La troika liquida a Chipre

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La UE ha llegado a la conclusión que el volumen total de deuda que acumulan muchos países miembros no se podrá pagar. Curiosamente han llegado a esta conclusión, primero en el caso de Grecia, y ahora con Chipre, cuyo episodio será recordado en los anales del esperpento, fruto de la incompetencia política del Eurogrupo, conjunto de Ministros de Economía y Finanzas, cuyo pasado en el sector financiero les hace ser rehenes de los lobbys de acreedores.

Después de amagar con gravar con un supuesto impuesto para depositantes de menos de 100.000€, cifra retórica que presupone que esa cantidad está garantizada por los preceptivos Fondos de Garantía de Depósitos en toda la UE, se decidieron por confiscar a los depositantes de más de 100.000€, en un porcentaje que podría llegar al 50%, lo cual provocará, de facto la salida masiva de capitales, y la quiebra de buena parte del sistema bancario chipriota.

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La batalla entre acreedores, representados fundamentalmente por Alemania, y deudores se ha librado de forma cruenta durante estas jornadas maratonianas, sabiendo que el mensaje para el resto de países deudores es claro: la deuda se va a pagar íntegramente, aunque en el intento se pueda llegar a destruir buena parte del tejido social y productivo de la UE. Este supuesto escarmiento se ha experimentado con un país pequeño, con un sistema bancario desmesurado, y con escasa deuda bancaria, lo cual permitía perpetuar la situación de pobreza y la suspensión de pagos, en caso de que se produzca, sin que la banca alemana sufriese en exceso. No hay que olvidar que la escasa deuda chipriota está en manos de países periféricos, fundamentalmente Grecia o el propio BCE. Ha sido precisamente este escaso volumen de deuda bancaria, lo que ha volcado todos los esfuerzos en propiciar la devolución del préstamo, vía apropiación de depósitos.

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El mensaje ha sido claro y los balbuceos del Eurogrupo, con el consiguiente ninguneo de la Comisión y el Parlamento, de la bondad del acuerdo han sido corregidos por el propio mercado. Si este acuerdo fuese tan positivo, como declaraba el ministro De Guindos, tanto éste, como el primero de los acuerdos que confiscaba también a los pequeños ahorradores –lo que demuestra para quien trabaja–, los inversores lo hubiesen aplaudido en respuesta al brutal ajuste de la economía chipriota. Pero las palabras posteriores del Presidente del Eurogrupo han desatado todas las alarmas, ante lo que podría ser una pauta ante futuras necesidades de capital del sistema bancario.

Lo que ha querido poner de manifiesto el representante holandés que preside el Eurogrupo es que las quitas de deuda pueden ser ya la norma para el sistema bancario europeo, en caso de necesidad de recapitalización y de pedir un nuevo rescate. Estas quitas, que han provocado las pérdidas en los mercados financieros registradas ayer, se deberían extender también a la deuda senior bancaria, lo que sin duda aliviaría la presión sobre contribuyentes y depositantes. Si esto fuese así, la situación de la banca europea podría sufrir una severa corrección bursátil dado el exceso de deuda en circulación, sobre los estándares que permitirían crecer a la UE en los próximos años.

Todos estos aspectos han estado presentes en la decisión del Eurogrupo, lo que también demuestra la ausencia absoluta de plan de ruta de la UE para liderar la salida equitativa de esta crisis. Esto se deja notar cada día más en lo que la sociedad está percibiendo y por ello la desafección del europeísmo es patente en todas las encuestas que se van publicando. Pero también hay otro aspecto crucial que se ha cruzado en el camino. El concepto de paraíso fiscal dentro de la propia UE, que comparte con Luxemburgo, también explica las reticencias a que el propio sistema bancario chipriota pudiese quebrar, lo que dejaría a muchos depositantes extranjeros, un 37%, sin sus ahorros, y esto podría acarrear tensiones diplomáticas, especialmente con Rusia.

En resumen, la deriva europea ha encallado en un minúsculo país que albergaba una buena parte del ahorro comunitario y no comunitario, fruto en algunos casos del lavado de dinero negro procedente de actividades presuntamente ilícitas. La presión de los lobbys financieros y bancarios, cuyos representantes se sientan en algunas sillas del Eurogrupo, ha logrado que sean los depositantes y no los acreedores más senior, lo que acaben pagando la mayor parte del rescate bancario. La señal para el resto de países es muy clara. A partir de ahora, y dado que una buena parte de la deuda total no se va a poder devolver, habrá posibilidad de quitas, incluso para la banca. El pánico financiero tiene destino claro: Alemania, Luxemburgo y Reino Unido. La quiebra social y económica de buena parte de la sociedad, dado el ajuste que se tendrá que hacer, ya ha pasado a ser un pequeño rincón en la sección de sucesos de los grandes medios de comunicación.

(*) Alejandro Inurrieta es economista y director de Inurrieta Consultoría Integral.

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