El Gobierno no sabe manejar esta crisis

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La rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros pasará a la historia como el colmo de la incompetencia por parte de los comparecientes, y lo que es peor, un ejercicio de desprecio a la inteligencia y la dignidad de los que sufragan a estos políticos.

Las vagas explicaciones, la ausencia de un relato lógico del supuesto paquete de reformas y los balbuceos del Ministro de Hacienda tratando de explicar las subidas de impuestos que se van a implementar expresan perfectamente la pérdida de noción de la realidad que asola al Gobierno, empezando por el presidente Rajoy. La tremenda expectación despertada ha quedado mitigada por la teatral puesta en escena por parte de los tres comparecientes, De Guindos, Montoro y la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, que en una estrategia de dilación, han tenido que convocar otra vez a los periodistas para poder explicar algo mejor lo acontecido en el Consejo de Ministros.

En un contexto de drama social, con más de 6,2 millones de desempleados, es particularmente irritante la sorna y el lenguaje que destilan los miembros del ejecutivo, y sólo por eso deberían ser cesados o dimitir en bloque la totalidad del ejecutivo. La invención de vocablos para esconder las subidas de impuestos, recargo temporal de solidaridad, alejan por completo a este gobierno de la legitimidad moral para gestionar esta crisis.

Lo más relevante del Consejo de Ministros fue el nuevo cuadro macroeconómico, que será enviado a Bruselas en una nueva edición del Plan de Estabilidad. Las principales cifras alumbran un panorama desolador para cualquier ejecutivo. Se reconoce que durante toda la legislatura no se creará empleo y la tasa de paro acabará en el 25,8%. Tampoco se cumplirán los objetivos del déficit público en la legislatura, terminando el cuatrienio en el 4,1%, lo cual es un claro fracaso de la acción política de este ejecutivo.

Lo peor de todo es que no se alumbra un cambio en el rumbo de la política económica que pueda provocar un punto de giro en la fase del ciclo en el que estamos. No hay que olvidar que nos encontramos en plena etapa de desapalancamiento por parte de hogares y empresas no financieras y también en un momento en el que el sistema financiero bancario todavía no ha digerido todo el volumen de créditos impagados. La falta de liquidez y el déficit de capitalización está restringiendo el crédito al sector privado que sigue en caída libre, más de un 10% anual. A pesar de la falta de actividad crediticia, el sistema bancario es capaz de generar beneficios, en muchos casos gracias a las ayudas públicas. Se constata con estos resultados que la práctica de carry trades, especulación con deuda pública, aporta grandes dividendos a la banca que ahora se puede financiar al 1%, sin riesgo, y nadie les obliga a reabrir el canal de crédito. Esto anula por completo el efecto de la expansión monetaria, pues todos los fondos que fluyen desde el BCE se utilizan para poder cumplir las ratios de capital y especular con activos de deuda soberana, tras la promesa del BCE de comprar toda la deuda europea necesaria. Esta nueva burbuja explicaría la brusca caída de la prima de riesgo, sin que eso se vaya a trasladar al crédito. No hay que olvidar, en cualquier caso, que el crédito es una variable retrasada al ciclo que comenzará a crecer cuando los precios y la actividad repunten, lo que se podrá producir una vez se activen medidas de impulso de la demanda efectiva.

El conjunto de medidas aprobadas no acomete ninguna resolución que permita activar la demanda interna. Ni el consumo privado, ni la inversión privada se asoman al umbral de la recuperación. Los salarios reales siguen descendiendo, las pensiones igualmente ven mermado su poder adquisitivo en más de un 10% este año. El flujo de nuevos parados reducirá aún más las posibilidades de consumo, y retrasará, sine die, el momento del punto de giro. La posible subida de impuestos, que se conocerán en toda su extensión con la lectura del BOE de hoy mismo, deprimirá adicionalmente la confianza de los consumidores y por tanto el consumo futuro. Sin crédito y sin consumo, y con el desempleo en máximos, es prácticamente imposible que España crezca. No se puede confiar únicamente en las exportaciones que, contrariamente a lo que se piensa, mantiene la cuota, pero que apenas pesa un 30% en el total del PIB, lo que por sí mismas no puede garantizar un cambio de tendencia.

En el apartado concreto de medidas, prácticamente todo son informes previos, pero no dan los pasos que les piden sus asesores áuricos, como FEDEA o FAES. Las medidas para reducir el subsidio de desempleo o ampliar la base de cálculo de las pensiones no tardarán en llegar al Consejo de Ministros. No se han atrevido a ponerlo en práctica en un momento en el que la tasa de paro alcanzó el 27,1% de la población activa. Lo peor es que el flujo de salida de trabajadores del país y de la actividad nos está llevando al peor escenario: se iguala el número de ocupados con el de parados más jubilados. Es decir entramos en una fase de desequilibrio muy serio en la sostenibilidad del sistema público de pensiones, gracias a la inacción en materia de empleo y en la reducción de las bases de cotización. Existe un temor lógico a que finalice la indexación automática de las pensiones, salarios públicos y por ende en todo el sector privado.

En resumen, el Gobierno ha dimitido como actor principal en la acción política y ha reconocido que la legislatura se ha perdido, por lo que solo podrán esgrimir como éxito ante sus sustentadores, CEOE y demás lobbys económicos que han dejado libre el camino para recoger lo privatizado por parte del ejecutivo. El Estado del Bienestar será ya una rémora eliminada para la apropiación de rentas del monopolio público por parte de rentas privadas. Toda esta inacción política, además, se explica en un contexto en el que la UE y el FMI reconocen el fracaso de la política de austeridad y recorte de inversión y que han relajado los plazos para el cumplimiento del déficit. Lo triste en estos momentos es que nadie puede tomar el relevo para desandar lo andado, ni tampoco para tomar las decisiones que habría que tomar. Quitas de deuda, expansión fiscal, cambios drásticos en la fiscalidad y políticas activas de empleo son algunos ejemplos. Seguiremos luchando desde la sociedad civil.

(*) Alejandro Inurrieta es economista y director de Inurrieta Consultoría Integral.
5 Comments
  1. juanjo says

    Bueno. Sabido es que ni siquiera lo intenta.

    Rajoy lo dice casi todos los días, y los viernes dos veces: el no hace lo que quiere hacer, sino lo que le obligan a hacer.
    ..
    O sea, que, como suele decirse, el pinta menos que la Tomasa en los títeres. .

  2. dolfus58 says

    Y todas estas «lumbreras» con sus respectivos asesores, también «lumbreras», no serían más rentables que se fueran a sus casas, eso sí, cobrando el salario mínimo ? Quizás la economía funcionara mejor con la cuenta de la vieja, la que tenemos que hacer los ciudadanos para sobrevivir.
    El grado de indecencia es superior a todo lo imaginable, después de haberles oído desde la oposición todo lo que dijeron y la cantidad de puestos de trabajo que iban a crear. No se les cae la cara de vergüenza? Tienen un país que no se lo merecen, pero esta es la historia de la «derechona española», el «PUEBLO SOBERANO» les importa un bledo.

  3. juan gaviota says

    Ningún gobierno puede manejar esta crisis ,porque es una crisis sitémica, en
    España nos afecta mas virulentamente por nuestra idiosincrasia.
    Y lo peor ,es que no hay solución ,porque el sistema esta colapsando, debido fundamentalmente, a que es imposible aumentar el consumo de forma exponencial, como se correspondería con el aumento de población, porque el planeta ,no da para más.
    Los que detentan el poder real lo saben ,y han decidido cortar el flujo del dinero para cortar el consumo; Las guerras actuales son el ultimo cartucho para mantener el tinglado ,pues lo único que ansían es usurpar los recursos ajenos para mantener en pié el entramado consumista.
    Todas los sistemas han fracasado y han sido superadas por otros que vendían la ilusión de ser el definitivo, por ser el que mejor entroncaba con el espíritu de la especie.
    Pero la realidad siempre se empeña en darnos con la puerta en las narices, y la dictadura del dinero ,basada en el consumismo masivo, se desmorona como un castillo de naipes .
    Hay una alternativa ,algo nuevo que nunca se a puesto en practica.
    «La sociedad humana»; Un sistema en el que los recursos,y los beneficios derivados de la tecnología,la medicina , la ciencia, se repartan de forma equitativa entre las personas, que regule de forma racional el problema de la demografía.
    La acumulación de riqueza en una minoría elitista, deja fuera de juego a la inmensa mayoría que carece de todo tipo de recursos.
    Ahora bien ,si el plan es cortar el flujo sanguíneo de la clase media, por medio del arma de destrucción masiva de la carencia de flujo monetario, hay que felicitar a la «casta»; Es un plan perfecto.

  4. PePe grillo says

    jodo gaviota!!, y esa alternativa a todos los sistemas que vienen fracasando ahora vas tu y a modo de mesias la instauras…..que tonto es el mundo desde que es mundo y que listo eres tu..jejej!!, te adoramos señor.

  5. Verbarte says

    La crisis la está manejando Alemania, que está aprovechando a tope los fracasos económicos, políticos y futboleros del resto de los países europeos. http://wp.me/p2v1L3-iu

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