Rajoy, un socialdemócrata en el Consejo Europeo

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Jesús Cuadrado *

La número dos del PSOE, Elena Valenciano, ha justificado el “pacto” con el PP porque Rajoy “se ha hecho un poco socialdemócrata”, “se ha movido hacia la socialdemocracia europea”. No es una broma. El propio Rubalcaba está repitiendo estos días que él está consiguiendo mover al PP y a Europa hacia posiciones progresistas, como la preocupación por el paro juvenil, que estaría en la agenda europea, no por el escandaloso dato de casi un 60% de jóvenes parados en España, sino por este corrimiento de Rajoy hacia posiciones socialdemócratas conseguido por la dirección socialista. Si esto no se lo cree nadie, y no se lo cree nadie, habrá que preguntarse cómo se explica que gente inteligente recurra a explicaciones tan absurdas. Entre todos los datos a considerar, resalta que Rajoy y Rubalcaba son dos líderes políticos con una valoración de la opinión pública espectacularmente negativa, de récord histórico; uno, en el gobierno, tiene un rechazo del 84%, el otro, en la oposición, del 93%. Habrá otras lecturas, pero es imposible olvidarse de esto.

Muchos españoles esperan un pacto frente a una crisis que está destrozando al país. Por eso es tan contraproducente pretender convertir una “declaración” genérica, vacía de contenidos, plagada de lugares comunes, en un Pacto de Estado, nada menos. Una simple comparación del texto acordado por PSOE y PP con el contenido del Programa de Estabilidad 2013-2016 y el Programa Nacional de Reformas 2013 lleva inevitablemente a considerar esa declaración Rajoy-Rubalcaba como política-ficción. Lo que dice el programa de ajuste fiscal, que el socialdemócrata Rajoy ha enviado al Consejo Europeo, lo que realmente importa para la reunión del 27 y 28 de junio, es cómo se reparte la carga entre los españoles, cuánto se recorta en educación y sanidad o cuánto se consigue por la vía de la presión impositiva. Y en eso, que se sepa, Rubalcaba no ha conseguido que Rajoy mueva un ápice su posición, si es que lo ha intentado.

Si, antes de la declaración firmada, los ajustes fiscales para reducir el déficit cuatro puntos de PIB en cuatro años se repartían en un 85% en el lado de los gastos y un 15% por vía impositiva, después del acuerdo todo seguía igual. Conocido el esfuerzo fiscal que nos exige Europa, Rubalcaba no ha demandado, para firmar el acuerdo, que el gobierno modifique el reparto social de la carga tal y como figura en el Programa de Estabilidad de Rajoy, tan manifiestamente injusto y tan dañino para la supervivencia de nuestro Estado del Bienestar. Como ejemplo se pueden leer las “medidas decididas por el gobierno central que afectan a las CCAA” y en concreto su efecto en educación y sanidad.  Para la educación, sólo el recorte propuesto por el gobierno supone en un año una reducción de 3.987 millones de euros y la previsión del Programa es que el peso del gasto de educación en España pase de un 4,7% del PIB en 2012 a un 4% en 2016, es decir, una caída de casi un 16%. Y para la sanidad se propone reducir el gasto en 7.267 millones de euros, en la parte de ajuste del gobierno central, con una reducción del peso del gasto en proporción de PIB del 6,3% actual al 5,4% en 2016, en sólo cuatro años. No es menor el recorte que se incluye como “Racionalización del Sistema de Dependencia”, con un ahorro de 1.391 millones de euros ya en 2013, que se irá aumentando en años siguientes.

En fin, un bombazo a la línea de flotación de nuestro sistema de provisión pública de bienes sociales, esencial para la cohesión social en España, que sí hubiera merecido un esfuerzo político de Rubalcaba para modificar esta respuesta concreta de Rajoy a las exigencias de Bruselas, la del reparto social de la carga fiscal que, ésta sí, la decide el gobierno. Es sabido que no es posible mantener el ritmo anual de crecimiento del gasto público en sanidad y educación de los años 2004-2008, pero también sabemos que la reducción actual hará inviables estos sistemas públicos esenciales. Frente a recortes concretos contra las víctimas habituales, ningún consuelo en el texto retórico de la declaración firmada por Rajoy y Rubalcaba. Así, cuando el gobierno sabe ya qué se va aprobar en el Consejo como “Iniciativa sobre el Empleo Juvenil”, el texto pactado dice que “deben aprobarse mecanismos que permitan tener en cuenta los esfuerzos para promover el empleo juvenil en el marco de los procedimientos existentes para asegurar los procesos de consolidación fiscal”, dicho de un tirón, sin respirar. Y así todo el documento que los firmantes se han atrevido a calificar como Pacto (de Estado). Que ha de “ponerse fin a la fragmentación existente en los mercados financieros”, que se garanticen “los progresos hacia una unión bancaria”, que “se impulse el crecimiento y el empleo”, que se respalde el mandato para “iniciar las negociaciones del acuerdo comercial con los EEUU”, o que, y así está escrito, se fomenten “los servicios públicos como la sanidad y la educación de calidad”. Es decir, Rajoy se va al Consejo de Bruselas con un programa de ajuste y recortes sociales demoledor y deja en España una foto de “pacto” con el PSOE que, además, le promociona como “nuevo líder socialdemócrata europeo”. ¿Hay quien dé más?

En un artículo anterior señalé como una opción de ahorro, alternativo a los recortes antisociales del gobierno, la supresión de las diputaciones. No es esa la apuesta del gobierno que en su “Reforma de las  Administraciones Públicas” opta una vez más, como ha ocurrido tantas veces en España ante esta urgencia, por la brillantez de los resultados proyectados sobre el papel, en vez de por las opciones reales de ahorro en gasto innecesario, prescindible. ¿Qué dice la dirección del PSOE ante un desafío nacional tan merecedor de un pacto de Estado? Que hay que ir con cuidado en esto, que hay que iniciar un proceso de diálogo con las Comunidades Autónomas. En fin, que otro día.

Una y otra vez, la debilidad evidente del liderazgo impide en el PSOE la respuesta a la que la sociedad española tiene derecho, una alternativa visible y creíble a las políticas de Rajoy frente a la crisis. Peor aún, quienes dirigen hoy el partido socialista se han enrocado e impiden cualquier posibilidad de regeneración de ese partido. Así, ante la demanda de celebrar ya unas primarias abiertas, la respuesta de los dirigentes es que ese sistema es un instrumento táctico, que la fecha debe ocultarse a los enemigos electorales para sorprenderles. De esa forma, despropósito a despropósito, y encuesta a encuesta, avanza la desconexión de los electores con el PSOE. Sin disculpas que valgan, porque, cuando el equipo de Rubalcaba recurre a la “herencia de Zapatero” como coartada, tiene difícil explicar por qué el heredero de José Sócrates en Portugal, con rescate del país incluido, o el de Gordon Brown en el Reino Unido, van  en cabeza en las encuestas con una decena de puntos de ventaja. Tal vez se trate más de un asunto de herederos que de herencias. De momento, Rajoy encantado en Bruselas con el título de socialdemócrata que le ha regalado la número dos del PSOE.

(*) Jesús Cuadrado es militante del PSOE. Fue diputado socialista por Zamora de 2004 a 2011.
1 Comment
  1. juan gaviota says

    Hasta que no se desmonte el poder absolutista del ppsoe en la sociedad Española, no tenemos ninguna opción de regeneración democrática, y por ende ninguna de solucionar los gravisimos problemas que padecemos ; Todo gira alrededor del perverso grupo ,repartidor de dádivas y prebendas, defensor de sus privilegios ,azote de jueces manifiestamente honrados,ocultador de fiscalidades inconfesables,triturador de valerosos emprendedores,machacador de obreros desamparados , usurpador de compradas voluntades, saboteador de la decencia, cercenador de de la dignidad, recortador de la salud.
    Pero eso si, amigo de sus amigos, en cuanto que se sospecha ,que los que le escriben el guión ,van a perder dinero ,se afanan en hacer un pacto tripartito, pp$oe .

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