No hay razones para la euforia de Rajoy

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Alejandro-Inurrieta-El formato del Debate del Estado de la Nación es tan perverso, que se convierte en monólogos sistemáticos sin que se pueda sacar ninguna conclusión positiva. Si a eso añadimos la mediocridad de los oradores y la propia construcción de los discursos, llegamos al conjunto vació que supone para la población el circo que se monta todos los años al celebrarse esta farsa.

Dicho esto, y analizando los 44 folios de monótona lectura del Presidente del Gobierno, apenas se pueden vislumbrar elementos bien construidos que permitan ser optimistas sobre la realidad económica y social del país. Rajoy enumeró, cual opositor a notarías, los hitos que se han producido desde la anterior intervención, la mayoría de ellos exógenos a la acción de Gobierno en España. La reducción de la prima de riesgo ha sido posible en todos los países del Sur de la UE por la intervención verbal del Presidente del BCE, lo cual es medible desde el momento que pronunció aquellas palabras. Además, la búsqueda de rentabilidad por parte de fondos de inversión y pensiones, junto a la banca nacional, se han volcado en la compra de los títulos más rentable del panorama europeo, lo cual ha permitido el cambio de percepción del riesgo soberano, a pesar del sensible incremento de los stocks de deuda pública. Esta mejoría de la percepción del riesgo soberano se ha producido en un contexto de mantenimiento del déficit público en el umbral del 8%-10%, si tenemos en cuenta el rescate bancario, y con la ratio de deuda sobre PIB cercano al 100%, y creciendo, lo que hace muy complicado el panorama futuro. Existe el riesgo de explosividad en la deuda soberana, junto a la deuda privada, de la que el Presidente ni ha mencionado, si el ritmo de crecimiento de los intereses de la deuda supera al crecimiento nominal de la economía, algo muy factible en los próximos ejercicios.

Siguiendo con el razonamiento del Presidente, el superávit corriente al que hemos llegado se explica básicamente por el desplome de las importaciones, por el hundimiento de la demanda interna, y por una cierta recuperación de las exportaciones, cuyas últimas cifras de final de año, no invitan al optimismo. De nuevo, se arroga el Presidente el mérito del año turístico, cuando es sabido que los conflictos bélicos en muchos países competidores han propiciado una desviación de comercio hacia las costas españolas, impulsados también por la mejoría en algunos países de nuestro entorno, algo que tampoco es mérito de ningún Presidente de Gobierno.

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Por tanto, y siguiendo el hilo conductor, las condiciones financieras han mejorado para la deuda pública, no tanto para la privada, el déficit público apenas ha mejorado, por tanto no había una relación causa efecto, pero el stock de deuda total apenas ha mejorado, por lo que el riesgo global de sobreendeudamiento no ha desaparecido y se mantiene las restricciones financieras para buena parte de los agentes. El sistema financiero, supuestamente saneado, sigue acumulando mora y eso constriñe las posibilidades de financiación vía crédito, dado además la excesiva financiación bancaria  de la economía española.

Sin capacidad de financiación y sin políticas de estimulo de la demanda, la probabilidad de que España pueda crecer a futuro de forma sólida tiene a cero, como se ha demostrado en este año 2013. Las únicas fuentes de crecimiento han venido por los impulsos a la compra de vehículos, por la desviación de comercio que ha propiciado la bonanza del año turístico, aunque no se ha visto traducido en un gran avance en ingresos, y por una cierta mejoría de los mercados de destino exportador, nada de eso fruto de la acción política.

Las consecuencias más graves para la economía española de las políticas de restricción deliberada de la demanda han sido la progresiva expulsión de muchos hogares del mercado laboral, de muchos científicos, de muchos jóvenes, y de muchos mayores de 45 años que, prácticamente han finalizado su ciclo vital laboral, como lo demuestran las cifras de actividad y empleo. El abandono de las políticas activas de empleo, muy mal diseñadas y llenas de focos de corrupción, han generado una bolsa de hogares que apenas tienen empleabilidad. El 57% de los hogares en España tiene a un o una cabeza de familia con una formación inferior al bachillerato, lo que dificulta realmente la transición hacia el empleo, algo de lo que apenas ha tratado el Presidente del Gobierno en su intervención.  Ha esgrimido como algo fantástico que las cifras del paro registrado ya apuntan a una reducción del desempleo, sin entrar a valorar que la población activa es lo que está facilitando la mengua de la estadística del paro. Pero lo realmente significativo es que el empleo sigue cayendo a finales de 2013, que la tasa de empleo apenas llega al 56% y que la población activa está por debajo del 60%.

Para luchar contra la lacra del desempleo, el Presidente ha anunciado algunas medidas que no son más que parches y señuelos que solo benefician a algunas empresas. Para empezar, propone una tarifa plana en Seguridad Social de 100 euros para empleos indefinidos, sin especificar si es para todos los grupos, es decir para empleo cualificado y no cualificado. Pero el truco viene cuando se lee la letra pequeña. Solo se podrán beneficiar aquellas empresas que no destruyan empleo en los próximos tres años, porque si no, habrá que devolver la diferencia para la tarifa general. Esto, como se puede entender, nada va a solucionar para el universo de pequeñas empresas o autónomos con trabajadores. Es imposible calibrar si se va a mantener el empleo, dados los niveles de incertidumbre, por lo que ante el riesgo de una inspección futura, preferirán seguir contratando a tiempo parcial, que es mucho más barato, y obligando a realizar jornada completa, ya que se les permite no pagar horas extras. Todo esto sin entrar a valorar el riesgo que tiene para la Seguridad Social el hecho de que las bases de cotización siguen descendiendo, dado el abuso de la contratación a tiempo parcial. Esta situación, si se acrecienta, pondrá en serio peligro las prestaciones futuras.

En materia fiscal, apenas ha desgranado algunas pinceladas sobre las rebajas de impuestos. Muchas de ellas ya existen, como el hecho de que los declarantes con bases imponibles por debajo de 12.000 euros ya están exentos de presentar declaración, pudiendo reclamar las retenciones practicadas. En ningún momento ha planteado la rebaja de los impuestos al consumo, verdadero cáncer del comercio minorista, de la cultura  y de las empresas de servicios. Tampoco ha planteado eliminar los copagos sanitarios, o las tasas judiciales.

Finalmente, en materia de financiación apenas ha balbuceado algunos tópicos como los contratos PYME-Riesgo, es decir llevar el capital riesgo a las PYMES, o los intentos de buscar fórmulas alternativas como el MAB o la Bolsa, algo verdaderamente alejado de la estructura económica real.

En conjunto, una sesión de euforia a base de humo, sin concretar apenas nada, y sin aterrizar en la verdadera situación de empresas y familias, cuya situación de inestabilidad, pobreza y riesgo de exclusión no ha merecido ni una sola línea del discurso. Efectista en los anuncios que se desmontan en poco tiempo, y del mismo modo que la contratación de emprendedores, muy baja, solo busca arbitraje para no pagar Seguridad Social, la tarifa plana de autónomos o la nueva de Régimen general, solo es propaganda que además pone en riesgo, si se generaliza, las prestaciones futuras de la Seguridad Social. Con todo esto, la economía española seguirá lastrada por la deuda privada y pública, por la morosidad bancaria y por la ausencia de estímulos a la demanda interna, a los que son alérgicos el conjunto de Técnicos Comerciales del Estado y Abogados del Estado que nos mandan, comandado por un Registrador de la Propiedad muy mediocre.  Lo malo es que la oposición en casi nada mejoraría lo llevado a cabo en estos dos años. Muy triste.

(*) Alejandro Inurrieta es economista y director de Inurrieta Consultoría Integral.
4 Comments
  1. Ignacio says

    Hablando de cotizaciones a la SS yo no mezclaría dos cosas que no son lo mismo: una, el escandaloso fraude en los contratos a tiempo parcial -que el legislador propicia con la reforma laboral-, y otra, la discusión más general de si no sería mejor (para la contratación ordinaria a tiempo completo) restablecer las bases tarifadas y bajar sus cuantías… subiendo el IVA, claro. Según sean los concretos detalles normativos de lo anunciado, habrá que juzgar si va la cosa en esa dirección lo que no sería malo.

  2. Verbarte says

    El gobierno, desde las falacias de su programa y de sus políticas, miente más y mejor que nadie en este país. http://wp.me/p2v1L3-ta

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