Gana Chávez

Vivimos en un país con un presidente esquivo, huidizo y mezquino que parece odiar los medios de comunicación. Lo que es tanto como odiar dar la cara.  Escondiendo la cabeza bajo los cojines del sofá, Mariano Rajoy intenta pasar desapercibido, a la espera de que soplen vientos favorables que espanten los fantasmas. Cree que en algunas ocasiones los problemas se solucionan solos, que no hace falta dar explicaciones, que el silencio le hace invisible. Quizá debido a padecer semejante racanería mediática, a sufrir un concepto tan miserable de la comunicación, nos descoloca tanto Hugo Chávez, el rey de la palabra y el show.

Escuchar a Chávez es una experiencia circense, qué duda cabe, capaz de convertir al líder venezolano en una caricatura de sí mismo: ver cómo se le llena la boca de Bolivar resulta patético. Esta verborrea incontenible, desarrollada en su propio programa de televisión y en directos de horas de duración, puede haber convertido al presidente venezolado en el enemigo público número uno de la prensa española: no estamos acostumbrados a semejante torbellino.  Todos los diarios, desde la derecha más rancia a la supuesta izquierda, soñaron la derrota de Chávez o una victoria pírrica que le dificultase gobernar. Una vez conocidos unos resultados electorales que ridiculizan sus previsiones, nuestra prensa sacude de manera inmisericorde al ganador. “¡Lleva catorce años en el poder!”, dice hastiado un tertuliano de “Al rojo vivo” (La Sexta) que olvida, vaya por dios, que precisamente su invitado de hoy, Felipe González, estuvo 13 y medio. Y que 21 años fue presidente de Castilla La Mancha José Bono, su invitado estrella de la semana pasada.

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“Me levanto y veo que Chávez se mantiene en su fuerte venezolano… Me encantaría volver a la cama, es una pesadilla”, escribe en Twitter un periodista de El Mundo. “No se derriba un régimen totalitario en el primer intento serio. Calma”, advierte Antonio Caño, de El PaísVargas Llosa pidió directamente el voto para Capriles el pasado domingo desde las páginas del diario de Prisa: "La derrota de Chávez no sólo devolverá a Venezuela la libertad y la convivencia pacífica entre sus ciudadanos que se eclipsaron con la subida al poder del comandante ex golpista. También, librará a América Latina de la mayor amenaza que experimenta el proceso de democratización política y modernización de sus economías". Lástima... En este mismo periódico se pudo leer la crónica de sus dos enviados especiales a las elecciones venezolanas: “(Chávez) tampoco dejó de recordar los logros de sus 14 años de mandato –reducción del analfabetismo, extensión de la atención sanitaria primaria, incremento del número de universitarios, mercados populares, etcétera- utilizando sin escrúpulos los recursos del Estado”. ¿Utilizando sin escrúpulos los recursos del Estado?

Venezuela ha reducido la pobreza en los últimos doce años, utilizando sin escrúpulos los recursos del Estado, en un 26,4%. Utilizando esos mismos recursos del Estado, pero de manera absolutamente escrupulosa, en España la pobreza ha crecido un 174% desde 2007.

No es fácil entender a un político tan populachero, manipulador y bocazas como Hugo Chávez. Tan difícil como comprender el odio que despierta en unos medios de comunicación, los españoles, cada vez menos imparciales y equilibrados. Y eso que El País dejó el listón muy alto allá por abril del 2002, cuando publicó su famoso editorial “Golpe a un caudillo”: “Sólo un golpe de Estado ha conseguido echar a Hugo Chávez del poder en Venezuela. La situación había alcanzado tal grado de deterioro que este caudillo errático ha recibido un empujón”.