¿Pero quién se cree los ‘stress test’ a la banca?

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Alejandro_InurrietaEl BCE, junto a la EBA, ha publicado los resultados de los llamados stress test a una parte de la banca europea para tratar de evaluar si estas entidades podrían superar un escenario adverso, por supuesto muy ad hoc, pensando que dichos resultados van a espantar la sensación de riesgo de los mercados. Como siempre, las medias verdades subyacen a la realidad de la situación de la banca europea, y especialmente en el caso de la banca española. No hay que olvidar que otras evaluaciones dieron resultados parecidos, es decir una gran solvencia, y luego una parte significativa de la banca europea tuvo que ser rescatada. Destacan los casos de Irish Bank o bancos belgas o incluso algunas de las cajas más problemáticas españolas. La euforia desatada en el Banco de España, uno de los principales culpables de la crisis profunda de la banca española por su dejación de funciones, así como en el ejecutivo, suponen siempre ser muy cautelosos ante la realidad, dada la querencia en España a maquillar las cifras de muchas variables económicas y financieras, tales como la morosidad real.

Las cifras nos muestran que el 60% de la banca analizada, que no son todos, presentan ratios de capital por debajo del 9% en un escenario adverso y solo tres bancos podrían presentan ratios superiores al 10% en el caso de un severo deterioro de sus activos con riesgo. Si estas pruebas fuesen útiles y sirviesen de verdad para evaluar la solvencia bancaria, se podría decir que España habría aprobado, pero carecería de músculo suficiente para un escenario de vuelta de la demanda de crédito solvente, algo que se vislumbra si uno analiza los resultados del tercer trimestre de 2014.

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La diferencia entre este examen y los anteriores es que ahora se ha introducido, de forma un tanto tramposa, las carteras de deuda pública como activo de riesgo, algo que no se hacía antes. Curiosamente en un entorno de transformación de deuda privada en pública en algunos países, como España, junto a un brusco incremento de las ratios de deuda sobre PIB, parecía un sin sentido que dichas carteras quedasen fuera de los AQR (los llamados activos de calidad). Pero una vez más, dicho análisis ha beneficiado a una gran parte de la banca española, una de las que más utiliza el llamado carry trade con la deuda pública, es decir, pedir prestado fondos al BCE y con ello comprar deuda nacional. Algunas entidades obtienen casi el 60% de sus beneficios de esta manera, el llamado ROF (Resultado por Operaciones Financieras).

Las quitas de deuda que incorporan estos test de stress sólo se refieren a la exposición directa a la deuda pública de cada país, es decir no se computan los derivados sobre deuda pública (futuros o swaps, por ejemplo), ni los productos estructurados (bonos de cobertura por ejemplo) que el BCE ha comprado recientemente tampoco se computarían dentro de las posibles pérdidas en caso de quitas de deuda.

Este elemento es crucial para que los resultados de estos test apenas tengan validez empírica y solo sirvan para tratar de engañar a los inversores y usuarios de banca, haciéndonos creer que la salud financiera de la banca es óptima y que, incluso en caso de una tercera recesión en la UE, apenas se necesitarían nuevas inyecciones de capital. Otro elemento que contamina los resultados es el hecho de que dichos bonos públicos deben estar disponibles para la venta, por lo que todos aquellos títulos que son utilizados como colateral en las operaciones de financiación ante el BCE, no se incluyen y tampoco se les aplica una quita.

En suma, las carteras de deuda pública, maquilladas de forma realmente grosera, solo se verían afectadas en un porcentaje máximo del 20%, algo que invalida el análisis y convierte al BCE y a la EBA en defensores del lobby bancario, a expensas de los propios ciudadanos. Si a esto unimos los 30.000 millones de euros de activos fiscales diferidos que el Gobierno ha permitido contabilizar a la banca, sin que dichas cantidades pasen una revisión por parte de la EBA. Así se ha diseñado una estrategia en la reforma fiscal que entra en vigor el 1 de enero para no dañar dichos activos, dejando la tributación de sociedades de la banca en el 30% en lugar del 25%.

La pregunta que surge es clara. Si la banca estuviese tan bien, ¿por qué no fluye el crédito?, ¿qué pasaría si se introdujese en el stress test la morosidad real de la banca que podría estar cerca del 20%-25%? Todas estas preguntas no tienen respuestas lógicas, porque el BCE es juez y parte y porque la autoridad de supervisión global que se inicia ahora en noviembre nace ya marcada por la influencia del gran lobby bancario europeo.

En el caso del crédito, la realidad es una distinta. En primer lugar, la fragilidad de los agentes económicos es realmente notable, y la reciente historia de dejación de funciones de control del riesgo, está ralentizando la escasa demanda solvente que puede llegar al sistema. La ausencia de demanda interna, el parón de la inversión y la amenaza de desempleo estructural son factores que distorsionan las carteras de crédito. Los datos de la EPA son concluyentes, el 60% del paro es de larga duración, la actividad sigue cayendo y el empleo creado es de corto plazo e impulsado por factores estacionales y por incentivos espurios a la contratación, como la tarifa plana.

Si se consolida la pérdida de vigor del escaso crecimiento, el sistema financiero seguirá sufriendo, eso sí de forma opaca, la morosidad creciente y abultada que deteriorará aún más las carteras de crédito, particularmente las de los promotores. Pero en algunos países, como Grecia, se impondrán sin dilación procesos de quitas de deuda pública y privada que dejarán a muchas entidades al borde de la quiebra, lo que ya se empieza a descontar en algunos modelos.

En conclusión, hay que seguir desconfiando de la verdadera situación del sector financiero, ya que está mucho más dañado que lo que muestran los balances y los resultados de estos tests. La historia nos dice que, a pesar de la euforia de los bancos centrales y gobiernos, seguiremos necesitando inyectar dinero en nuestras entidades financieras, porque lo que es cierto es que no se dejarán caer, como han hecho en EEUU. Atentos.

(*) Alejandro Inurrieta es economista y director de Inurrieta Consultoría Integral.
2 Comments
  1. asco de idiotas says

    coño si les han dado 100.000 millones de euros, como para no estar saneados. !Que se los den a la sanidad, la educacion, la justicia, y seremos el mejor pais de europa !!Y no a los bancos quebrados por directivos corruptos que siguen cobrando sueldo multimillonarios a costa de nuestros impuestos!!!Luego dicen de echar a funcionarios, yo echaba a la puta calle a todos los banqueros y bancarios que han recibido en subeviones 100.000 millones de veces lo del PER andaluz y extremeño en todos los años de democracia. !!En españa los parasitos no son los parados ni los que cobran el PER; parasitos de lujo son banqueros y bancarios, los liberales que quieren echar a todos los empleados publicos a la calle, pero cuando ellos quiebran por su nefasta y ladrona gestion tiran del dinero de todos para seguri explotandonos.

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