Lluvia dorada

Ante la enorme alarma social creada por el final de la llamada Doctrina Parot, que ha tenido como principal consecuencia la excarcelación de etarras, muchos ciudadanos se han sentido desorientados. ¿Decenas de terroristas quedarían en libertad en solo unos días? ¿Apenas un año de cárcel por asesinato cometido? ¿Violadores y criminales comunes también se beneficiaban de esas excarcelaciones? ¿Alguien atendía el desamparo de las víctimas? Los españoles necesitábamos explicaciones, declaraciones de Estado que nos ayudasen a comprender la situación, a soportar el dolor y a tranquilizar unos ánimos exaltados. Reflexiones de peso, valoraciones desapasionadas y firmes, con auténtica enjundia, de aquel al que los ciudadanos confiaron el timón del país. “Lloviendo mucho”, dijo entonces el jefe del Ejecutivo. Y todos quedamos empapados...

Sí, “lloviendo mucho” fue la respuesta, digna de un indio sioux, del presidente del Gobierno a la salida del Congreso de los Diputados, después de que los periodistas le preguntaran, hasta en cinco ocasiones, por la sentencia del Tribunal de Estrasburgo que ha permitido la excarcelación de Inés del Río y Antonio Troitiño. No es un error, ni una broma de mal gusto, ni siquiera una mala transcripción. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, solo acertó a hacer un comentario simplón sobre la climatología. “¿Ningún mensaje para las víctimas?”, le preguntó una periodista, micrófono en mano, mientras el político se introducía en el coche oficial, huyendo como una rata de la realidad mientras FAES le hacía el trabajo sucio: “la sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo se debe a la inercia de una operación política protagonizada por Rodríguez Zapatero”, dijo Javier Zarzalejos, secretario general de la fundación de José María Aznar.

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Mal asunto cuando para saber qué piensa el presidente del Gobierno hay que escuchar a Marhuenda en las tertulias de La Sexta o leer los editoriales de ABC o las notas de prensa de la fundación de un ex presidente. Quizá tengamos como presidente a un hombre del tiempo. Tal vez quien merezca estar en Moncloa sea Mario Picazo.

En política es habitual que quien tiene que hablar calle y quién debería callar no cierre la boca. Mientras Rajoy hablaba de la lluvia, María Dolores de Cospedal nos recordaba que “Bárcenas es un señor que está en la cárcel con un dinero suyo que no tiene nada que ver con un partido de gente honrada”. ¿Un partido de gente honrada? ¿El PP? Cospedal realiza esa declaración justo cuando los peritos de Hacienda que investigan las cuentas del ex presidente de la diputación de Castellón Carlos Fabra aseguran que “las cuentas no salen, aun teniendo en cuenta los ingresos por Lotería y por enajenaciones de patrimonio, el desfase entre las disponibilidades y los ingresos en efectivo sigue siendo tremendo”. Es decir, que no existe ninguna explicación que justifique los ingresos en las cuentas del matrimonio, que tuvo unos ingresos no justificados de 3,3 millones de euros entre 1999 y 2004. Lo normal entre los dirigentes de un partido de gente honrada, ¿verdad, señora Cospedal?

Pues sí, lo normal. Recuerde que estamos hablando de un partido con posibles: el PP consiguió en 2012 un superávit de 9,5 millones, cuatro veces más que en 2011.