La crisis en tiempo real, al minuto

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Isaac Rosa *

No sé qué hacen ustedes que todavía no se han instalado en sus móviles esa aplicación que te informa en tiempo real de la evolución de la prima de riesgo española. También en Twitter hay un robot que actualiza cada diez minutos el valor de la prima, en línea con lo que hacen los informativos radiofónicos y televisivos, que a cada hora en punto nos dan el último dato, salvo en los programas con tertulia, que en ocasiones retransmiten la prima de riesgo con aires de carrusel deportivo: sube dos puntos, baja tres, sube cinco, se acerca a 560, atención que enfila los 570, se relaja unos minutos y de nuevo avanza hacia los 580…

Otro tanto podríamos decir del IBEX, el valor bursátil que, como la prima, también cuenta con aplicación de smartphone y cuenta propia en Twitter, y cuya evolución matutina, sus avances y retrocesos, son ya parte de los boletines informativos horarios a la manera en este caso no del carrusel sino del parte meteorológico, lluvias en el norte, viento fuerte en el Estrecho, caída de los bancos, subida de las eléctricas, números rojos que a media mañana pueden girar a verde como un frente anticiclónico, para acabar el día de nuevo en rojo.

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La narrativa de la crisis, su dramatización política y mediática, necesita del relato en tiempo real, cuanto más cortos los lapsos entre actualizaciones mucho mejor. Así es más efectivo el miedo ambiente que nos mantiene bajo la cama en vez de protestando en la calle. Yo reconozco que, en alguno de los días negros (y son ya tantos) de la economía española, me he pasado la mañana consultando la prima de riesgo cada cinco minutos, con la misma ansiedad con que uno pulsa una y otra vez el “Recibir” del correo cuando pasan demasiados minutos sin que entre ningún mensaje nuevo.

Pero puestos a seguir la crisis en tiempo real, estaría bien disponer de otros contadores que, como aquellos, nos informen cada pocos minutos de otros parámetros con que medir la gravedad del momento. No digo que no sea importante conocer el comportamiento de la prima y de la Bolsa, pero dada la poca conexión que a menudo muestran ambas con la economía real y con las decisiones políticas, más nos valdría atender a otros valores, que no se actualizan al minuto y que podrían cambiar nuestra percepción de la crisis, al menos en lo que a prioridades, urgencias y gravedad se refiere.

Ahí está el paro, por ejemplo. ¿Por qué debemos esperar un mes para conocer el dato de paro registrado, o tres meses para el desempleo estadístico de la EPA? Estoy convencido de que si nos diesen el dato de la prima de riesgo cada tres meses no viviríamos como vivimos en este enloquecido tobogán anímico. En cambio el paro, ya ven, ¿alguien recuerda, sin buscar en Google, cuál fue el último dato del paro? ¿5,4 millones? ¿5,5? ¿5,6? Ya se lo digo yo: 5.639.500 según la encuesta de la EPA. Pero si les dijese 5.435.500 o 5.724.500 se quedarían igual, porque a estas alturas ya las cifras del paro no nos conmueven demasiado, y cien mil arriba o cien mil abajo no nos escandaliza más ni menos, ni lo vivimos con la misma intensidad que diez puntos más de la prima de riesgo o una caída del IBEX del 3% en una sesión. No hay “lunes negro” para los parados, ese dramatismo se lo reservamos a la deuda y los mercados. Apuesto a que si preguntase al azar, encontraría más gente que sabe con precisión el último dato de la prima de riesgo pero no recuerda el dato del paro, y la diferente importancia que damos a uno y otro dice mucho de cuáles son las prioridades en esta crisis (una prioridad reflejada en nuestra renovada Constitución, que desde su última reforma da preferencia en el cobro a los tenedores de deuda sobre cualquier otro gasto público, incluidos los parados o las políticas de empleo).

De hecho, siguiendo con los datos del paro, la cifra que les he dado es del primer trimestre del año, y lo previsible es que a día de hoy esa cifra haya aumentado en unas cuantas decenas de miles, entre los ERE que fulminan de cien en cien y el goteo de despidos y contratos no renovados. Pero sólo lo intuimos, no lo sabemos, pues no hay un contador ni un robot de Twitter ni una aplicación de móvil que vaya sumando parado a parado.

¿Se imaginan que pudiésemos tener ese dato en tiempo real? Yo propondría instalar un contador de paro en la plaza principal de cada pueblo y ciudad. Y si no puede actualizarse más que mensualmente, perdería parte de su impacto pero aun así veríamos la obscena cifra de desempleados cada vez que pasásemos. Funcionaría a la manera de los termómetros callejeros en verano, que cuando los ves marcando 45 grados te entra todavía más calor, pues lo mismo con el paro: nos calentaría aun más la indignación si viésemos a diario el termómetro laboral con sus registros históricos equiparables a veranos saharianos e inviernos polares.

Como en las plazas hay sitio, junto al indicador luminoso del paro yo instalaría otros contadores, para vivir en tiempo real y con la misma emoción esas otras manifestaciones de la crisis que no seguimos al minuto como sí hacemos con la prima o la Bolsa.

Pongamos, por ejemplo, una hipotética máquina que contabilice el dinero público que desde el comienzo de la crisis se viene fundiendo en rescates bancarios, recapitalizaciones, inyecciones y barras libres de liquidez. Un contador para Europa, con dígitos suficientes para billones; y otro para España, que todavía podría tirar una temporada con algún cero menos que el europeo. Pasaría uno por la plaza con la familia y los niños cantarían el último rescate: “Mira, papá, 24.000 millones más… No, espera, 60.000 millones… Que no, que sigue sumando…”

A partir de esta propuesta, que espero recoja algún alcalde o se lo exijan sus vecinos, la lista de posibles contadores es amplia: uno que registre las familias desahuciadas de sus viviendas, con actualización diaria; otro donde se sumen los recortes de gasto público de todas las administraciones (“Mira, papá, acaba de añadir 6.000 millones más, seguro que son de educación”. “No, hijo, estos son de sanidad”). Pongamos otro robot digital registrando las bajadas de sueldo, tanto las impuestas por los gobiernos a los funcionarios, como las que cada empresa viene aplicando sobre sus trabajadores a discreción.

Como todavía hay sitio en la plaza, añadamos un último contador: el de los responsables que han rendido cuentas por sus actuaciones. Valdrían tanto dirigentes políticos (corruptos, derrochadores, fabricantes de burbujas, especialistas en hacer la vista gorda, ineptos, etc.) como directivos de entidades financieras (las ya hundidas y las que aún flotan pero amenazan con irse al fondo por el peso de los ladrillos acumulados) e incluso ideólogos ultraliberales (esos que durante años nos convencieron de las bondades de la desregulación y el libre mercado hasta que este hizo crac). El contador digital sumaría por igual a quienes han pedido disculpas públicas por sus actuaciones, a quienes han sido llevados a juicio, a quienes han sido condenados, y los que han respondido con su patrimonio por los agujeros dejados. “Mira, papá, ese contador se ha estropeado, porque mientras los otros contadores van como locos, ese no se mueve.” “Cuando lleguemos a casa te lo explico, hijo”.

(*) Isaac Rosa es escritor y columnista.
1 Comment
  1. Daniela says

    Fle1 tenho certeza que ela contniua vendo a reviravolta, que deu em sua vida e que este1 muito contente por ter construido tudo isso para ti, noutra cidade e claro com o apoio de sua me3e, sogra e namorada, mas quem fez acontecer foi somente vc. pq o que podiamos fazer fizemos, dar a dica e vc. grae7as a Deus captou e hoje e9 um cara totalmente independente!!! E eu estou feliz por isto, pq de certa forma eu proporcionei isto, vindo primeiro para Brasedlia e depois sua pe9rola Carol e hoje estamos formando uma famedlia, mas claro sem esquecer dos familiares, que este3o em BH . O conselho de sogra que posso te dar e9 que seja sempre uma pessoa boa e a cada dia recicle sua maneira de pensar, pq cada momento e idade da nossa vida damos valores diferentes, a coisas diferentes e com o objetivo de se arrepender muito pouco do que deu valor ou ne3o, sempre considere as pessoas prf3ximas de ti, pq se3o elas que fare3o falta na sua vida, hoje e sempre . Bjinn no corae7e3o de sua sogra que considera como um filho, apesar de ne3o ser, mas que fae7o queste3o de tratar como tal .

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