Ganar, ¿para qué?

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Hugo Martínez Abarca *

Hugo-Martínez-AbarcaEn los últimos meses un eje de discusión de la comunicación política de las fuerzas rupturistas ha sido “generar mayorías sociales”. Tenemos la oportunidad de generar una mayoría social que apueste por el cambio y ante esa responsabilidad histórica cabe reorientar la forma de hablar, los énfasis, los instrumentos y los significantes como medios para conseguir transformar el país. No se trataría de sacrificar contenidos sino de tomar conciencia de que la forma en que se han escenificado los conflictos políticos en los últimos 40 años sirve para el continuismo bipartidista, no para la ruptura democrática que ahora es posible y urgente. Por eso uno no tendría mayor dificultad en sacrificar la retórica izquierda-derecha, por ejemplo, siempre y cuando ello sirva para reforzar a los oprimidos, los de abajo, es decir, para reforzar la dialéctica izquierda-derecha aunque la llamemos de otra forma.

Sin embargo corremos el riesgo de, cegados por la omnipresencia electoral de 2015, tender más a generar mayorías electorales que mayorías sociales. La diferencia es la que va de ganar unas elecciones porque mucha gente quiera echar a los corruptos (que no es poca cosa) a ganar unas elecciones porque mucha gente quiera cambiar el país y sepa que ello va a exigir esfuerzos pero que vale la pena.  Generar mayorías sociales es más difícil porque no basta con hacer ver que eso que a la mayoría le parece bien no lo encarnan las fuerzas actuales, sino que exige modificar qué le parece bien a la mayoría. Esa es la lucha por la hegemonía cultural 'gramsciana', que trasciende con mucho a la mera hegemonía electoral.

Construir mayorías electorales que no se apoyen en una nueva mayoría social tiene dos salidas posibles. En ambos casos será posible ganar las elecciones (con una fórmula electoral u otra) pero será imposible cambiar el país. La primera posibilidad es lo que hizo Felipe González en 1982 generando la mayor concentración de ilusión y esperanza política de nuestra historia y echándola a perder: Felipe González fue quien empezó mintiendo sobre la OTAN y acabó acompañando transparentemente a dos secuestradores y los abrazó en su entrada a prisión; quien empezó la privatización de todo nuestro sector público y acabó forrándose como consejero de Gas Natural. La decepción generada por el felipismo fue tremendamente nociva pues generó un cinismo político que nos hizo creer que finalmente 'todos son iguales': Felipe González y el PSOE, lejos de cambiar el país, afianzaron las raíces más podridas de la Transición. La otra posibilidad es la que históricamente ha ocurrido con todos los poderes políticos que han intentado cambiar el país sin un pueblo concienciado y movilizado detrás: la desestabilización por parte de los poderes económicos y políticos internacionales y el derrocamiento del gobierno de cambio, huérfano de un pueblo dispuesto a jugársela por su democracia.

En ambos casos el cambio político frustrado termina afianzando a la oligarquía derrotada con el cambio electoral exitoso. Ello no devalúa el cambio electoral (condición necesaria) pero sí nos sitúa ante la necesidad de que no sólo sepamos adecuar nuestros mensajes a la cultura política ya existente sino que sepamos transformarla en la medida de lo posible para que en caso de ganar las elecciones no tengamos sólo un gobierno nuevo sino un gobierno acompañado de un pueblo que quiere un país nuevo.

Hoy existe la posibilidad de conseguirlo. En el plano electoral es obvia esa posibilidad gracias sobre todo (aunque no sólo) al terremoto generado por Podemos. Las últimas encuestas ya lo sitúan como segunda fuerza política y estaríamos ante la primera fuerza si pudiéramos sumar los resultados de las organizaciones rupturistas en esas encuestas. Sin embargo uno barrunta que en aras de ese vuelco electoral se estuviera sacrificando algunas de las condiciones que serán necesarias para transformar el país.

Un síntoma de ello es la reiterada referencia de los portavoces de Podemos a la ilusión generada por el PSOE y Felipe González en 1982 sin explicar qué hizo que entonces se frustrara el cambio político y acabara todo tan mugriento y sobre todo qué haría para que si ganan ellos no sucediera lo mismo.

Un segundo síntoma fue cómo desaprovechamos la grieta abierta en el régimen del 78 por la abdicación de Juan Carlos y la sucesión exprés por Felipe de Borbón. En medio de la discusión sobre si la república generaba mayorías o no, parecíamos asumir que somos capaces de renunciar a lo irrenunciable (la democracia, es decir, la república; la lucha contra los privilegios, es decir, la república; la lucha contra la corrupción y el saqueo, es decir, la república; la defensa de lo público, es decir, la república) si lo irrenunciable no es asumido como tal por una mayoría popular. En vez de empeñarnos en comunicar la radicalidad del cambio necesario parecimos acomodarnos y vincular (como hace el poder reaccionario) los símbolos con los significados y asumir como inamovible el resultado de la propaganda antirrepublicana del franquismo, mantenida en lo esencial por la Transición. ¿Valdría la pena un vuelco electoral compatible con una estructura política diseñada para la corrupción y el saqueo? ¿Valdría la pena gobernar sin sacar a las víctimas del genocidio fascista de las cunetas porque eso no generara 'mayorías'? El ejemplo republicano es sólo uno de los múltiples que pueden ilustrar la fina pero fundamental frontera entre usar instrumentalmente significantes y hacer lo mismo con los significados, una frontera que nunca debemos cruzar porque entonces estaremos haciendo lo mismo que siempre hizo esa "casta" denunciada.

Un tercer síntoma es el que afecta al sujeto político que construyamos para el cambio. El cambio electoral se puede construir con un potente e inteligente aparato comunicativo como el diseñado por los líderes de Podemos. Eso será imprescindible también para gobernar para el cambio. Pero además hará falta una potente estructura de organización que no se construye en año y medio. Así lo entendieron en su origen los promotores de Podemos al apoyarse en Izquierda Anticapitalista, organización relativamente pequeña, pero lo más organizado con lo que podían contar para las elecciones europeas. Para un reto como los que plantea 2015 hace falta mucho más y sin embargo lo que vemos desde fuera es un evidente desdén hacia Izquierda Anticapitalista y continuos (en ocasiones como mínimo injustos) reproches a la única organización, Izquierda Unida, que hoy puede aportar al cambio político la estructura, la experiencia política e institucional y miles de cuadros y militantes capaces y cuya generosidad con el país está fuera de duda. Cualquier sujeto que frustre la posibilidad de vincular la victoria electoral con cimientos organizativos que permitan resistir la desestabilización con que siempre responde el poder al cambio real estará asegurando que no habrá cambio real.

Por primera vez en mucho tiempo estamos en disposición de ganar. Pero del mismo modo que no nos vale sólo derrotar al PP sino que pretendemos hacer políticas distintas a las del PP ("programa, programa, programa") las fuerzas rupturistas, todas, tenemos que poner las condiciones para ganar de tal forma que hagan posible hacer políticas distintas a las de la oligarquía (la "casta") a la que queremos desalojar. Para ello habrá que vencer la tentación de simplemente ganar votos, que no es poco, para junto a ellos ganar la fuerza imprescindible para que ganar unas elecciones permitan conquistar el poder. No podemos desaprovechar 2015. Es posible frustrar 2015 incluso ganando las elecciones. Y si frustramos 2015 no verán nuestros ojos, los de la generación que nacimos en los 70, otra ocasión de cambiar el país.

(*) Hugo Martínez Abarca es miembro del Consejo Político Federal de Izquierda Unida y autor del blog Quien mucho abarca.
13 Comments
  1. Miguel says

    Claro que se necesitan cuadros, claro que se necesita a mucha gente de izquierdas que hoy no están en Podemos, que son o no de otras organizaciones políticas y que pelean en los movimientos sociales, etc. Todo eso es cierto, pero lo que no se necesita son siglas que no agregan, sino todo lo contrario restan. ¿ Que es injusto? Puede ser. Pero las organizaciones políticas son herramientas, el pueblo decidió cual es la herramienta que quiere, cual es la que vale en este momento, y los revolucionarios,los que estamos por la trasformación y el cambio no podemos aferrarnos a unas siglas que no valen. Podemos es la marca, la sigla donde se tiene que producir la confluencia. Es difícil admitir esto, por muchas razones que no vienen al caso, pero no admitirlo y actuar rápido y en consecuencia, significa perder tiempo y esfuerzos en algo que en el fondo todos sabemos que es así.

  2. asi son says

    Si gana OPODEMOS, cosa que dudo porque la campaña electoral que van a hacer el PPSOE y los empresarios dueños del estado va a ser de la mas sucia desde Febrero de 1936, inmediatamente el capital fascista que nos oprime hundirá la bolsa, disparará la prima de riesgo, amenazará con el apocalipsis. Y una de dos, o PODEMOS (con o sin IU y todos los movimientos sociales) se pliegan al capital o rompen con el y hacen un verdadero cambio. El capital no se va a dejar quitar el poder sin utilizar el chantaje y la fuerza, la democracia es un intrumento en funcion de sus intereses, si no le sirve, golpe de estado y punto. Asi son los amos del planeta.

  3. Germanus says

    Generar Mayorias Sociales (Capaz de ganar las elecciones, entiendo)…
    ¿Crees que IU seria capaz de generarlas? Yo, sinceramente creo que no. Y ojo, no porque crea que no esta preparada para gobernar.

    Ahora mismo creo que vincular Mayoria Electoral con gente de centro comercial y Mayoria social con gente concienciada, y despues separarlas como si no pudiesen ir juntas es una equivocacion. Me remito a cosas como que, por ejemplo el 80% de la poblacion estaba de acuerdo con las medidas que reclamaba el 15M…
    Pero al final vivimos en la sociedad que vivimos, una sociedad que quiere la paz, pero no esta acostumbrada a luchar por ella. Ya se encargaron las elites de domesticarla durante años. Unos 70 para ser exactos.

    Construir mayoria social… Tu y yo sabemos lo que cuesta eso, hemos ido de mas a menos, y eso es demasiado evidente. Entonces,,, ¿¿que hacemos??
    ¿¿Seguimos intentando construirla de la misma manera, creyendo que el continuo desgaste de la Casta hara que caigan rendidos en nuestras manos??
    ¿¿O nos inventamos nuevas maneras que hagan que la gente menos movilizada socialmente tome partido??

    120.000 personas votamos el otro dia los documentos de base en Podemos, tanto los eticos, como los politicos, los organizativos y los 5 pilares principales que defendera Podemos. ¿¿Es eso el primer paso de una nueva manera de construir una “Nueva Mayoria Social”?? Creo que si.

    ¿¿Estara la gente dispuesta a que las medidas que ellos han votado lo tiren para atrás 4 mequetrefes de Negro enviados por la Troika?? Creo que no. Y creo que si fuesen las mismas medidas pero puestas por un partido al uso, es decir, “votadme que yo se las medidas que hay que tomar” la gente tenderia mas a no verlas como suyas y no pelearlas como debe.

    ¿¿La Republica genera mayorias?? Aceptemoslo, no, no las genera. Es un debate que a la gente no le parece atractivo y les da aires a viejo, y lo viejo no seduce.
    ¿¿Quiere decir eso que nos tenemos que olvidar de ella?? Claro que no, por eso exigimos un Referendum vinculante nada mas podamos llevarlo a cabo. Seguramente si tienen que decidir en un momento dado algo que les toca sus intereses, a la hora de votar les venga a la mayoria ese Rey cazando elefantes con esa familia tan bienavenida y aun asi con la mano larga.
    Si el pueblo decide que quiere una Republica, esa Republica perdurara, si la Republica la instaura un partido, aunque lo haya elegido el pueblo… No lo tengo tan claro, pues a los 4 años vendria otro y repondria la Monarquia. Eso si no se nos levantan en armas… que no lo tengo yo muy claro de que no lo intentasen.

    ¿Dejariamos a las victimas en las cunetas? Ya te digo que no. Pero ese debate no hace falta estar con el en la boca. Porque ahora entonces el discurso vuelve a sonar a viejo y los otros tampoco lo van a sacar porque no les conviene. Entonces ¿¿para que lo vamos a sacar nosotros?? Ya actuaremos cuando tengamos las herramietas para hacerlo.

    En cuanto a la poca estructura de partido… Upppsss… el punto flaco de Podemos…
    Podemos se ofrecio a todas las fuerzas progresistas como plataforma de confluencia ciudadana para las Europeas, creo que sabiendo de sobra que ese era su punto flaco. Solo acepto Izquierda Anticapitalista, la cual lleva ahora su propia estrategia dentro de Podemos para alcanzar cuanta mas cuota de poder le sea posible, con la estrategia del “Todo vale” y dando alas a un sinfín de Arribistas, trolls, Vieja Izquierda Reaccionaria del Paleolitico Glacial i alguna pobre mente demente, intentando juntos Golpes de Estado alla por donde pueden en todo el territorio nacional, aprovechandose de la poca cultura del “Esto es Politica” que tenemos algunos. Yo menos, pero mis compas no sabian que la gente venia con puñales que apuñalan siempre por la espalda.

    Dicho esto, ¿esta siendo IU un lastre a los Guanyem?… Pueeeeesss… puede. Guanyem no es IU, i eso parece que no quieren muchos entenderlos, Guanyem es un sitio de confluencia con unos metodos muy distintos a los que en algún momento ha querido implementar IU. Copiar el nombre, pero no las formas, no mola.
    Ejemplo… Alfafar (entre muchos)… IU toma la iniciativa, pero cuando se habla de primarias abiertas sin cuotas, cuando se habla de abandonar etiquetas para modernizar discurso, cuando se habla de no sopa de siglas, entonces ya nos les mola tanto lo de Guanyem…

    El otro dia hablaba con un amigo (RedSkin) que en una mani, el iba de voluntario con walky, un chico se le acerco diciendole que si podia sacar una bandera RojiGualda que llevaba en la Mochila. Pues bien mi colega le aconsejo que no lo hiciera, pero que hiciera lo que quisiese que el no era nadie para decirle lo que tenia que hacer. La misma Marina Albiol se acerco y le obligo a que guardara la bandera… Mi colega que no se corta ni un pelo, le llego a llamar Facha a Albiol, y con razon.

    (PROGRAMA, PROGRAMA, PROGRAMA!! Sirve para gobernar, pero no para ganar. Y si no ganas, no puedes gobernar, y entonces te quedas sin programa.

    Por otro lado, el programa, programa y programa cuando quieras implantarlo tendras que hacerlo de otro modo… Los tiempos han cambiado para esto.

    PROGRAMA, PEDAGOGIA, DEMOCRACIA, PROGRAMA, PEDAGOGIA, DEMOCRACIA Y PROGRAMA, PEDAGOGIA, DEMOCRACIA.

    Por lo que a mi conlleva, se le lanzara una mano a todo el que quiera participar en canviar este pais, para que aporte todo lo que sabe, porque si no no habra manera…
    Y tanto Podemos, como IU, como Compromis como el resto de fuerzas rupturistas, tendran que estar a la altura que se les exige, siendo humilde y generosas. Pero POSTELECTORALMENTE si puede ser.

  4. David says

    Estoy muy de acuerdo con tu análisis, en general. Pero creo que no se puede obviar una cuestión que es clave: la actualización del concepto «hegemonía». Creo que se puede decir sin dudarlo que, hoy, es éste un fenómeno aún más potente y extenso que en tiempos de Gramsci. Así se me antoja muy difícil generar «mayorías sociales» que sustenten «mayorías electorales». Primero, porque esta no es (todavía) una sociedad polarizada entre unos pocos muy ricos y una gran mayoría de pobres (como la Amércia prebolivariana). La mayoría lo que quiere es volver (o alcanzar) una situación de «normalidad», de «estabilidad». Al margen de lo que esto implique políticamente. No hay condiciones objetivas ni subjetivas para un cambio revolucionario en Europa, ni siquiera en la del sur. Esto es la realidad social. La única forma de generar una mayoría social es a través de la política institucionalizada; esto es, de un gobierno con una estrategia clara que constantemente recabe el apoyo de uan mayorái social. A nadie se le escapa que esto será el gran obstáculo de un hipotético gobierno rupturista a partir de 2015, y que si este cambio no se extiende ni generaliza a otros países de Europa está condenado al fracaso.
    La cuestión es: ¿hay alternativa? Yo creo que, al menos, hay que intentarlo, y que IU (a la que voto y, en principio, seguiré votando) hará muy mal si acude a supuestos agravios (¿no tiene razón Monedero? ¿No sabían en IU Andalucía el riesgo que corrían con su estrategia?) y a una reivindicación de su prestigio y trayectoria histórica (indudable) para aparecer como un lastre en la progresiva concienciación política que se está generando. Y hará mal si no entiende que el tempo electoral y el tempo social son distintos, que el primero urge y el segundo, sin una victoria electoral, tendrá un techo insalvable salvo que se agudice la hacatombre económica. Pero eso ya sería otro escenario.

  5. fjm says

    No conviene confundir encuestas con votaciones. Por ahora ,Podemos es la cuarta fuerza política con poco más de un millón de votos, hasta llegar a los 8 millones que serían necesarios para gobernar hay mucho trecho.
    El movimiento en marcha no lo puede capitalizar solo Podemos , ni es Podemos el único espacio de confluencia.
    Y estoy de acuerdo con que una cosa es ganar, cosa que no está ni de lejos asegurada, y otra gobernar en el actual contexto europeo y mundial. Gobernar con un progarma de transformación sostenible radical pero no demagógico. Sin ganar no gobernaremos pero ganar sin una mayoría social clara y decidida a transformar sería mucho más frustrante. Y esa mayoría social transformadora no se ve todavía por ninguna parte.

  6. Enrique Gonzalez Duro says

    Puede que fuerais el grupo mejor organizado de Podemos, pero la mayoria de la gente queris otra cosa. Estamos harios de gruúculos que se empeñan en ir evaguardia, aunque sea contra todos.!Probad con el PSOE!

  7. Enrique Gonzalez Duro says

    Puede ser que IA fuera el grupo mejor oganizado con que contaba Podemos, pero la mayoria de la gente pensaba lo contrario. si proseguis en vuestro dogmatico, os podeis quedar aun más sólos. Tal vez sea vuestra vocación… !Probad ahora con el PSOE!

  8. CurroPeich says

    Las generales de 2015 son importantes, pero no creo que la situación política no admita una legislatura de «gran coalición» en la que PP, PSOE y lo que resulte de UPyD-C’s se empantanen en un gobierno con un programa pero sin un manto ya de legitimidad que en 2019 los reduzca a una fuerza de oposición al estilo de Venezuela (allí se unieron al hundirse juntos). Esta legislatura del horror nos daría, sin embargo, la oportunidad de sembrar en la base la fuerza popular necesaria (que en un año no creo que podamos, pero estamos en camino ya).

    ¿Sería mejor llegar al gobierno en 2015 sin preparación? ¿En 2019 con más preparación pero habiendo cruzado cuatro años de barbarie? No lo sé.

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