Luces y sombras en la EPA

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Alejandro-Inurrieta-La publicación de la EPA del segundo trimestre de 2014 vuelve a mostrar lagunas estadísticas, inconsistencias y mucha volatilidad, fruto de una situación inestable y muy precaria que se trata de enderezar a fuerza de repetir los datos más favorables.

En esencia, y teniendo en cuenta la estación del año en el que estamos, la economía española creó empleo en este segundo trimestre, 192.000 en el último año, lo que equivale en términos desestacionalizados a un 1,03% anual. Al mismo tiempo, se redujo el volumen de parados un 3,1%, también desestacionalizados. Sin embargo, aquí hay que hacer constar que la población cayó en 152.600 personas, y la población activa lo hizo en 232.000 personas, lo que explica en gran medida el descenso del desempleo. Con todo ello, la tasa de paro se redujo hasta el 24,5%, todavía muy superior a la media de la UE. No hay que olvidar que tenemos más de 5,6 millones de parados y más de 15,5 millones de inactivos, junto a 8 millones de jubilados, es decir un panorama desolador en materia de crecimiento potencial.

Las dinámicas de empleo y desempleo marcan una situación típica de mercado estacional y precario, en el que básicamente el sector servicios es el que acumula toda la creación de empleo, y donde la construcción y la industria siguen perdiendo empleo en términos anuales. Los datos más preocupantes siguen siendo los de actividad, un 59,63% y los de empleo, con una tasa de empleo del 56,77%.

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Por tipología de empleo, los asalariados crecen fundamentalmente por los contratos temporales, más de 208.000, lo que sigue manteniendo un mercado laboral dual, y cada vez más poblado por un flujo de entrada de trabajadores con contratos temporales. Esta enorme rotación se puede comprobar con las cifras de la nueva estadística de flujos de personas en el mercado laboral. Así, por ejemplo, más de 995.000 personas estaban ocupadas hace tres meses y ahora no lo están, lo que se complementa con una entrada en la ocupación de 1,3 millones de personas en la ocupación. De igual forma, 1,4 millones personas entraron al paro, en este trimestre, frente a 1,5 millones el mismo trimestre de 2013. Finalmente, más de 1,2 millones de personas abandonaron la actividad en este trimestre, lo que en conjunto da muestra de una grandísima rotación en la ocupación, fruto de la estacionalidad y la gran facilidad de entrada y salida del mercado laboral.

La productividad es otra de las variables que se resiente con la teórica mejoría del empleo estacional. Con un crecimiento del 0,5% trimestral en el PIB y un 1,03% en el empleo, el ajuste en productividad sería negativo equivalente a un 0,5%, algo que dice muy poco de la calidad del empleo creado.

En materia de hogares, hay datos realmente preocupantes y grandes contrastes. El número de hogares con todos sus miembros en paro, aunque mejora algo, sigue estando en unos valores absolutos muy difíciles de asumir: 1,8 millones. Pero además, casi 5 millones de hogares no tienen a ningún activo, con  un crecimiento del 2,4% anual. Por el contrario, han mejorado las cifras aquellos hogares con todos sus miembros ocupados, que crecen un 3,0%.

Finalmente, por territorios hay datos preocupantes. La caída de la actividad la lideran Madrid, Extremadura, pero también desciende en Cataluña y País Vasco, otrora locomotoras de la industria y el empleo. En el campo de la ocupación, también desciende en Galicia y Madrid  con cierta fuerza, lo que muestra que son los territorios turísticos los que crean el 90% del empleo generado, fundamentalmente en el sector turístico, y también algo en la construcción de cara a las elecciones.

En resumen, el crecimiento potencial de la economía se resiente, al descender mucho la población total y la población activa. Esto mide el grado de confianza de los ciudadanos en su propia economía y suele comportarse con una variable procíclica, lo contrario de lo que está ocurriendo. Gran parte de esta pérdida de población es corresponde a ciudadanos extranjeros que retornan a sus países de origen y el resto es la cohortes de jóvenes que huyen a buscar otras oportunidades de empleo, pero también buscando derechos laborales y mayores salarios, aunque esto no esté garantizado en casi ningún sitio. Con los datos conocidos, también la productividad desciende, lo que revela la mala calidad del empleo, y la escasa apuesta por sectores de alto valor añadido. Sorprenden los malos resultados de Madrid, Cataluña, País Vasco y Galicia, lo que puede estar indicando el gran problema industrial. En suma, tenemos un mercado laboral dual, precario,  y con elevada volatilidad, fruto de la gran flexibilidad de entrada y salida del mercado. No hay por tanto que lanzar campanas al vuelo, y queda mucho por hacer para rehacer derechos laborales, mejores salarios y una mayor recualificación del conjunto de ocupados y parados. Solo políticos irresponsables pueden presumir de estos números y mucho menos de los aspectos cualitativos.

(*) Alejandro Inurrieta es economista y director de Inurrieta Consultoría Integral.
2 Comments
  1. Verbarte says

    Sin que nadie le interpele, el gobierno asume el papel de espejo mágico y repite obstinadamente que España es de nuevo la más guapa del mundo, la envidia del universo. El trucado espejo del PP insiste en responder que el país se ha recuperado y que no hay que mirar la lividez cadavérica de la economía doméstica sino la sonrojante lozanía del IBEX 35. http://wp.me/p2v1L3-yg

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