TVE contra Podemos

Pablo_Iglesias_Podemos
El líder de Podemos, Pablo Iglesias, durante su intervención en la IX convención del Bloque de Izquierdas portugués que se celebra en Lisboa. / João Relvas (Efe)

La actualidad político-televisiva ha dado un giro. Las cadenas que hasta hace solo unos días tendían alfombras para recibir a la plana mayor de Podemos, y utilizaban a Pablo Iglesias y compañía para aumentar la audiencia, comienzan a dar la espalda a esta nueva formación política. Las razones esgrimidas son dos: que Íñigo Errejón, el número dos de Podemos, no ha justificado plenamente un contrato de investigación, y que Iglesias, el secretario general, canceló su presencia en un programa de Telecinco para la noche del sábado. Programa de enorme prestigio, Un tiempo nuevo afortunadamente sí pudo contar para esa velada con la presencia de Ramoncín, Miguel Ángel Rodríguez o 'el pequeño Nicolás'.

Publicidad

¿Por qué Podemos está dejando de ser objeto de deseo de las televisiones? Porque el Gobierno de Mariano Rajoy ha dicho basta. Y lo ha dicho de manera sutil, pero contundente. De una forma que no deja lugar para dudas o interpretaciones sesgadas: desde TVE, lugar que aún no ha pisado Iglesias, han dejado caer la posibilidad de volver a emitir publicidad en la cadena pública. Así de sencillo, así de fácil, así de perverso.

El Gobierno atiza a Atresmedia (Antena 3 y La Sexta) y Mediaset (Telecinco y Cuatro) donde más les duele. ¿En la libertad de expresión? No, hombre, en la publicidad. Es decir, en la pasta. El duopolio televisivo en que se ha convertido España ha entendido el mensaje a la primera: anuncios en TVE, menos anuncios en nuestras cadenas. O visto de otra manera: publicidad en la televisión pública, menos beneficios económicos para las privadas. ¡Hasta ahí podíamos llegar! ¡Qué saquen al 'coletas' a rastras de nuestros platós! Con discreción, pero sin tardanza...

“Cuanto más se les conoce menos se les quiere”, dice de Podemos el tertuliano de Antena 3. “Por eso han decidido plantar a esta casa”, afirma la despechada presentadora del magazine matinal de esa cadena. Iglesias dijo 'no' a Telecinco, lo que se convirtió en excusa suficiente para que el prestigioso diario progresista El País le dedicase un nuevo editorial:

“Podemos es una opción construida, entre otros elementos, sobre la base de un inteligente aprovechamiento de los medios, en particular de determinados programas de televisión y de las redes sociales. Llama poderosamente la atención la brusca política de silencio adoptada por parte de quienes habían demostrado tanta habilidad en materia de comunicación”.

En un país en el que el presidente del Gobierno ofrece ruedas de prensa desde una pantalla de plasma, o pasa semanas sin dirigirse a los medios, o lo hace sin admitir preguntas, el diario El País lleva a su portada, a tres columnas, que una organización política con nueve meses de vida “impone el silencio a sus dirigentes tras las críticas a Errejón”. En un estado gobernado por un partido que reformó su sede con dinero negro, con varios tesoreros imputados (alguno en chirona), y con una red mafiosa como Gürtel comiéndole las entrañas, resulta que “Errejón debe explicarse”, y que “la credibilidad de los dirigentes de Podemos pasa por demostrar una ética a toda prueba”.

En el país de los ERE andaluces, las indemnizaciones en diferido, los 'urdangarines' y las tarjetas black, un periódico nos recuerda que “Podemos debe demostrar una ética a toda prueba”. Un periódico que exige ética tras despedir a 129 trabajadores, acumular una deuda empresarial de más de 600 millones de pérdidas, y permitir que Juan Luis Cebrián, presidente ejecutivo de Prisa, se suba el sueldo un 35% y firme un bonus por jubilación de 1,2 millones anuales.