¿Quién habla hoy del rescate, la recesión o el paro?

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a su llegada a la sesión de control al Gobierno que se celebró ayer en el Congreso. / Emilio Naranjo (Efe)
Mariano Rajoy a su llegada a la sesión de control al Gobierno que se celebró ayer en el Congreso. / Emilio Naranjo (Efe)

La reina Letizia ha salido de España para realizar su primer viaje de cooperación. Aterrizó en Honduras el pasado lunes, y asistió a una cena en el Palacio Presidencial, en Tegucigalpa, organizada por el presidente de la República y su mujer. La reina, que lució un vestido sirena con escote palabra de honor, de pedrería y detalles de encaje en escote de la firma del diseñador español Felipe Varela, unos stilettos en color negro y un clutch en el mismo tono de Roger Vivier, brindó con espumoso y se subió al estrado para hablar de pobreza, desigualdades, estrecheces y otras zarandajas.

“¿Quién habla hoy del rescate, la recesión o el paro?”, dijo el presidente del Gobierno Mariano Rajoy el pasado día 19, durante un mitin del Partido Popular celebrado en Pamplona. El todavía líder de los populares (cuando escribo estas líneas) recordó a sus fieles que su partido es “garantía contra los radicalismos y populismos tan en boga hoy”.

Publicidad

Apenas dos semanas después la Encuesta de Condiciones de Vida elaborada por el Instituto Nacional de Estadistica (INE) nos recuerda que en España la tasa de personas en riesgo de pobreza o exclusión social sigue avanzando y ya representa el 29,2% de la población (era del 26% en 2010). Y que el 45% de las familias no puede ir de vacaciones fuera de casa al menos una semana al año. Y que el 42% no puede afrontar gastos imprevistos (de 650 euros). Y que el 10% sufre retrasos en los pagos relacionados con la vivienda principal (alquiler, hipoteca, luz, agua). Y que el 16% tiene serias dificultades en llegar a fin de mes. Y que dos millones de hogares no pueden poner la calefacción en invierno.

“Le ha faltado un poco de piel”, diría Carlos Floriano, vicepresidente de Organización del Partido Popular, para justificar la insensibilidad social de su líder, un extraterrestre al frente del Gobierno de España, país en el que una de cada cinco familias vive por debajo del umbral de la pobreza.

Mariano Rajoy es un hombre acorralado por las cifras, hasta hace poco sus únicas aliadas. El presidente ha utilizado la macroeconomía como bandera y ha convertido la recuperación en mantra: en el debate del Estado de la Nación de febrero del 2014 dio por acabados los tiempos sombríos del colapso y la amenaza de rescate: “Hemos cruzado el Cabo de Hornos”, dijo muy ufano, y anunció una época de esperanza con ayudas a las empresas y reducción de impuestos. “La crisis es historia del pasado”, insistió Rajoy en diciembre en un acto con los sindicatos.

Los pesos pesados del PP se desmarcan de este Rajoy desubicado, perdedor, inerte. Un poco tarde. A estas alturas de la debacle ni la prensa amiga respeta al presidente: “Los barones fuerzan la renovación del PP”, “Barones históricos del PP se retiran y abren la vía de la renovación”, titulan respectivamente ABC y La Razón en portada. Nadie quiere ser cómplice de un político momificado, aislado en su burbuja de poder, indiferente al sufrimiento de unos ciudadanos invisibles a sus ojos.

Mientras tanto, la reina Letizia voló de Honduras a El Salvador, donde tendrá lugar la segunda fase de su viaje de cooperación. La prensa local recogió la llegada de la monarca española con entusiasmo ("No pasó inadvertida la delgada figura de su majestad y muchos comentaban, algunos incluso con sorpresa, sobre lo magro y ligero que luce su cuerpo en la actualidad"), y recomendó agregar a su "agenda real" algunos de los platillos más sabrosos del país: yuca frita, salcochada de Izalco, tazumal, choripanes...