Transparencia opaca

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Arturo García Tizón, presidente de la Comisión Constitucional, en una imagen de archivo. / Efe

PP y PSOE estaban de pacto. Ayer mismo, un día tan bueno como cualquier otro, estos dos grandes partidos políticos, los más votados de España, se reunieron en una ponencia que debería diseñar la nueva y esperada Ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno. Sí, ayer mismo, solo unas horas después de que Bárcenas acusase a Rajoy de cobrar sobresueldos y financiarse ilegalmente, y de que un asesor del ex alcalde socialista de Sevilla fuese detenido por cobrar comisiones ilegales.

Se daban las circunstancias perfectas para negociar, con los dos partidos de mierda hasta el cuello. Pues ni con esas. Se abortó el debate porque el presidente de la Comisión Constitucional, Arturo García Tizón, del PP, se negó a aplazar la ponencia, tal y como pedían PSOE, Izquierda Unida y el Grupo Mixto, hasta que Mariano Rajoy comparezca en el Congreso para explicar las acusaciones de su tesorero innombrable de haber cobrado dinero negro.

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Los socialistas no volverán a reunirse hasta que el presidente del Gobierno pronuncie la palabra Bárcenas. Los populares les recordaron que el Gobierno andaluz, personado como acusación en el caso de los ERE, insinuó el martes que podría costear la defensa de los cargos y funcionarios en activo imputados. Lástima. Los ciudadanos tendremos que esperar mejores circunstancias.

Ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno. ¿Suena bien, verdad? A fantasía, a libro de Tolkien, a película de Ridley Scott, a un mundo demasiado feliz como para ser real. La verdad es que no se cómo hemos podido vivir hasta ahora sin una Ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno… Bueno, sí que lo se: viviendo en nuestras propias carnes el que es, según la BBC, “el escándalo de corrupción más importante que golpea a la política moderna en España”.

PP y PSOE lo volverán a intentar. Seguro. Una nueva ponencia, un pacto para diseñar de una vez por todas la famosa Ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno. Alguien debería advertirles que se trata de una pérdida de tiempo: parece obvio que ni PP ni PSOE son los grupos políticos adecuados para poner en marcha tan democrático proyecto. Su transparecia es opaca. Porque es bien sabido que los lobos no deben establecer las normas para vigilar a las ovejas.

PP y PSOE han demostrado en numerosas ocasiones que ya no están en condiciones de ofrecer ni Transparencia, ni Acceso a la Información Pública, ni por supuesto Buen Gobierno. Necesitamos gente en quien confiar, gente a quien creer. Porque lo urgente para sanear la democracia no son nuevas leyes, son nuevos políticos.