Una propuesta de ‘performance’ sobre el estado de la Nación

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Francisco Serra

La carrera de San Jerónimo, calle de acceso a la entrada principal del Congreso, cortada con vallas y vigilada por la policía durante la celebración del debate sobre el estado de la Nación. / Zipi (Efe)

Un profesor de Derecho Constitucional, después de desayunar a toda prisa y llevar a su hija al colegio, se sentó ante al ordenador y, antes de empezar a escribir, echó un vistazo a los periódicos digitales para hacerse una idea de los escándalos del día. Aunque había venido leyendo un par de diarios de papel en el autobús, la mayoría de las veces, al internarse en  la red, aparecían nuevas revelaciones. Parecía difícil que todavía funcionaran (aunque cada vez con más restricciones) los servicios públicos, después de tanto derroche y malversación del dinero de todos como habían tenido lugar en los últimos años. El profesor leyó en la pantalla la noticia de que  se estaba preparando una remodelación del gobierno coincidiendo con el debate sobre el estado de la nación, pero no sintió la menor curiosidad por conocer el nombre de los candidatos a ser nombrados ministros. Ni siquiera el previsible cambio en la jefatura del gobierno dentro de unos meses le permitía albergar ninguna esperanza de que se produjera un cambio sustancial en la forma de dirigir la política nacional.

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El profesor estaba harto: harto de la corrupción, harto de los partidos políticos (mayoritarios y minoritarios), harto de los medios de comunicación, harto de la familia del Rey, harto de un Parlamento inoperante, harto de un Gobierno nada fiable, harto de una Administración languideciente, harto de un sistema judicial ineficiente, harto de los empresarios, harto de los sindicatos (aunque él perteneciera a uno de ellos), harto de las Comunidades Autónomas, harto de los Ayuntamientos, harto del Tribunal Constitucional, en fin, harto de la vida pública española.

Hace unos años, el profesor conoció a un joven ruso, hijo de una “niña de la guerra”, que había venido a España y se dedicaba a mostrar a los florecientes empresarios de su país los encantos de nuestra nación y le contó un viejo chiste que circulaba en la última etapa de la Unión Soviética sobre un hombre que se dedicaba a repartir panfletos en la Plaza Roja. Un policía intervino, claro, y le arrebató los papeles para ver su contenido y comprobó que estaban vacíos, eran solo hojas en blanco. “¡No hay nada escrito!”, exclamó, asombrado, el agente. El panfletista se encogió de hombros y respondió: “¿Para qué molestarse en escribir nada? Todo el mundo sabe lo que pasa”.

En España, pensó el profesor, todos somos conscientes de lo que está sucediendo, pero nos sentimos incapaces de emprender ninguna acción reparadora, que sirva para alterar el estado de las cosas. Sería necesario volver a empezar desde cero, situarnos en el momento originario de fundación de nuestra sociedad y dotarnos de nuevas reglas, establecer una nueva Constitución, pero son tantos los intereses creados que, en las circunstancias actuales, parece imposible emprender esa tarea.

Los dirigentes políticos y empresariales dominantes solo nos ofrecen elegir entre dos capitalismos: el “capitalismo de casino” que nos propone Eurovegas y el “capitalismo de microtrabajos”, inspirado en Alemania y que parece del agrado de las grandes firmas españolas. En cualquiera de los dos casos hay que retorcer las leyes y la propia Constitución hasta hacerlas irreconocibles, dejando desprovista de sustancia la fórmula de “Estado social y democrático de Derecho”, que está en el punto de partida de nuestra norma suprema.

El profesor imaginó, por un momento, que los ciudadanos salían a la calle el día del debate del estado de la nación y, despreocupados de los discursos carentes de soluciones para su vida diaria que en ese momento se estaban pronunciado en el Congreso de los Diputados, empezaban a repartir hojas en blanco, a intercambiar esos folios en los que no hay nada escrito y muestran la voluntad de volver a empezar, como expresión de su “gran rechazo” a la situación presente.

El Papa había dimitido un par de días antes y el profesor recordó que Dante situó a Celestino V, el anterior Pontífice que había renunciado a su cargo, en el Infierno en su libro inmortal, por haber dejado, con su retirada (“Il gran Rifiuto”, “el Gran Rechazo”),  a la Iglesia a merced de sus enemigos; pero hay ocasiones en que hasta esa lúgubre morada (a la que los autores modernos ya no consideran tal, sino un estado de ánimo, el sufrimiento por la lejanía de Dios) puede ser preferible a la complacencia ante las miserias del presente.   Todas nuestras élites merecen un “Gran Rechazo”, que les expresemos nuestro hastío y nuestro descontento, mas el sistema político español, para evitar el vacío que se derivaría de una moción de censura sin la propuesta de un candidato alternativo, no lo permite; por el contrario, exige la inmediata investidura de un nuevo Presidente del Gobierno.

Lo que no está previsto es que sea la calle (y no el Parlamento) el que muestre su disconformidad, la sociedad civil la que exija una profunda transformación radical de las instituciones. La supuesta “transparencia” (a la que al final de la Unión Soviética llamaron “glásnost”) no va a devolvernos la ilusión que precisamos en estos momentos.

El profesor sabía que era casi imposible que la mayoría de los ciudadanos se pusieran de acuerdo, ni siquiera para expresar su disconformidad con lo existente, pero por un instante imaginó que participaban en esa gigantesca performance, repartiendo sus hojas en blanco para, aunque fuera por un día, recuperar la dignidad perdida.   Los sueños son hermosos, pero también pueden convertirse en pesadillas y el profesor recordó que Boris, aquel muchacho que le había relatado la anécdota de los últimos años del comunismo, entró en contacto con la mafia rusa establecida en España, se enamoró de una chica de su país dedicada a ejercer la prostitución de lujo y fantaseó con sacarla de ese mundo… hasta acabar muerto en extrañas circunstancias, aparentemente de sobredosis.

4 Comments
  1. Juanma says

    Hay una altanería en los políticos más visibles que resulta inaguantable. Se creen que somos un rebaño fácil de pastorear, en el mejor estilo de la iglesia diocesana

  2. MM says

    Este profesor debería saber que estos minitrabajos alemanes son un complemento o una opción al trabajo a tiempo completo.
    Es decir una opción más en el mercado del trabajo que no excluye o sustituye otras.

    Una oferta con estos Minijobs se encuentra el las páginas universitarias de cada universidad alemana: se ofrecen trabajos a estudiantes- desde camarero a ayudante en un bufete de abogados- y se pagan entre 9 y 11 euros la hora netto.
    Es decir trabajo 40 horas al mes y gano 400 euros,
    Le puedo decir que muchos estudiantes trabajan en estos Minijobs.
    Igualmente es una opción para muchas personas que viven en pareja y una de ellas opta por este sistema de trabajo que compagina con el cuidado de sus hijos.
    En el mundo de la educación ,la sanidad y la administración de empresas existen muchos de ellos que junto a los profesionales fijos trabajan a tiempo parcial por propia conveniencia.
    Los precios oscilan entre 8 y 20 euros la hora netos, según cualificación.

    A los trabajadores les interesa trabajar sólo unas horas a la semana y a los empleadores no necesitan más que un cubrir algunas horas de trabajo.
    Así se crea empleo y evitamos economía sumergida o sobres en B.

    Este sistema se da también en el trabajos de limpieza y cuidado de ancianos.
    Es cierto que algunos de estos minijobs están mal pagados pero es igual de cierto que las personas que no ganan suficiente por esta vía cuentan con ayudas estatales incluídos gastos de vivienda, agua, luz etc.

    Por último decirle que llevo viviendo más de dos décadas en este país y no conozco a nadie que tenga una mínima preparación o profesión y que no encuentre un trabajo a tiempo completo con un sueldo aceptable si es esto lo que desea.
    Saludos

  3. Susana says

    Ojalá los jóvenes emigrantes españoles no sean carne de cañón de los «minijobs»

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