordPress, donde, que yo sepa, no cobra ni un duro. Sin embargo, wordpress sí vive de los blogs que aloja. Un poco incoherente, no? Es del todo punto irónico que, además se arrogue indirectamente el hecho de ser ‘Los Soprano’ del periodismo en contraposición con La Noria, que es el Huffington Post. Sin embargo… Sin embargo al párrafo siguiente propone a Montserrat Domínguez continuar la refriega porque «vienen muy bien para el tráfico de medios como los nuestros, modestos pero honrados». Es decir, precisamente lo que hace la ‘telebasura’ que tanto critica: estiremos la polémica al máximo que nos da espectadores. Genial, de verdad. Es peor aún que tome la parte por el todo he insista por segunda vez en el tema de los gatitos, cuando en lo que lleva el Huffington Post de vida esos gatitos representan el 1% del contenido. Sin ser un gran admirador del medio, esta semana he leído artículos de opinión muy interesantes que, ay, dejan esta columna de Albéniz en un chiste malo.

  19. Jacobo Dopico says

    El comentario de Alberto Restrepo (16 de junio de 2012, 7:18 PM) en realidad apoya y ejemplifica las críticas de Albéniz, pues pone al HuffPost al mismo nivel que Menéame.net. Es decir: un puro agregador de noticias. Nadie en su sano juicio pretende que Menéame.net sea «Un medio de comunicación».

  20. Lemuriano500 says

    Eso sí que es tener Cojones:;¡A el Pan Pan,y a el Vino Vino!.

  21. Enrique Duro says

    Que periodistas tengan que escribir gratis, para que gentuza como Cebrian o Felipe González se lleven millones por sus desconcertantes «paridas», es francamente repuldsivo

  22. Mariano García says

    Muy bueno. Mala leche y dar donde duele. «Cuando pinchabas, te enviaba directamente a la notica de Elmundo.es. Eso no es enlazar, eso es… sisar». Más claro, water.

  23. Ricardo says

    Una puntualización: los que escribimos para Nature (o similares) sí que cobramos, lo que pasa es que lo hacemos, directa o directamente, de los impuestos. Es una especie de mecenazgo en la que al final se nos paga por nuestra producción «intelectual.» Saludos desde el exilio, me he muerto de envidia leyendo tu post sobre el concierto en el Bernabéu.

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