La resurrección en diferido

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El presidente de la Generalitat Valenciana, Alberto Fabra, ayer, a su salida de un acto público donde le esperaban un centenar de trabajadores de RTVV que le han despedido con pitos y abucheos. / Juan Carlos (Efe) Cárdenas
El presidente de la Generalitat Valenciana, Alberto Fabra, ayer, a su salida de un acto público donde le esperaban un centenar de trabajadores de RTVV que le han despedido con pitos y abucheos. / Juan Carlos Cárdenas (Efe)

La radiotelevisión es demasiado importante como para dejársela
a los profesionales
”, Anthony Wedgwood Benn, en 1968.

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Pocas veces se puede asistir a un acontecimiento mediático de tan enorme importancia como la muerte, en riguroso directo y por primea vez en la historia de España, de una cadena de televisión pública. Sucedió el viernes 29 de noviembre cuando, a las 12.19, miembros del consejo de liquidación del Govern de Alberto Fabra, custodiados por agentes de la Policía Nacional, accedieron al recinto de la televisión pública valenciana y desconectaron para siempre una señal que llevaba 24 años de emisión. En el último plano un trabajador con camisa de cuadros, rodeado por policías nacionales, parece hablar por un teléfono móvil. “Jorge, ¿Qué está pasando?”, dice. Y la imagen de Canal 9 tiembla, se paraliza y se va definitivamente a negro.

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¿El final? De la televisión pública valenciana, digo. Todo parece indicar que sí, puesto que han pasado varios días y el negro continúa siendo el color de la cadena. Pero yo no me lo acabo de creer. No me imagino a un político, Fabra en este caso, renunciando a semejante instrumento de poder. Creo más en la sentencia del político británico Tony Benn que encabeza este post. Y si como dijo, la televisión es demasiado importante como para dejársela a los profesionales, imagínese para prescindir de ella, para desperdiciar semejante perita en dulce, para cerrar una cadena tan útil de manera definitiva.

Me temo que estamos asistiendo a un borrón y cuenta nueva. Es decir, a una muerte en directo seguida por una resurrección en diferido. A medida que vayan acercándose las elecciones municipales, que no pintan demasiado bien para los populares valencianos, las necesidades de Fabra de disponer de un altavoz de garantías serán mayores. Entonces propondrá crear una nueva televisión autonómica, tan necesaria para los valencianos. Por supuesto más austera que la fallecida, y mejor gestionada, y más asumible por el ciudadano y con mejores corridas de toros y películas de vaqueros. Contratará una plantilla reducida, ahora sí formada exclusivamente por sus colegas, y devolverá a la vida la máquina de manipulación que necesita para ganar las elecciones.

Canal 9 ha dejado de emitir. De momento. Sus trabajadores, en la calle, persiguen a Fabra y le llaman “cobarde” cuando sale huyendo, fuertemente escoltado, de un acto sobre empleo. Quizá en el cierre de Canal 9, un drama periodístico y social, podamos encontrar algo positivo: el despertar de los trabajadores, los de esta cadena y quién sabe si los del resto de las televisiones autonómicas. Sería interesante que la desfachatez de Fabra sirviese como ejemplo, y como revulsivo, a aquellos que padecen de manera sistemática la manipulación política. Hoy fueron los valencianos, pero mañana serán los madrileños.

6 Comments
  1. Mecacholo says

    ¡Qué fuerte! Es escalofriante.

  2. Albert says

    Me parece que el sobrino de LaCosp y socios, quienes se iban a quedar con la «externalización» de la RTVV una vez limpiada de empleados con el ERE fallido… no se va quedar con la miel en los labios. No me extrañaría que en menos que canta un Fabra (el president), la Generalitat saque a «concurso» un canal privado pero gruesamente mamandurriado con alguna razón de culturalidad, de horas en valenciano… «etecé etecé» y algún amigo del alma y ejemplar tenga más papeletas para ganarlo que Fabra (el tuerto) suerte en la Loteria Nacional.

  3. Selito says

    ¡Malpensado, que eres un malpensado! 😉

  4. Lukas says

    Yo quiero que pongan «Gran primo» con anuncios de dibujos animales, digo animados.

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