La UE y Rajoy acrecentarán la recesión en 2013

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El año 2012 será recordado como uno de los peores en las últimas décadas, pues se conjuraron una serie de factores globales que han desencadenado que las principales economías, con escasas excepciones, acumulen desequilibrios e incremento de desempleo y pobreza, que no permiten ser optimistas a medio plazo.

Este retroceso ha tenido su epicentro en Europa y en Japón, mientras que EEUU y Asia han conseguido mantener cierto pulso, inundando la economía de gasto público y dinero en circulación. La UE ha entroncado el peor mix de política económica que ha hundido a los países del Sur, España, Portugal y Grecia, junto a Irlanda, cumpliendo el gran objetivo que era destruir todo el entramado político y social que ha caracterizado a la Europa continental desde finales de la II Guerra Mundial. La obsesión por políticas procíclicas, la consolidación fiscal en plazos imposibles y un desmantelamiento del sector público, ha propiciado un trasvase de rentas y riqueza de las rentas medias a las elites extractivas, que ha modificado radicalmente el mapa social europeo, y español, y anuncia una fase de destrucción de riqueza y pobreza sin parangón.

Con este panorama, España y la UE acaban el año 2012 en recesión, siendo la caída del PIB en España del 1,5%, casi un 25% de desempleo y un desequilibrio fiscal que podría llegar al 8%, incumpliendo por tres veces el coitus interruptus que ha supuesto las exigencias de la UE con España desde que ganó Rajoy en 2011. El proceso de consolidación fiscal ha generado una desafección de la mayor parte de sectores productivos en España, con un proceso singular en el que todos los estamentos profesionales más conservadores, médicos o pensionistas, han probado la medicina del desprecio hacia la población y la influencia de todos los lobbys que buitrean alrededor del pastel que se abre al desmantelar el monopolio de oferta en sectores clave como salud, educación o justicia y pensiones.

En 2013, los riesgos globales son aún mayores. El mix de políticas económicas dominantes, política fiscal restrictiva, política monetaria expansiva (ampliación de los balances de la FED o del BCE), y deflación salarial acelerarán la recesión global en ciernes. El impacto negativo de las restricciones presupuestarias sobre el crecimiento económico ha sido casi cuatro veces superior al estimado por los modelos del FMI. El descenso de la participación de los salarios en la renta y el aumento global del desempleo acaba hundiendo la demanda efectiva y el comercio mundial, es lo que se conoce como paradoja der costes.

La clave de 2013 será Estados Unidos. El año que viene continuará el proceso de reversión de diversas variables macroeconómicas hacia sus valores medios históricos y provocará que entre en recesión. Por un lado habrá reversión a la media en la tasa de ahorro. Cuando se intensifique el desapalancamiento privado, reducción de deuda, con una política fiscal contractiva, el crecimiento del consumo privado será más bajo, habrá una menor inversión privada, y por lo tanto la tasa de ahorro será más alta. Ello implica recesión y/o depresión. Por otro lado, se acelerará la reversión a la media en el crecimiento de la riqueza. Finalmente, seguirá sin circular el dinero: la velocidad de circulación se está hundiendo, revirtiendo a la media histórica (desapalancamiento más efecto retirada de los procesos de innovación financiera), y al no haber demanda efectiva por parte de los consumidores, los aumentos de los agregados monetarios llevan implícitos un descenso del multiplicador monetario, y ausencia total de presiones inflacionistas. Solo si EE.UU puede seguir implementando la expansión fiscal, aumentando el gasto público productivo y una subida de impuestos a las rentas más altas, se podría evitar este escenario.

Este proceso de entrada en una fase recesiva en EEUU arrastrará también a la UE, especialmente a Alemania que depende en gran medida del consumo de los hogares norteamericanos, pero también una gran parte de los países asiáticos y latinoamericanos.

En este contexto, se prevé un fuerte incremento de la aversión al riesgo en 2013. El mercado, en un contexto de clara sobrevaloración bursátil, especialmente la estadounidense, ha tenido un comportamiento positivo para la actual situación del ciclo económico, con un sentimiento alcista, y una dinámica interna, sobrecompra de activos bursátiles, que acaba produciendo posteriormente fuertes correcciones de mercado.

Con este escenario o panorama, España va a sufrir todavía un fuerte ajuste económico y de empleo. Las previsiones más realistas apuntan a una reducción del PIB del 2,5%, el desempleo alcanzará el 27% (por encima de 7 millones de desempleados), un desequilibrio fiscal de más del 8%. La deuda pública superará el ampliamente el 100% del PIB. Esto agrandará la brecha entre estratos sociales, desmantelamiento adicional de derechos adquiridos, especialmente sanitarios, pensiones y en general lo relacionado con el sector público. El sector financiero seguirá rehén del fracaso del modelo de rescate bancario, y sin que pueda fluir el crédito ante la ausencia de demanda efectiva.

Los desequilibrios sociales mantendrán la tónica obsesiva por la devaluación interna, creyendo que la depauperación en las rentas salariales y la reducción de derechos públicos podrán sacar a España del cambio de paradigma social y económico que sufrirá y que se traducirá en una década de ausencia de crecimiento suficiente para recuperar el empleo y la renta previa al inicio de la crisis que cambiará para siempre a este país.

En resumen, las elites extractivas y las oligarquías han aprovechado el crack financiero y económico para asaltar a las rentas medias y bajas y apropiarse de gran parte de su renta para lograr la victoria definitiva que lastrará casi para siempre a una buena parte de la sociedad europea. La UE ha sido colaborador necesario, primero exigiendo el cumplimiento sin demora de los preceptos fiscales, y que tras el hundimiento de países como Grecia, ahora relajan los criterios para una parte de la sociedad pueda deglutir el trago del mayor ajuste social y económico de la reciente historia moderna. España, aquí como siempre, sale muy malparada y el gobierno de Rajoy terminará la tarea para que no exista la posibilidad de volver al Estado social y de derecho que consagra esa Constitución que ya no es la de todos.

 (*) Alejandro Inurrieta es economista y director de Inurrieta Consultoría Integral.
2 Comments
  1. Verbarte says

    El sacrificio de inocentes ha sido una constante en Europa y en España. En el siglo XXI, el gobierno actual disfruta como nadie ensañándose con los más débiles. http://wp.me/p2v1L3-dl

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