El bombero torero

Cartel con el que se anuncia el espectáculo.

He leído, en un informe de la agencia estadística europea (Eurostat), que el número de parados en España supera los 6,1 millones. Y dicen que el paro juvenil ha alcanzado el 57,6% en España: ¡hay más jóvenes desempleados que trabajando! Cuentan que los alumnos de 40 colegios de Cádiz se han quedado sin comedor escolar por una huelga de transportistas, motivada por los impagos de las tres últimas nóminas, debido a un retraso en los pagos por parte de la administración autonómica. Se habla de que debido a la privatización de la sanidad madrileña, han dimitido más de 300 jefes de ambulatorio. El pasado día dos un hombre de 57 años se quemó a lo bonzo a la entrada de un hospital de Málada debido a las dificultades económicas que padecía. Falleció dos días después. Y los embargos de viviendas por impagos de hipotecas se suceden día tras día.

Ante tal cúmulo de acontecimientos dramáticos, el Gobierno de Mariano Rajoy ha tomado cartas en el asunto:está a punto de presentar el informe encargado al Ministerio de Cultura, Educación y Deporte “para poner en valor la tauromaquia como manifestación e industria cultural y actualizar la normativa básica reguladora de los espectáculos taurinos”. Las conclusiones deben ser estudiadas y aprobadas cuanto antes por el Ministerio. De esta forma podrán presentarlas en el siguiente pleno de la Comisión Consultiva Nacional de Asuntos Taurinos, para que así coincidan en el tiempo con la propuesta por parte del Ministerio al Consejo de Ministros de la concesión de la Medalla al Mérito de las Bellas Artes a una personalidad significada del mundo de la tauromaquia.

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Propongo formalmente que este año se conceda la Medalla al Mérito de las Bellas Artes al bombero torero. El premiado recibiría la estatua de un enano con una enorme manguera. No, no es una película porno. Ni el ministro Wert disfrazado para Carnaval. Sería un homenaje a un personaje histórico de la España negra, aparentemente esperpéntico pero con una misión muy clara: apagar fuegos. Cuando el cartel ofrecía toreros de medio pelo, toros sin trapío y la taquilla iba mal, ahí estaba el bombero torero animando a la población a contemplar un espectáculo aún más sórdido que sus propias vidas. Era la España de antes, es la España de ahora.