Cuidado con el ‘efecto Chipre’

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La situación de Chipre, un país minúsculo de apenas un millón de habitantes, ha devuelto la inestabilidad a los mercados financieros y ha puesto de manifiesto, una vez más, la incapacidad de la UE para solventar una crisis bancaria sin que paguen los ciudadanos menos favorecidos.

El caso chipriota es el paradigma de dónde ha llegado la expansión del sistema financiero. A finales de 2012, el porcentaje de activos bancarios sobre el PIB en Chipre era del 896%, es decir, la banca multiplicaba por 9 veces la producción de bienes y servicios, frente a una media de 334 veces en el caso de la UE. Una parte muy importante de estos activos bancarios están en manos de no residentes, fundamentalmente de ciudadanos rusos, cuyo porcentaje de depósitos sobre el total superaba el 40% a finales de 2012.

Chipre es por tanto un ejemplo de cómo la economía financiera ha provocado la práctica eliminación de la economía productiva, dejando el PIB chipriota en apenas 18.000 mill€, frente a unas necesidades financieras de 10.000 mill€ para cubrir las necesidades de la banca. Si a esto añadimos que la deuda pública asciende a 20.000 mill€ (114% del PIB) y la deuda externa a 83.000 mill€ (465% del PIB), estamos ante una economía fallida, sin capacidad de reaccionar, salvo si se produce una gigantesca quita de deuda pública y externa. El grave problema es el elevado riesgo sistémico de la banca, muy concentrada en tres entidades que controlan el 48% del total de préstamos, con un volumen de deuda senior muy reducido; por tanto, la composición del pasivo se nutre esencialmente de depósitos, y muchos de ellos están en manos de no residentes. Esta concentración bancaria nos lleva a que dos bancos chipriotas, el Banco de Chipre y el Marfin Popular Bank, lideren el ránking europeo en activos totales sobre PIB, exceptuando el UBS suizo. En ambos casos superan la ratio del 200% del PIB.

Con estas premisas, la troika, junto a la presión alemana, ha decidido recapitalizar el sistema financiero chipriota rompiendo normas comunitarias y acuerdos tácitos que presuponían que los depositantes europeos tenían garantizados sus ahorros por debajo de los 100.000€. La mal llamada quita de los depósitos, que no deja de ser una apropiación para traspasar fondos a los acreedores, confisca a los ahorradores hasta un 10% para depósitos superiores a los 100.000€, que puede quedarse en un 12,5%, y un 6,75% o un 3% para los menores de 100.000 mill€. Estas medidas, impulsadas por el BCE, e indirectamente por la canciller alemana, Merkel, marca el principio de lo que puede ser una nueva solución ante crisis bancarias. Esta nueva variante, en la que no hay apenas deuda senior bancaria, implica que serán los depositantes los que pagarán básicamente el coste del rescate, creando un peligroso precedente, y es que ni siquiera los depósitos están a salvo, lo que puede provocar un pánico sistémico que podría dejar sin fondos a muchas instituciones bancarias europeas.

Esta apropiación de fondos de depositantes, considerando los depósitos como fondos propios, algo realmente inaudito, sin duda explica lo que muchos consideramos como pura propaganda: la viabilidad del Fondo de Garantía de Depósitos. En efecto, en España el FGD no podría sufragar un caso de quiebra de alguno de los bancos o cajas que hoy están en una situación de quiebra técnica o con un déficit de liquidez y solvencia muy notable.

Por tanto, el posible contagio entre lo ocurrido en Chipre y España es que, en un momento de fuertes necesidades de liquidez por parte de muchos ciudadanos, éstos interioricen que el FGD (Fondo de Garantía de Depósitos) no pueda hacer frente con el aseguramiento de los depositantes afectados. Si esto fuera así, la retirada masiva de fondos del sistema bancario generaría un agujero de magnitudes insospechadas, lo que provocaría una crisis a la argentina, es decir un corralito que ya están sufriendo los ciudadanos chipriotas de forma parcial.

La volatilidad que ha generado esta intervención en los mercados financieros puede generar un nuevo episodio de duda razonable sobre la viabilidad del euro, y especialmente sobre la capacidad de la UE de solventar este tipo de crisis bancarias obligando a pagar a los acreedores y accionistas, como se hizo en los casos sueco, holandés o alemán. En suma, lo que queda claro que la UE no avanza por el camino de salir de la crisis financiera y económica mediante una distribución equitativa de las cargas. Alemania está obligando a las instituciones e instrumentos financieros a provocar un trasvase de rentas desde los deudores a los acreedores, violando incluso los mecanismos de aseguramiento de depósitos, para contentar a su electorado y preservando la solvencia de sus propias instituciones financieras.

España, con un problema similar a Chipe, es decir un tamaño bancario y financiero que multiplica casi por 6 el tamaño del PIB, ha puesto en marcha un esquema de solución bancaria parecida a la chipriota, en el sentido de que son los ciudadanos los que acaban pagando el rescate bancario, sin que los acreedores senior lo hagan. Además, la cuantía necesaria para cubrir el Fondo de Garantía de Depósitos hace muy dudoso que se pudieran sufragar a todos los depositantes en caso de quiebras bancarias. En España, el corralito se ha puesto en marcha con las preferentes, que antaño fueron depósitos, y ha dejado atrapados a muchos ciudadanos de rentas medias y bajas, y edad avanzada, mientras que en Chipre se ha llevado a cabo directamente con los depositantes. En conjunto, sin Unión Bancaria, y sin que Alemania juegue con experimentos sociales en el Sur de Europa, podemos estar ante el inicio del derrumbamiento del sueño europeísta que algunos como Schumman tuvieron en el pasado. Pero hoy lo que prima es que todos estos depósitos fluyan definitivamente hacia la banca alemana o británica para que puedan recapitalizarse prácticamente de forma gratuita.

(*) Alejandro Inurrieta es economista y director de Inurrieta Consultoría Integral.

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4 Comments
  1. Eduardo says

    Hay una errata: la banca multiplicaba por 9 veces la producción de bienes y servicios (no 900 veces).

  2. Administrador says

    Ya está corregido. Gracias, Eduardo.

  3. Juan Pedro Ortiz says

    ¿Por qué el gobierno español votó a favor de quitar el dinero a los ahorradores chipriotas y luego ha salido el teñido Rajoy a decir que hay que respetar el dinero de las personas? ¿Qué pasa, que los chipriotas no son personas? ¿Qué credibilidad tienen estos cómplices de la usura desbocada, el latrocinio y las trampas cuando ni siquiera respetan las normas que aprueban y que garantizan, dicen, los depósitos hasta 100.000 euros? Decididamente el euro era el marco alemán –como lo confirmó, desde el primer momento, la paridad– y España, después de la primera estafa del belicoso privatizador charlotín, tiene que apostar por la economía real, recuperar su moneda, su soberanía monetaria y declarar odiosa la deuda de los especuladores, a los que además se ha entregado el banco malo para que sigan chupando. Es el único procedimiento para evitar que nos sigan chuleando a divinis. Ahora van a por la caja de la Seguridad Social.

  4. Verbarte says

    Chipre, a punto de ser engullida por el neoliberalismo. España y el sur de Europa no tardarán en recorrer el mismo camino. http://wp.me/p2v1L3-h2

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