La oportunidad del pacto fiscal

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Jordi Turull i Negre *

El pleno del Parlament de Catalunya aprobó la propuesta de pacto fiscal que en las próximas fechas se negociará con el Gobierno del Estado. Tras la aprobación, muchas voces se han levantado tildando a Catalunya de “insolidaria”, argumentando que “es inoportuno” por el contexto de crisis, que “divide el estado”, asegurando que es una “catástrofe”, etc. Es curioso que siempre que Catalunya reclama algún tipo de cambio o mejora en su autogobierno y su financiación surjan este tipo de comentarios (recordemos la experiencia del Estatut). Pero más allá del titular de periódico que consiguen, ¿conocen realmente la propuesta catalana? ¿Saben cuál es la posición de la sociedad catalana? Seguro que no.

Antes de entrar en detalles, una reflexión. La crisis ha evidenciado que el actual sistema de financiación autonómico no funciona y que las aportaciones de los territorios más productivos no han conseguido que las zonas menos favorecidas del Estado se equilibraran y desarrollaran un tejido productivo competitivo. Necesitamos un cambio de paradigma y una economía basada en mayores estímulos económicos y menos subsidios.

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Sobre la propuesta catalana, primero me gustaría hacer referencia al contexto en el que nos encontramos. Catalunya no ha sido inmune a la crisis. Pero además, debe hacerle frente con una de las presiones fiscales más altas de Europa; sufriendo un déficit fiscal crónico que se cifra en 16.409 millones de euros anuales que el Estado recauda pero no invierte posteriormente en Catalunya; una deslealtad institucional constante (la ley de la dependencia o los centros especiales de trabajo son un buen ejemplo), y unas deudas que no son pagadas por la Administración central (disposición adicional tercera del Estatuto o el fondo de competitividad). La combinación de todos estos elementos hacen insostenible la situación actual y ponen en peligro el bienestar de los ciudadanos. Pese a ello, Catalunya genera suficientes recursos como para no tener que sufrir como lo está haciendo. Por eso nuestra reacción es en postivo: un pacto fiscal.

La propuesta de pacto fiscal aprobada en el Parlament no supone desentenderse del estado ya que incluye, cosa que nunca se ha negado desde Catalunya, una cuota en concepto de solidaridad territorial (a diferencia del concierto económico vasco) y una aportación por los servicios que el estado presta en Catalunya. Pero dicha solidaridad debe tener un límite que permita no perder capacidad fiscal una vez realizada la contribución a la caja común. Con el actual modelo de financiación, no se garantiza el principio de ordinalidad, y de ser el tercer territorio en recursos tributarios, pasamos a la octava posición en recursos recibidos. No puede ser que algunos territorios puedan ofrecer mejores servicios a sus ciudadanos con una aportación menor, no puede ser que nuestras entidades sociales no cobren, no puede ser que se suban los peajes para no tener  que implantarlos en el resto del estado. Nos encontramos en una clara desventaja a la hora de competir y lo que reclamamos es, simplemente, poder hacer frente a esta crisis con nuestros propios recursos.

Si no se genera riqueza, no se puede repartir riqueza. Si se ponen trabas a los territorios más competitivos, se esta perjudicando también a aquellos que se benefician de sus aportaciones. El Estado debería ser el primer interesado en una rápida recuperación de aquellos territorios con más musculatura y con capacidad de tirar del resto.

Como decía antes, el pacto fiscal es nuestra propuesta, en positivo, para intentar superar esta situación. Durante años, el catalanismo hizo esfuerzos ingentes por modernizar el Estado español y tuvo en la prudencia una actitud característica. Y hoy, no sería prudente mantenernos en la situación actual. Tenemos que dar un paso al frente y lo hacemos, una vez más tras la experiencia del Estatut, con una actitud propositiva hacia el conjunto del estado. Si se cierra la puerta a las aspiraciones catalanas sin tan siquiera la posibilidad de negociar entraremos en una nueva etapa, esta vez en terreno desconocido, de las relaciones Catalunya-España.

(*) Jordi Turull i Negre es portavoz de CiU en el Parlament de Catalunya.
5 Comments
  1. perdido says

    Independizaos ya y dejadnos vivir en paz.Solo aportais crispación en el momento mas complicado de nuestra historia democrática reciente.Pagad vuestra parte de la deuda nacional e iros.Que os vaya bonito.

  2. jvrgarrido says

    El catalanismo político es uno de los mayores timos del régimen político actual. De sustrato carlista y profundamente retrógado, es una mera cohartada para que las 500 familias que han mandado en Cataluña siempre, lo sigan haciendo sin problemas. Godó, Samaranch, «la Caixa»,…Ojalá sufran algún día en proporción a todo el mal que han hecho, a todas las familias que han arruinado impunemente, a todos los ciudadanos a los que exprimen sin piedad. El pacto fiscal no es viable políticamente, si CiU piensa así lo que tiene que hacer es plantearse la opción de la independencia, la cual, por cierto, es 100% legítima. Pero, creanme, no lo harán.

  3. jvrgarrido says

    Para Turull, el Estado de Bienestar se reduce a «subsidios» que son desincentivadores ( ergo, propio de vagos beneficiarse de ellos ). Una muestra más del carácter retrógado y pre-moderno de la derecha catalana.

  4. Dante says

    Para perdido
    El problema es que los «independentistas» son cuatro gatos que controlan todo el aparato administrativo des tiempos inmemoriales además tienen subvencionados a todos los medios de comunicación. A diario bombardean con mantras del tipo «España nos roba», «España es la culpable de todo lo malo que nos pasa». La mayoría de los catalanes no quieren la independencia de España.
    Del 15% de la época de González hasta el 50% actual no ha mejorado en nada, todo lo contrario, la situación económica de los ciudadanos catalanes. La mejora en la financiación se ha empleado en hacer «país» y en subvencionar a organismos identitarios.
    La independencia o el pacto fiscal similar al País Vasco es imposible y CIU y demás partidos nacionalistas lo saben pero lo aprovechan para seguir en el chollo reinvidicativo y colocar a la casta de los Puyol y compañía.

  5. Miriam says

    Y lo que recauda, como en el País Valenciá se lo pulen en múltiples casos de corrupción como el caso Millet o el de la gestión del SC de Salut. La última «perla» la contratación millonaria de Camps.

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