La Telemadrid de Cifuentes

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La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, ayer miércoles, durante la entrega de los premios APM de periodismo. / Juan M. Espinosa (Efe)
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, ayer miércoles, durante la entrega de los premios APM de periodismo. / Juan M. Espinosa (Efe)

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, advierte que no descarta cerrar Telemadrid si resulta una televisión “muy deficitaria” que “cueste a los madrileños”. Utilizando el lenguaje entre balbuceante y críptico de Mariano Rajoy -una televisión "que cueste" a los madrileños- Cifuentes deja las cosas increíblemente claras: damos luz verde a una nueva reorganización de Telemadrid, pero como nos de más problemas que alegrías… chapamos.

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¿En esto consiste la prometida despolitización de Telemadrid? ¿En una amenaza? ¿En un imposible? ¿En un ya iremos viendo? Porque siendo realistas, es muy difícil que una televisión pública no sea deficitaria. Añadamos a esto que el término 'muy' es relativo. Una televisión pública acarrea un gasto público, es evidente, que puede verse de dos maneras: como un derroche (en caso de que sea una tele politizada, partidista y sin audiencia como la Telemadrid actual) o como una inversión de futuro (si se trata de una tele despolitizada que apuesta por el servicio público y el entretenimiento de calidad). ¿Muy deficitaria? De la gestión de los políticos depende. La pelota está, por tanto, en el tejado de Cifuentes.

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El Consejo de Gobierno de la Comunidad ha aprobado el anteproyecto de ley de la televisión pública madrileña en el que se fijan las reglas de su nueva reorganización. Una de ellas parece especialmente importante: el presidente del ente público será elegido de entre los miembros del Consejo de Administración, en el que no cabrán políticos ni sindicalistas. “Aprobaremos el anteproyecto que pasa por un compromiso con Ciudadanos para profesionalizar todavía más de los órganos de dirección para que los órganos sean elegido por una mayoría cualificada y que el director general sea elegido de entre los miembros del propio Consejo de Administración y no designado por el Gobierno como hasta ahora. No sean políticos, sindicalistas, que vengan de la gestión de los medios, que tengan una trayectoria contrastada y contrastable”, asegura Cifuentes.

Dicho esto, permítame que desconfíe de las palabras, y por supuesto de las intenciones, de la señora Cifuentes. De las palabras de una política que, hace solo unos días, dijo en un mitin del Partido Popular en Barcelona la siguiente frase: “Yo tengo una alcaldesa parecida a la vuestra, desgraciadamente”. De las intenciones de quien solo unas semanas después de dejar sin sus cargos vitalicios en el Consejo Consultivo a los expresidentes del Gobierno madrileño, planea redactar un estatuto para estos expresidentes similar a los que existen en otras comunidades autónomas, estatuto que aprobaría “por decreto”. Cifuentes ha dicho que con la nueva Telemadrid "no hay líneas rojas", pero lo primero que ha hecho es confirmar que no negociará de ninguna manera la readmisión de los 861 trabajadores despedidos por la televisión autonómica en el ERE de 2013.

No puedo imaginarme, por mucho que lo intente, que un medio de comunicación en manos del PP esté despolitizado. Puedo poner forma, tamaño e incluso color a un unicornio… pero soy incapaz de concebir una televisión controlada por los 'populares' dedicada no a la propaganda, sino al servicio público. Por eso temo escuchar en breve un escalofriante ladrido machista aplicado a Telemadrid: ¡O eres mía, o de nadie!

2 Comments
  1. MecachoLo says

    Tenemos lo que nos merecemos.

  2. negras tormentas says

    ¿Que se puede esperar de una apaleadora de viejos?
    Esta tía es más mala que la cólera de dios y gallardon juntos.

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