El patriota

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El presidente del Congreso de los Diputados, Jesús Posada (i), el presidente de la Generalitat, Artur Mas (2i), su esposa, Helena Rakisnik, el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón (4i) y el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, durante la beatificación más numerosa de la historia, la de 522 religiosos asesinados durante la Guerra Civil española (1936-1939), que ha tenido lugar en Tarragona. / Jaume Sellart (Efe)
De izquierda a derecha, el presidente del Congreso, Jesús Posada; el presidente de la Generalitat, Artur Mas; su esposa, Helena Rakisnik; el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, y el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, durante la beatificación de 522 religiosos asesinados durante la Guerra Civil, el pasado domingo, en Tarragona. / Jaume Sellart (Efe)

Hasta ahora, yo me consideraba un patriota: ¡tenía que haberme visto usted dar saltos, ondear banderas constitucionales y beber cubatas cuando la selección española de fútbol ganó el Mundial! Es más, tenía usted que darle un repaso a mis declaraciones de la renta: presentadas puntualmente, sin un tachón, sin trampa ni cartón. Impecables. Por cierto, yo no tengo cuentas en Suiza, en mi vida he especulado con la vivienda, no he cobrado nunca en negro y jamás me he financiado ilegalmente. No he conducido borracho, pago puntualmente mis cuotas a mis ONGs favoritas y no he tirado un papel al suelo en toda mi vida. Me tenía por un ciudadano ejemplar, por un patriota.

Y digo me tenía porque el pasado día de la Hispanidad llegó Sigfrid Soria, miembro de la Junta Directiva Nacional del Partido Popular de España, y dijo en Twitter cosas como que “Ver a la Patrulla Águila teñir con nuestra bandera el cielo de Madrid, emociona a todos los patriotas” o que “Ver a SAR el Príncipe de Asturias cantar "la muerte no es el final", emociona a todos los patriotas”.

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Puestos a emocionarse con una patrulla, yo soy más de la Patrulla X, aquel grupo de superhéroes mutantes de poderes ilimitados. Y es que mi generación creció más influida por los cómics de la Marvel que por Millán-Astray. En cuanto a música, perdone que le diga que donde esté “La vida es una tómbola” que se quite ese soporífero himno sobre la muerte, el final, los hermanos perdidos y los adioses doloridos. ¿Resurrección? ¿Esperanza en la fe? Me quedo con el más realista y vitalista “tom tom tómbola” de Marisol.

¿Qué es un patriota? ¿El patriota nace o se hace? ¿Dónde acaba un patriota y comienza un facha? Y lo que es más importante: ¿Quién reparte los carnets de patriota? Le recuerdo que hasta que descubrieron que tenía más de 47 millones de euros en Suiza, Luis Bárcenas era un pedazo de patriota. Y patriotas, y de los engominados, eran Correa y el Bigotes hasta que les pillaron con las manos en la masa. Parece evidente, por tanto, que en este país cualquiera puede ser un patriota.

De hecho, el domingo beatificaron en Tarragona a 522 patriotas. “Mártires de la persecución religiosa del siglo XX en España”, aseguró la Iglesia Católica. Tras la entronización (bonita palabra) el ministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón dijo que se trataba de un “acto de justicia y de reconciliación”. Jesús Posada, presidente del Congreso de los Diputados, resaltó que fue “una celebración espléndida que reafirma nuestra fe”. “Las autoridades civiles, militares y académicas han puesto de manifiesto con su presencia la armonía que ha de existir entre todos los ámbitos de nuestra sociedad”, sentenció Antonio María Rouco Varela, presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE).

No muy lejos de esa beatificación a cascoporro de patriotas “buenos”, miles de patriotas “malos” siguen abandonados a su suerte en las cunetas, olvidados por un Gobierno al que se le llena la boca hablando de justicia y de reconciliación. Y es que no se merecen el mismo respeto los patriotas que rezaron que aquellos que, impíos, se limitaron a defender la democracia y la legitimidad de un gobierno.

6 Comments
  1. Mecacholo says

    Un ‘patriota’, según Sigfrid Soria, es quien vende a su pueblo a los intereses de los grupos de poder extranjeros y no los rojos de mierda que se empeñan en defender los intereses del pueblo español. Un patriota vivía mejor con Franco, donde va a parar. Sólo unos escasos millones de ciudadanos no-patriotas de mierda estarían peor entonces, pero España, el país que los patriotas deben defender, es el club de los 3 o 4 privilegiados que viven a expensas de los millones de españoles, patriotas muchos de ellos, que curran cada día para mantener el nivel de vida de los otros. ¡Viva la patria!

  2. qq says

    Que se metan su patria por el culo y a los demás nos dejen nuestro país. Secuestradores malnacidos, malditos sean.

  3. Idoru says

    Hondear no lleva H

  4. Selito says

    Muy preferible la Patrulla-X siempre, pero una pega al post, en concreto a la pregunta

    «¿Dónde acaba un patriota y comienza un facha?»

    No mezclemos conceptos que luego se os revoluciona Trollheim: El patritismo es un sentimiento muy extendido por doquier, no menos fuerte en democracias centenarias y, además, cualquier sistema totalitario del signo que sea suele recurrir al mismo como parte de su adocenamiento del pueblo. Los totalitarismos comunistas también lo hace, así que propongo cambiar la frase por

    «¿Dónde acaba un patriota y comienza un totalitario? «

  5. Idoru says

    Ondear, por favor

  6. Selito says

    Se NOS revoluciona Trollheim y me faltó este link… Las prisas, excusa suprema… 🙂

    http://en.wikipedia.org/wiki/Patriotism

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