Los políticos y las «huellas del pasado»

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Germán Gómez Orfanel

Annette Schavan y Angela Merkel, el pasado sábado, llegando a la conferencia de prensa en la que se anunció la dimisión de la ministra de Educación. / Efe

La dimisión de Annette Schavan, ya exministra alemana de Educación por haber plagiado numerosos textos de otros autores sin citarlos en su tesis doctoral, realizada en 1980, supone una poderosa y actual metáfora sobre la conducta de los políticos y su responsabilidad ante los ciudadanos en un momento en que la crítica, desconfianza y desapego respecto a ellos ha alcanzado en países como el nuestro unos niveles preocupantes. Una conducta rechazable, un error, generarán consecuencias relevantes tres décadas después, y ello no sólo por las tendencialmente mayores exigencias alemanas y anglosajonas sobre la gestíón de lo público, sino en este caso por algo bastante concreto, la actuación de grupos activistas alemanes dedicados a la investigación de plagios en tesis doctorales y textos semejantes.

Entre ellos destaca la plataforma VroniPlag Wiki, fundada en marzo de 2011 por un curioso personaje Martin Heldingsfelder (1965), antiguo jugador de fútbol americano en los Ansbach  Grizzlies y, posteriormente, especialista en temas de Internet. Su activismo le ha llevado a colaborar en la investigación no solo respecto a Schavan (SchavanPlag Wiki) sino también en el caso Guttenberg, ministro alemán de Defensa, que también se  vió obligado a dimitir por haber plagiado mas de dos tercios de su tesis. También contribuyó a desenmascarar los plagios académicos de políticos del Partido Liberal (FDP), como Silvana Koch-Merin y Georgios Chatzimarkakis, socialdemócratas como Uwe Brinkmann, o Veronica Sass, hija del político bávaro Edmund Stoiber (CSU).

En 2004, Heldingsfelder ingresó en el Partido Socialdemócrata (SPD), presentándose sin éxito a diversas elecciones. Desde octubre de 2012 es miembro del Partido Pirata. En la actualidad, la organización antiplagiaria de Heldingsfelder funciona como una  empresa que recibe encargos y provisiones de fondos y cuyo procedimiento de actuación se detalla en la propia web. Él mismo ha aludido a una importante suma de dinero que le ofreció un cliente por descubrir algún plagio de la canciller Angela Merkel. También acepta financiarse a través de pequeñas aportaciones con un mínimo de 20 euros (crowdsourcing). Su proyecto más reciente Politplag Wiki, está dirigido a investigar los posibles plagios académicos de todos los candidatos a las elecciones que se celebrarán en Alemania a lo largo de 2013, incluyendo las parlamentarias.

El interés y afición de muchos políticos alemanes por convertirse en doctores se debe al prestigio que tienen en Alemania los grados académicos, aunque por todo lo expuesto empieza a cuestionarse tal valoración y la falta de control de las Universidades, que por ello se muestran dispuestas a investigar y a revocar en su caso tales titulaciones. Recordemos que en España dos políticos en activo como  Federico Trillo en 1998 (“El poder político en los dramas de Shakespeare”) y Rodrigo Rato en 2003 (“El ajuste fiscal: un modelo explicativo del crecimiento de la economía española en la segunda mitad de los noventa”) lograron culminar con éxito sendas tesis doctorales.

En otros escenarios como en Estados Unidos no se preocupan por los plagios académicos sino más bien por los escándalos sexuales, con el “caso” Clinton apud Lewinsky  en primer lugar y otros muchos que los ciudadanos rechazan, aunque se produjeran hace años, y más si creen que los afectados además han mentido. Sin embargo tampoco faltan plagios o irregularidades académicas que no han tenido tanta trascendencia. Desde que el “yes we can” de Obama no es nada original y lo empleaban los trabajadores agrícolas de los setenta, pasando por el discurso de Joe Biden en la campaña presidencial de 1988, copiando otro del líder laborista británico  Neil Kinnock, hasta la expulsión temporal de Ted Kennedy de la Universidad de Harvard por haber pagado a un compañero para que  se presentara en su lugar a un examen de español.

Hace unos días el  número dos del Partido Liberal Demócrata  británico ha tenido que renunciar a su puesto parlamentario por haber mentido respecto a una infracción de tráfico por exceso de velocidad, atribuyendo a su esposa la conducción del vehículo. Tiempo después cometió un error, al iniciar relaciones sexuales con una amante. Su esposa contó la verdad.

Finalmente nuestro Mariano Rajoy entre otros, tiene que dar explicaciones por presuntamente haber recibido sobre todo antes de 2003 sobresueldos no declarados, procedentes  de posibles donaciones ilegales al Partido Popular. Tras años de laxitud, cuando en la época dorada el dinero público parecía ser el dinero de nadie, las cosas han cambiado radicalmente y una gran mayoría de ciudadanos españoles se ha vuelto muy exigente respecto al uso que sus políticos hagan o hayan hecho del dinero, de la mentira y de la verdad, del sexo (no tanto). Se les requiere que incluso retroactivamente sean  austeros, puros, perfectos. La gente cree que no soporta ya lo contrario. Parece que no se vislumbra al que aclamarían como estadista, al líder carismático (y democrático, por favor), que nos sacara de la crisis o al menos recortara los sufrimientos que ocasiona. Es posible que no haya que creer en tal tipo de líder, pero sí en alguien que encarne las necesidades, deseos y fantasías de la  inmensa mayoría.

3 Comments
  1. José says

    Necesitamos responsables virtuosos. No soportamos los casos de empresarios, polítcos y funcionarios que declinen en sus obligaciones. Vengan hombres buenos ya contra la crítica maléfica al «buenismo» que encabezó el PP

  2. Manuel says

    A ver si va a tener que darnos ejemplo en Papa. Ahora ya no podemos decir: !¡¡AquÍ no dimite ni Dios!!

  3. celine says

    Vengan incluso mujeres buenas, José, gente valiente que sepa dar la cara y reconocer cuando se han equivocado. En Alemania, pasa. Estaremos hechos de otra pasta. Lo interesante es la batalla que puede presentarse gracias a las redes. La clave está en hacer investigaciones serias y sistemáticas. ¿Lo haremos en España? Parece que tira más el insulto y el exabrupto, pero nunca se sabe.

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