Los griegos pierden una batalla

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Víctor Arrogante *

Víctor_ArroganteGrecia firma el tercer rescate con la Unión Europea, Tsipras dimite, pide que se convoquen elecciones anticipadas, el presidente de la república, Prokopis Pavlopoulos, encarga al líder conservador que forme gobierno y convoque elecciones generales lo antes posible para zanjar la crisis política desatada. Grecia ha perdido una batalla, pero no ha perdido la guerra que está abierta.

Los adjetivos que se están vertiendo hacia el dimito primer ministro van desde traidor, populista radical o político responsable. De otra parte su dimisión es acogida con jolgorio por la derecha conservadora europea. Especialmente el Partido Popular, que junto con el Partido Socialista Obrero Español, ven "el fracaso del populismo". El PP ha llegado a aseverar que a los "populismos solo les interesa el poder" y que "los populistas tienen un problema de honestidad". Lo dice el PP, que sabe de los beneficios del poder absoluto, su escasa honestidad y la corrupción en su seno. Pablo Casado, de forma obsesiva, carga contra el 'populismo', que «causa paro, pobreza y frustración". No dice cuales fueron las causas de la crisis griega ni la ideología del gobierno que la creó.

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Desde el PSOE entienden que "el populismo de izquierdas debe quedar apartado y Syriza es el mejor ejemplo de cómo las políticas imposibles y las falsas promesas llevan a la frustración y a empeorar la situación». Harían bien en criticar menos y hacer una política verdaderamente de izquierdas en donde gobiernan y una oposición responsable con las ideas de esa izquierda a la que dicen representar. De momento deberían abandonar el hemiciclo, junto con el resto de partidos de la oposición, cada vez que el PP proponga una votación, para no legitimar con su presencia las políticas injustas.

Izquierda Unida ve a la Coalición de la Izquierda Radical Syriza como la única esperanza para Grecia. Por lo que representa también para el resto de Europa, digo yo. Lo cierto es que hay alternativas a la austeridad que «doblega» a Grecia y doblegaron a España, asumidas aquí por las políticas del gobierno del PP, que ya inició el gobierno de Rodríguez Zapatero, que no supo o quiso desligarse de las políticas que le marcaban desde Europa. La escisión que se ha producido en el seno de Syriza no por esperada es mejor noticia. La unidad de la izquierda en Europa en general y en España en particular pasa por un «frente antitroika», que es el verdadero enemigo político a batir.

El secretario de Política de Podemos, Íñigo Errejón, asegura que la convocatoria de elecciones supone una lección de "responsabilidad" por parte de Tsipras. Es de esperar que las próximas elecciones conformen un gobierno estable, que tenga capacidad para negociar con "Merkel, sus vasallos y frente a la gran banca alemana". Podemos sigue mostrando su apoyo firme hacia Alexis Tsipras, frente a quienes "amenazan el proyecto europeo", que ha dado una "lección de coraje" ante la crisis en la que está sumida Grecia, que supone "un problema europeo" provocado por unas élites económicas que amenazan con dar al traste con el proyecto comunitario.

Todo parece indicar que quien ha perdido la batalla ha sido el pueblo griego en esta guerra sin cuartel declarada por las instituciones de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional bajo el mando de la lideresa Angela Merkel, que ve en la renuncia de Tsipras una solución y no un problema. Llama la atención por sus silencios, cuando no sus ataques cualificados al son alemán, la postura del resto de los líderes europeos, especialmente Francia, aunque siempre ha sido pusilánime frente a su vecina Alemania. España, en lugar de solidaria con Grecia, firme e intransigente, para alejarse de comparaciones y contagios.

Grecia devolvió en la fecha comprometida 3.200 millones de euros al Banco Central Europeo y liquidó la deuda de 7.160 millones de euros que había adquirido en julio con el resto de países de la UE. Este reembolso pudo realizarse después de que los socios europeos desbloquearan 26.000 millones de euros. Con esta situación, Tsipras ha entendido que su mandato del 25 de enero ha terminado y que es el pueblo quien debe pronunciarse sobre si las negociaciones con la UE y los resultados han sido los adecuados o no. Con este acto de responsabilidad, Tsipras pretende que de las próximas elecciones salga un gobierno fuerte y una nueva situación de estabilidad que permita trabajar por la recuperación y el bienestar del pueblo, así como "luchar contra la corrupción y la evasión fiscal". Es cierto que no han conseguido los acuerdos ventajosos que pretendían, pero ha de tener la conciencia tranquila, pues la contraparte es poderosa y se han comportado como auténticas alimañas políticas en provecho de su ideología ultraliberal.

El líder conservador de Nueva Democracia, Vangelis Meimarakis, va intentar formar gobierno con otros partidos y, por lo que dice, se vislumbra por donde empezará, a quienes escogerá y cual puede ser su política después de considerar que la decisión de Tsipras de llamar a elecciones anticipadas para el 20 de septiembre es «deshonesta» con la eurozona, que el pasado viernes accedió a conceder a Grecia un tercer rescate por valor de 86.000 millones de euros a cambio de que el Gobierno heleno aplicara una serie de reformas. A la vista tenemos un gobierno de amplia coalición: Nueva Democracia, PASOK, To Potámi y, si es necesario, con el neonazi Amanecer Dorado.

El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, considera crucial que Grecia mantenga su compromiso y desea que las nuevas elecciones conduzcan a un Parlamento griego que respalde al nuevo programa de asistencia financiera y de reformas; es decir, a los intereses de la UE. Fuentes cercanas al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, afirman que la celebración de elecciones anticipadas en Grecia puede servir para ampliar el apoyo al tercer rescate al país. Confían en que los resultados no sean contrarios a sus deseos y no salga Tsipras vencedor con el respaldo popular.

Tsipras ha dimitido porque el programa que presentó en las elecciones ya no puede realizarse, ahí su decencia. Syriza se ha roto precisamente por la izquierda y no es una buena noticia. Era una excelente alternativa para la recuperación de la soberanía en Grecia y la recuperación económica. En España ocurre algo diferente. Es necesario que las fuerzas políticas de izquierda conformen una formación de unidad popular que venza a los partidos tradicionales. Porque no es que no sepan sacar al país de la situación que sufrimos, sino que sus políticas nos han llevado a la crisis económica, política y social y su gestión pasa por la institucionalización de la miseria, que ya sufrimos.

(*)Víctor Arrogante es profesor y columnista. Griegos

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