Sangre española

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Esperanza Aguirre, a la izquierda, en un palco de La Maestranza, durante la corrida del Domingo de Resurrección. / Raúl Caro (Efe)
Esperanza Aguirre, a la derecha, en un palco de La Maestranza durante la corrida del Domingo de Resurrección. / Raúl Caro (Efe)

Hola, soy anti taurino y, lógicamente, quiero destruir España.

Destruirla desde sus cimientos, que son los de esas plazas de toros que siembran el país de sangre, tortura y moscas. Terrorismo festivo. Dinamita en la arena, a las cinco en punto de la tarde, con el sol cayendo a plomo sobre unas gradas de circo cubiertas de cadáveres troceados de patriotas y turistas japoneses despistados. Sí, soy uno de esos "malandrines" a los que la lideresa díscola del PP acusa de querer acabar con la unidad nacional. Y es que sin poner banderillas a un herbívoro no se entiende este país. Sin dar un puyazo hasta la bola a un manso, la patria no tiene sentido. Sin clavar el estoque hasta las entrañas a un novillo, España se desintegraría, se descompondría, desaparecería, quién sabe si invadida por moros o portugueses. España huele a gloria, es decir, a mierda de toro, a sol y sombra y Farias en el tendido de sol, a analfabeto pidiendo la oreja de un  toro inválido, a fraude, a palco de honor con personalidades ilustres, a himno sin letra y sin alma, a pasodoble desafinado y a trompetilla anunciando el primer aviso. A sangre española coagulada.

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"Los españoles que quieren dejar de serlo luchan contra la Fiesta de los toros", ha dicho Esperanza Aguirre, ex presidenta de la Comunidad de Madrid y primera mujer en la historia en pronunciar el Pregón Taurino de Sevilla. Durante tan emotivo acto la política 'popular' repartió carnés de españolidad, señaló a infieles y traidores, e indicó la buena dirección: aquella que lleva del carril bus de la plaza de Callao, Gran Vía adelante, cogiendo Alcalá hasta Las Ventas. El refugio de los verdaderos españoles, la reserva espiritual de patriotas, el cuartel general de aquellos héroes que luchan contra "los malandrines que quieren acabar con la fiesta".

Cientos, miles, millones de malandrines: según una encuentra realizada por El País en 2011, un 37% de los ciudadanos se declaraba aficionado, mientras que un 60% aseguraba que no le gustaban los toros. La fiesta se apaga. En los últimos años el número de festejos ha descendido un 34%, un 51% en Andalucía. Malditos antipatriotas...

Esperanza Aguirre cree que los antitaurinos somos lo peor "por ser antiespañoles, porque saben que los toros simbolizan la esencia del ser español y porque en su afán por acabar con España quieren prohibir los toros por decreto". Acabada para la política madrileña tras torear a la policía, arrollar una moto y darse a la fuga, actitud profundamente patriota por cierto, la sexagenaria que desenmascaró la trama Gürtel no tiene nada que perder. Hace cada día un desplante a la razón, al sentido común, y huye hacia adelante desde la sandez y la soberbia, alimentando la polémica: "La sangre Aguirre que corre por mis venas ha demostrado ser valiente y torera... Hay veces que me doy miedo por mi valor y mi osadía. 2014 está siendo mi año más temerario".

Aguirre no sabe que los verdaderos antipatriotas son los políticos corruptos, esos de pulserita con la bandera de España y cuenta en Suiza. Los empresarios que han financiado las campañas electorales del PP por la puerta de atrás. Y esos partidos que presumen de españolidad y pagan las reformas de su sede con dinero negro. Pero Aguirre ya es muy mayor para aprender estas cosas. Solo puede enrocarse en su miseria, alimentar su leyenda negra, repartir carnés chungos de español y liderar una forma de hacer política que, de puro rancio, produce arcadas.

15 Comments
  1. Ramón says

    Un placer leerle de nuevo en Cuarto Poder ¿Se puede saber a qué se ha debido tan prolongada ausencia?

  2. Mecacholo says

    Bienvenido aquí también, Javier.

  3. Mecacholo says

    La Sexagenaria presume de ello cuando le vale para dar penita. Es patética, no sólo por lo que le toca a ella, sino por lo que representa del lado más rancio y casposo de este país.

  4. qq says

    Bien haría esta gentuza malnacida en largarse de España (y del mundo ya puestos) y en dejárnosla a quienes realmente trabajamos por ella. Solo generan odio y destrucción. Ellos son los antitodo.

  5. UncleGabardine says

    Lo increíble es que mucha gente toma en serio a esta mujer, la escucha embobada y repite sus palabras como un mantra. Yo también le tengo miedo por su valor y su osadía.

  6. Albéniz says

    Amigo Ramón, como diría el otro he tenido que pasar por el taller. Cadera nueva, vida nueva. Un abrazo

  7. luigi says

    Huelo el sudor de los que me rodean, el sol curtiéndome la piel española, el torero con su traje de luces esperando que se abra el toril… y siento hervir en mi corazón esta pasión por mi España, por mi patria, por mi cultura.
    El toro, nacido para morir con orgullo en la plaza, negro azabache que mira con fiereza su destino de muerte. Y es a las cinco de la tarde cuando el rito, la fiesta, toma consistencia, en una hermandad de raza, cultura y amor por nuestras tradiciones.
    ¡Oh, españoles! Siento un palpitar febril en la plaza, siento mi españolidad brotar como un surtidor de sangre y fuego. Gritad alto y fuerte conmigo: ¡VIVA EJPAÑÑÑÑA!

  8. juanjo says

    Subscribo lo de UNCLES..: En efecto, resulta increíble que semejante etcétera haya estado manejando el cotarro español. Lo cual no deja de ser una muestra evidente de que cualquier lunático o lunática, con cara dura y sin pudor, puede llegar a los más altos cargos políticos.
    Y yo también tuve miedo de semejante res, sobre todo, tras el Tamayazo; sin duda tan grave, o más, que los millones del Bárcenas y los sobres negros del Rajoy; pues evidentemente, suponía la consagración de la plutocracia, la corrupción y el aquí todo vale y nunca pasa nada.

  9. Piedra says

    La ganadera consorte sangra por la herida

  10. Piedra says

    …agangrenada.

  11. negras tormentas says

    ¡Hay que hoderse!
    ¿Te quieres creer que tenía mono de Telematón?
    Un gustazo verte aquí de nuevo.
    Un gran abrazo. (con permiso)

  12. Selito says

    Y es que nos la pintamos como nadie para juntar churras con merinas (porque peras y manzanas, esas no, no son juntables). Es lo que tiene ser una demagoga titulada.
    El defensor de la tauromaquia siempre alegará su pasado, la tradición, la emoción, la pasión, incluso el ‘arte’ y no seré yo quién niega que, si no todo, una parte de todo eso hay. Solo que es un ‘arte’ basado en torturar y masacrar un ser vivo, que no por no ser humano carece de sufrimiento ni de respeto, pero eso ya es un debate más profundo.
    Hasta aquí es sólo una discusión de pros- vs anti-, discusión que puede ser sana e instructiva,a navajazos o cualquier gama entre medias.

    Otra cosa es utilizar esta discusión, por lo demás normal dentro de lo que son las inquietudes y moralidades humanas, para utilizarlo como arma arrojadiza y electoral contra los que no son los mios que, son los buenos.
    Demagogia clara, barata, ruín, repulsiva…. y que funciona. A partir de esto último, todo lo demás que estamos viviendo viene sólo.

  13. Aleve Sicofante says

    Su artículo comienza con una burda falsedad lógica como base de todo lo demás.

    Aguirre dice que «los españoles que quieren dejar de serlo son antitaurinos». Cualquiera que haya estudiado una pizca de lógica sabe que no se puede dar la vuelta al silogismo convirtiéndolo en «los antitaurinos son españoles que quieren dejar de serlo».

    Formalmente: «si A entonces B» no permite deducir jamás que «si B entonces A».

    Por cierto, la inmensa mayoría de los críticos de esta frase de Aguirre han cometido la misma torpeza. Mira que no había formas de criticar el patética discurso de la expresidente madrileña, pero no, todos han ido a destacar justamente lo que no es.

    Asombroso el nivel del periodismo español.

  14. max says

    Pero esta mujer no decia que estaba de paso
    Hay que joderse

  15. almu says

    Acabar con las corridas de toros, ya sea por ley, por decreto o por sentido común, iría en favor del prestigio de España y sería una buenísima noticia para los españoles que, orgullosos de serlo, nos negamos aceptar que la crueldad simbolice parte de la esencia de nuestro ser español

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