Inasumible

Cospedal
Cospedal, el 3 de marzo de 2011, tras recibir el Premio Melibea en Talavera de la Reina. / Efe

En marzo de 2011 María Dolores de Cospedal, secretaria general del Partido Popular y presidenta del PP de Castilla-La Mancha, habló en Talavera de la Reina, durante su intervención al recibir el Premio Melibea de la Asociación Mujeres para la Democracia, de su compromiso con la creación de empleo, y particularmente el empleo femenino.“Es una de las responsabilidades que asumo como candidata a la presidencia de Castilla-La Mancha”, dijo. Cospedal insistió en que esa sería su “prioridad en el futuro Gobierno de la región, porque sé que, si hay empleo, se pueden hacer mejores políticas sociales”.

Han pasado casi cuatro años. Le cuento todo esto porque ayer lunes la hija de una amiga, que vive en Talavera de la Reina (Toledo), me contó que estaba desesperada: Tiene dos hijos, su marido lleva meses en el paro sin cobrar la prestación, les han cortado el teléfono, no ponen la calefacción porque no pueden pagar la luz y dentro de poco no podrán ni hacer frente a la hipoteca. El otro día le ofrecieron trabajo como limpiadora de hogar. No quiso aceptar: le ofrecían un euro por hora.

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Un euro por hora de trabajo está muy cerca de la esclavitud. Y muy lejos de las promesas de aquella Cospedal que hablaba de responsabilidades, prioridades y políticas sociales. Un drama económico, laboral y social que nos sitúa más lejos de Europa y más cerca de esos países del Sudeste asiático en los que, según denuncian expertos de la Organización Mundial de la Salud, el 90% de la población solo tiene un riñón “porque el otro lo ha vendido a tramas organizadas para que sea trasplantado a personas pudientes de los países ricos”.

“Si buscas empleo vota PP”, rezaban los últimos carteles electorales que se colgaron, allá por 2011, en las calles de Talavera. Desde entonces, cuando el PP ganó las elecciones, ya son más de 1.200 los talaveranos que han perdido su empleo. No han servido de nada ni las promesas de Cospedal ni las buenas intenciones de Gonzalo Lago, alcalde de Talavera recientemente fallecido, que confío la suerte de la ciudad del Tajo ni más ni menos que a la madre de Dios: “Con la protección de la virgen esta ciudad saldrá adelante”.

Talavera quizá sea, en estos momentos, el culo de España. Un ejemplo perfecto del abandono estatal, de la irresponsabilidad empresarial, de la mentira y la ineficacia políticas. Con sus 90.000 habitantes, y su 39% de tasa de paro sobre población activa, Talavera no le importa a nadie. Excepto a quienes hoy buscan esclavos para trabajar, futuros donantes de riñón. «Inasumible», reconoció Cospedal hace años.