Un debate para dos ¡Marchando!

Captura del vídeo de promoción del debate cara a a cara entre Elena Valenciano y Miguel Arias Cañete. / rtve.es
Captura del vídeo de promoción del debate cara a a cara entre Elena Valenciano y Miguel Arias Cañete. / rtve.es
Actualización de las 12.00 horas del 13/05/con el aplazamiento al jueves del debate entre Miguel Arias Cañete y Elena Valenciano

Paso por una rotonda de Talavera de la Reina, 90.000 habitantes, y veo los retorcidos tableros de aglomerado que, cortados a mordiscos y sujetos con alambres, acogen los primeros carteles electorales. Arrugados por los pliegues que deja la cola en el papel, Miguel Arias Cañete y Elena Valenciano sonríen al conductor desde esa publicidad antediluviana. Han sido colocados hace menos de 24 horas, y ya tienen pintados los primeros bigotes, los primeros dientes negros, los primeros mocos, los primeros “¡Mentirosos!”. Ha comenzado la campaña electoral al Parlamento Europeo.

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Nos quejamos de los silencios de Mariano Rajoy, un presidente del Gobierno ausente, silente, invisible. Nos quejamos porque sus prolongadas ausencias, sus insultantes silencios y su presencia invisible, nos hacen sospechar que carece de ideas propias, circunstancia dramática que le obliga a huir de la prensa, es decir, de los ciudadanos. ¿Tiene ideas Rajoy? Si la respuesta es afirmativa, debería contarlo en rueda de prensa. En directo, sin plasma, a pecho descubierto. Los españoles necesitamos saber que hay vida inteligente en Moncloa. Sobre todo ahora, que estamos a pocos días de unas importantes elecciones.

España debería estar viviendo un tiempo ilusionante de debate, de propuestas y alternativas, de ideas en circulación. La campaña electoral al Parlamento Europeo así lo exige. Por aquello de votar con alegría, con fe en la política, con vigor democrático. Por soñar con un futuro diferente. ¿Y con qué nos encontramos? Con cartelería caduca, mítines endogámicos para un público lobotomizado, y el que es, de momento, un único y acartonado debate televisado que TVE tenía previsto emitir esta noche, pero que se ha aplazado hasta el jueves por el asesinato a tiros, en plena calle, de la presidenta de la Diputación de León, Isabel Carrasco. El retraso, en cualquier caso, no implica cambios en el formato previsto:  un cara a cara entre Cañete y Valenciano. ¿Otros partidos? ¿Diferentes alternativas? Cuidado, a ver si se nos escapa de las manos esto de la democracia.

Los carteles callejeros son antiguallas: en Talavera  ya solo se cuelgan de circos mundiales, de corridas de toros y de candidatos electorales. Papel basura. Los mítines son shows onanistas en los que no se mueve un voto. Todo pasa por la televisión, por ese electrodoméstico que los españoles vieron el pasado año una media de 246 minutos al día (19 minutos más que en 2008). Es decir: 4,1 horas al día, casi 1.500 horas al año o el equivalente a 62,35 días.

Más debates televisados, con más alternativas políticas, serían de gran ayuda para la democracia. Es decir, para los ciudadanos. Pero eso es mucho pedir cuando se trata de que todo siga igual. Cosa de dos. Quien sabe si de uno, de esa «gran coalición PP-PSOE» de que habla Felipe González.