Empresario, precario y socialista

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Ricardo Royo-Villanova *

Hay quien dice que no se puede ser empresario y de izquierdas, y mucho menos, empresario y socialista. Pero no debe ser verdad, porque yo soy empresario, de izquierdas y socialista. Y cuando digo socialista, quiero decir anticapitalista y partidario de construir un nuevo orden político y social en el que el centro seamos las personas, y en el que no quepa la explotación. O sea, el socialismo.

Soy partidario de un sistema social y económico viable –ahora, como somos tan modernos, se dice sostenible, pero es lo mismo- , y el capitalismo no lo es, porque un sistema económico y social que condena a la mayor parte de la población del planeta a la miseria y al hambre, y que hace un uso tan intensivo del planeta y de los recursos que los pone en serio riesgo de existencia física, no es un sistema sostenible, por mucho que una pequeña minoría se beneficie extraordinariamente de él.

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Tradicionalmente, esa pequeña minoría que se beneficia del capitalismo acumulando recursos que no les correspondían se componía de “los empresarios”. Eso es así, como consecuencia de la configuración del capitalismo del siglo XIX y e la primera mitad del XX, en el que los empresarios eran personas o sociedades que poseían los medios de producción y que se apropiaban ilegítimamente de la totalidad del aumento de valor producido por el uso de los medios de producción por parte de los trabajadores para transformar las materias primas en mercancías. Esa era una característica básica del capitalismo industrial. Sin embargo, en la actualidad han cambiado un poco las cosas. Ahora junto al capitalismo industrial están el financiero y el de servicios. El capitalismo financiero ha venido a despersonalizar a “los empresarios”, porque ha puesto  el capital en manos los gestores de productos financieros de inversión y ahorro, cuya propiedad está extremadamente distribuida en amplios sectores de la población, pero cuya capacidad de decisión corresponde a un nuevo estrato social que es el de los gestores y los directivos, que son a fin de cuentas un tipo de trabajadores con  alta remuneración, que en ocasiones incluye participaciones en la propiedad. Los directivos son  víctimas de falsa conciencia que les hace creer que forman parte de la minoría propietaria, pero son en realidad los herederos de los antiguos capataces.

Por otra parte, está el capitalismo de servicios, creciente desde la segunda mitad del siglo XX, y que ha generado una inmensa metamorfosis de trabajadores, que han pasado de ser asalariados en el sector industrial a convertirse en microempresarios, propietarios o socios de PYMES o trabajadores autónomos, autoempleados, en todo caso, que dedican su actividad a prestar servicios de todo tipo –comunicación, administración, seguridad, redes, sistemas, contabilidad, formación…- a empresas y administraciones.  De ahí la superabundancia de consultorías de todo tipo y la invasión en el mundo de la empresa de odiosos términos ingleses que comienzan por out… y terminan en …ing, que lo que vienen a significar es la prestación de servicios por parte de personas que no pertenecen a la plantilla.

En muchos casos, además, esa transformación de asalariados en autoempleados no ha sido voluntaria, sino obligada por parte de las empresas que antes les empleaban, que, bajo el paraguas de la flexibilización laboral y el ahorro de costes, les indujeron por las buenas o por las malas a cambiar su situación legal, abusando del concepto “servicios” hasta el punto de considerar que un autónomo puede prestar el “servicio” de manipular una máquina montadora que ni siquiera es de su propiedad. Y estoy caricaturizando… o no: miren la cantidad de taxistas autónomos que hay conduciendo coches que no son de su propiedad.

Se ha generado así un amplio y creciente colectivo social que, técnicamente, quizás sean empresas, porque pueden emplear, facturan, prestan servicios directamente, pero en realidad son trabajadores: miles de microempresas de uno o dos socios, sin empleados, centenares de miles de autónomos que trabajan más horas que si estuvieran en una empresa y cobran bastante menos, son considerados injustamente como empresas y se les trata legal y fiscalmente injustamente como empresas. A veces, incluso ellos mismos se ven a sí mismos como empresarios y, víctimas de nuevo de falsa conciencia, se consideran de clase media, demarcándose de su verdadera clase, que es la clase obrera, y apoyando opciones políticas de derechas, imitando, incluso, los hábitos de algunos empresarios medianos y casi todos los grandes, practicando la ingeniería contable, defraudando a Hacienda y maltratando a sus empleados si los tienen.

Sin embargo, buena parte de ese grupo social de falsos empresarios -o de empresarios precarios- ha tomado o está tomando conciencia de cuál es su ubicación en el espectro social, en la división de clases, y nos sentimos comprometidos, junto a nuestros compañeros asalariados, en la defensa del estado del bienestar. Porque lo necesitamos. Porque nuestros hijos van a la escuela pública, porque usamos la sanidad pública, porque si tenemos un familiar dependiente nos vemos abocados a dejar nuestros trabajos para poder atenderlos, porque a veces nuestros ingresos son dan para pagar hipotecas y acabamos desahuciados… porque tenemos, en definitiva, los mismos problemas que el resto de los trabajadores.

Banner de empresarioscontralosrecortes.com.

Por estos motivos, un grupo de empresarios, profesionales y autónomos que no nos sentimos de clase media, sino de clase obrera, que no queremos ser plañideras de la triste situación de los empresarios llorones de la CEOE, de CEPYME y de ATA, sino resistentes al  desmantelamiento de los servicios sociales, hemos decidido hacernos ver, dar la cara y ponernos, en la trinchera de la lucha de clases, donde nos corresponde: con los nuestros, junto a los trabajadores. Y para ello, para dar la cara, para mostrar nuestro apoyo a la huelga general del 14N, y para seguir posteriormente luchando por nuestros derechos sociales y políticos, hemos puesto en marcha una web, empresarioscontralosrecortes.com, a través de la cual apoyarnos mutuamente y, posteriormente, tratar de organizarnos en una plataforma no patronal, sino política, en defensa del estado del bienestar.

Por todos estos motivos, yo, al menos, soy empresario –a mi pesar-, precario y socialista.

(*) Ricardo Royo-Villanova es periodista, autor del blog A sueldo de Moscú y propietario de Agítalo 3.0.
7 Comments
  1. Pedro says

    Buenos días don Ricardo,

    Considero que el texto es excelente, pero tiene dos fallos a mi modo de ver. El primero es más bien semántico, y es el uso del término «clase obrera». Técnicamente los trabajadores podemos ser obreros o no, entendiendo obrero como trabajador manual. Hoy en día la mayoría de trabajadores no somos trabajadores manuales, a no ser que se entienda por manual aporrear las teclas de un ordenador.
    Creo que es mucho mejor usar el término «trabajador» para evitar confusiones de pensar que los trabajadores de «cuello blanco» no somos obreros.

    Mi segunda discrepancia es cuando comenta que los directivos actuales son como los capataces antiguos, trabajadores bien colocados al servicio del capital.
    Esto creo que no es así. El capitalismo financiero y directivo ha creado una clase especial que, si bien no es propietaria del medio de producción de beneficio sí es objetivamente la dominante del mismo. Esto es todavía peor porque esta clase puede actuar con el poder de un «patrón» pero sin la responsabilidad de quien se juega su dinero. Tenemos ejemplos de esto por todas partes.
    Hay que tener en cuenta que el medio de producción de riqueza ya no tiene que ser físico. El préstamo o la deuda son cosas poco tangibles, pero generan beneficio, y tener su propiedad no es tan importante como el hecho de administrarla.
    Además es importante tener en cuenta que la propiedad del medio de producción son las acciones, pero las acciones son fácilmente vendibles en los mercados organizados. Así pues la rentabilidad de la empresa a medio plazo no es importante, lo importante es que no se detecte en el mercado para poder colocar las acciones.
    Fíjese, al final los propios directivos acaban cobrando parte de sus honorarios en acciones de la compañía pero luego, antes del hundimiento, las venden y las convierten en dinero.

    A veces se llega a una contradicción flagrante. Parte importante de los propietarios del medio de producción (los pequeños accionistas) acaban indefensos y empobrecidos gracias a una clase de directivos que administra sin responsabilidad porque, gracias a su información privilegiada, puede convertir su capital en dinero en cualquier momento dejando al pie de los caballos al pequeño accionista.
    Creo que estas realidades debemos analizarlas bien para no pensar que la viaje dualidad obrero-patrón sigue vigente, porque no sigue. Sí sigue otras dualidades de varios tipos entre ricos y pobres, trabajadores y rentistas, prestamistas y prestados, pero hay que entender que estas dualidades se organizan de forma diferente en el siglo XXI.

    Un saludo,

    http://larepublicaheterodoxa.blogspot.com/

  2. Ricardo Royo-Villanova Martín says

    Bueno, son dos cuestiones muy de matiz, don pedro.

    En cuanto al término de «movimiento obrero», tiene usted razón en lo que dice: no todos los trabajadores son obreros, pero históricamente la irrupción de los trabajadores organizados en los procesos político e histórico, se ha venido a denominar movimiento obrero. De ahí la extensión de la expresión obrero a todo el colectivo de trabajadores cuando, como tal, interviene en política.

    Por otro lado, el tema de los directivos. Es que no es tan sencillo, y en ese colectivo hay dos estratos: el de los gestores de las instituciones financieras y de inversión. Estos últimos no son trabajadores asalariados, porque se les remunera con parte de la propiedad, pero el caso de los directivos -que no participan de la propiedad, sino que son remunerados con altos salarios y envidiables condiciones de trabajo- es claramente el de los capataces.

    Digo yo, vamos.

  3. hbogart says

    Carámba, que gente más pintoresca anda por el mundo…

  4. desmond says

    osea que eres anticapitalista pero eres empresario, una actividad que sólo puede existir dentro de un sistema capitalista, no tiene porque ser este sistema actual, pero si un tipo de sistema capitalista. Con esa contradicción inicial el resto carece de interés ya… es como ser músico y declararse en contra de los instrumentos musicales.

  5. Ricardo Royo-Villanova Martín says

    Bueno, Desmond, qué quieres que te diga. No soy responsable de la ignorancia ajena.

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