Revolución industrial

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Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, durante la celebración, el pasado fin de semana, de la Fiesta Nacional de la Unidad celebrada en Bolonia (Italia). / Giorgio Benvenuti (Efe)
Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, durante la celebración, el pasado fin de semana, de la Fiesta Nacional de la Unidad celebrada en Bolonia (Italia). / Giorgio Benvenuti (Efe)

En mi pueblo estamos barajando la posibilidad de convocar un referéndum. No por la independencia, que en el corazón de Toledo apenas existe espíritu de secesión. Un referéndum por la fábrica. Concretamente por el contenido y finalidad de la fábrica que instalará en nuestro pueblo el PSOE en caso de ganar las próximas elecciones. ¿Una fábrica en un pueblo con apenas cien habitantes? Así lo prometió Pedro Sánchez, el líder de la camisa blanca y el discurso lechoso: “que haya fábricas en todos y cada uno de los pueblos de España”. Lo dijo a voz en grito, con las venas del cuello en ebullición, durante un mitin en Bolonia (Italia). Y todos nosotros le creímos a pies juntillas: los políticos han tomado nota después de ser pillados en tantos y tantos renuncios y tropelias, y ya no se atreven a mentir.

Fábricas a cascoporro. Ningún pueblo sin fábrica. Fábricas de aviones de combate y de melones piel de sapo, de microprocesadores y de entresijos y gallinejas precongeladas, de relojes Apple y de navajas para capar gorrinos. Fábricas pequeñas, medianas y grandes. Fábricas que nos sacarán de la crisis, del paro, de la miseria, de la corrupción, del neoliberalismo salvaje del Partido Popular. Fábricas que nos ayudarán a recobrar el respeto de Europa, que nos devolverán a nuestros emigrantes, que nos engrandecerán como ciudadanos y, sobre todo, como trabajadores: volveremos a tener turnos de noche, las manos llenas de grasa y el espíritu combativo de Woody Guthrie y Marcelino Camacho. Volveremos a sentir la solidaridad del obrero, la dignidad del trabajador. Nos sentiremos de nuevo vivos y en el tajo.

No me digan que el discurso del nuevo líder socialista no es para confiar de nuevo en su partido. Reiniciemos. Pelillos a la mar con el pasado. Un tupido velo sobre los ERE andaluces. Olvidemos a González defendiendo la honradez de Pujol, no tengamos en cuenta a un Alfonso Guerra que propone cortar “el neo comunismo de Podemos”, hagamos la vista gorda ante los socialistas de salón que esperan agazapados su oportunidad. Confiemos en Pedro, el socialista moderno, de blanco como Tom Wolfe y Gay Talese, como los monjes cartujos y las garcillas bueyeras. El socialista que levantará España a golpe de fábrica, en una nueva revolución industrial capaz de transformar diminutas comunidades agrarias como la mía, hasta ahora absolutamente olvidadas, en prósperos y modernos complejos industriales. Y es que donde estaba Almendralillo de Abajo ahora se levantará Silicon Valley.

Tiene buena pinta el proyecto de Pedro, ¿verdad? Fábricas en cada pueblo. Una transformación económica, social y tecnológica digna del siglo XVIII. Abandonemos el neolítico, dejemos que se pudran las cosechas y el ganado muera de hambre. Apostemos por el procesamiento de materias primas, por las chimeneas calientes como ceniceros de bingo, por la productividad basada en la mano de obra humana. Retrocedamos: menos tecnología reductora de costos, más currantes sudorosos y... ¡Se acabó el paro! Así de fácil.

Con Pedro Sánchez, el mismo que aprobó en tres asambleas la mayor emisión de preferentes de Caja Madrid, el futuro del socialismo está, sin duda, en buenas manos.

P.D.

Entrevistado anoche en Antena 3 por Gloria Lomana, directora general de Antena 3 Noticias, el líder socialista habló y habló. Pero no dijo grandes cosas, no desveló ideas tan novedosas y brillantes como la de las fábricas. Dijo que no al referéndum catalán, que sí a reformar la Constitución y reordenar las competencias del Estado y las Autonomías y sentenció afirmando que "los políticos tienen que dejar de hablar y comenzar a hacer". Luego siguió hablando.


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10 Comments
  1. luigi says

    Genial, Jefe. Un gran post.
    Me apunto a participar en la creación de la fábrica de navajas para capar gorrinos.

  2. qq says

    No ha tenido apenas tiempo para curtirse en debates políticos o parlamentarios de altura, y Pedro Sánchez está ya acabado y amortizado, casi tan amojamado como Rubalcaba o incluso Zapatero o González.

    Debería cambiarse de camisa (literalmente). El blanco no les va bien a los sepultureros.

  3. Piedra says

    Pues yo voto por una fábrica de caracoles, con una división de babas para que tertulianos serviles

  4. Domingo says

    Javier, estoy hasta las partes de que capitalinos que han elegido el medio rural para pasar sus ultimos días, por que se ahorran unos euros, nos digan a los que llevamos toda la vida aquí como tenemos que vivir y de que. ¡Arto me teneis!.
    Somos imbeciles y no lo sabemos, nunca lo hemos sabido. El medio rural se muere, de vejez y de soledad. Y si todavia no te has enteredo es que no tienes remedio.

  5. Albéniz says

    ¿Capitalinos que han elegido el medio rural para pasar sus ultimos días, por que se ahorran unos euros? Un saludo, Domingo

  6. Albéniz says
  7. inteligibilidad says

    Me ha encantado

  8. Selito says

    Sí, pero es tan wapo… tan apuesto… que apuesto en contra suya… 😉

  9. negras tormentas says

    Maniquiiiii, maniquiiiii,
    veleta, coqueta, naciiiii.
    Maniquiiiii, maniquiiiii,
    soy fria, muy fria, de aquííí.

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