Telemadrid y el orgullo de Madrid

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Hugo Martínez Abarca *

Hugo-Martínez-AbarcaTras años instalada en la marginalidad, Telemadrid logró el 4 de julio un nivel de audiencia de los que ya no se recordaban: el 9.5% de share. La razón fue que Telemadrid retransmitió la manifestación del orgullo. Parece que miles de madrileños estaban esperando que Telemadrid volviera a parecer una televisión pública, que no la habían apartado olvidándola sino indignándose por una privatización de facto.

Telemadrid no es cualquier cosa en la Comunidad de Madrid. Otras comunidades tenían claro algún tipo de identidad que les llevó a constituirse en autonomía. La de Madrid fue casi por descarte: Madrid capital no podía ser un distrito federal dado que no teníamos Estado federal, no se recibió bien la posibilidad de formar parte de Castilla-La Mancha… y acabó siendo una comunidad uniprovincial carente de identidad propia y que los propios madrileños no entendían muy bien para qué servía.

Probablemente lo primero que nos hizo sentir la Comunidad de Madrid fue Telemadrid. Durante bastantes años era una cadena bien digna, hasta la irrupción de Esperanza Aguirre tamayazo mediante: incluso bajo la presidencia de Alberto Ruiz-Gallardón Telemadrid era la cadena con la que nos informábamos los madrileños (los Telenoticias de Hilario Pino), que emitía reportajes que, sin ser perfectos (algún problema hubo, obviamente) eran normales, no el reducto propagandístico de una facción ultra del PP ni una empresa desde la que pagar a opinadores afines. Telemadrid disputaba en Madrid el liderazgo de audiencia a las grandes cadenas: la sentíamos como nuestra tele.

Es de suponer que los jóvenes ahora no se hagan a la idea, tanto porque tenemos mucho mejor identificado lo que la Comunidad de Madrid podría hacer bien por nosotros (la Sanidad, la Educación, el Canal de Isabel II, el Metro… ) como porque rápidamente el PP de Madrid decidió acabar con esa buena televisión madrileña, apropiársela y hundirla para justificar EREs ilegales y caciquismos de todo tipo.

El final de la apropiación de Telemadrid se conoció la noche electoral. La legalidad marca claramente cómo se constituye el consejo al empezar la legislatura de acuerdo con la representación de cada partido y tras el resultado del 24M el nuevo consejo estará constituido mayoritariamente por quienes designen los partidos que se opusieron a la investidura de Cifuentes: el PP propondrá tres consejeros, el PSOE otros tres, Podemos dos y Ciudadanos uno.

Ante ese cambio el PP y Ciudadanos simularon una apuesta por el cambio en Telemadrid que no era otra cosa que mantener el derecho a veto por parte del PP (una mayoría cualificada que necesitase los votos del PP) y mantuviese hasta que se modifique la ley el actual el Consejo que ha puesto la cadena pública al servicio de los intereses del aguirrismo del PP, deteriorando la calidad y el prestigio de la cadena a toda velocidad.

De mantenerse la lógica de chiringuito propio sostenida por el PP estos años, este resultado ya sería un avance: entre una cadena pública al servicio del gobierno y una cadena pública al servicio de la oposición, al menos esta segunda supondría un instrumento de fiscalización y control al gobierno. Pero obviamente ese tampoco es el objetivo de quienes queremos un Madrid democrático que rompa con la cultura política de estos años. Se trata de cambiar el modelo de Telemadrid, de recuperar una Telemadrid de la que sentirnos orgullosos, que no sólo no cause vergüenza por el obsceno sesgo ultra sino que informe con rigor, recoja el pluralismo madrileño y tenga programas de calidad que además fomenten el tejido cultural madrileño, lo cual sería beneficioso incluso económicamente.

Es decir, nadie quiere replicar la apropiación de lo público que ha cometido el PP durante estos años sino recuperar Telemadrid (y Onda Madrid) para la ciudadanía madrileña. En cambio lo que sí parece evidente es que el PP (con la cooperación necesaria de Ciudadanos) parece haber decidido que no suelta el juguete de todos hasta que no modifique la ley para garantizarse el control del mismo mediante el derecho de veto. Todo ello, recordemos, saltándose la legalidad: el nuevo Consejo debe ser elegido al inicio de la legislatura (ya mismo) y una nueva ley, especialmente si se hace con el diálogo imprescindible con la sociedad civil y el conjunto de los partidos, tardará meses en entrar en vigor durante los cuales Telemadrid seguiría apropiada por un Consejo que responde a la realidad política de 2011, felizmente superada.

Recuperar Telemadrid para los madrileños no es sólo volver a tener una radio y una televisión dignas de ser llamadas “públicas”, es el símbolo de una Comunidad que deja de ser un instrumento para el deterioro de nuestra vida (intentando saquear el agua, la sanidad, la educación…) para volver a ser una institución que sirva para que vivamos mejor.

Cifuentes se disfrazó de cambio en su investidura, Ciudadanos se disfrazó de garante de ese cambio. Telemadrid es la primera prueba de si efectivamente van a cambiar algo o sólo cambian el envoltorio de lo de siempre. El 4 de julio se demostró que hay miles de madrileños y madrileñas esperando que Telemadrid vuelva a ser la cadena que nos hacía sentir Madrid nuestra.

(*) Hugo Martínez Abarca. Miembro de Convocatoria por Madrid y diputado autonómico de Podemos. Es autor del blog Quien mucho abarca.
1 Comment
  1. sagitariomd says

    Una nueva TV para el mensaje único. Enhorabuena. Quedan muy pocas que «ocupar». Todas «comprometidas».

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