Tiempos: 40 años de los últimos fusilamientos del franquismo

Manuel Blanco Chivite *

Blanco_ChiviteTiempo histórico

En condiciones de Dictadura, el terrorismo es la Dictadura y la resistencia a la Dictadura es la lucha anti-terrorista del pueblo. En condiciones cualesquiera de Tiranía, la Tiranía es terrorismo y luchar contra la Tiranía es luchar contra el terrorismo.

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Las fuerzas armadas, policiales y para-policiales que han establecido primero y mantenido después la Dictadura o la Tiranía son las bandas armadas, uniformadas y no uniformadas, del terrorismo. El ejemplo español es paradigmático. 40 años de dictadura terrorista, 1936-1976. La Dictadura y la Tiranía, como terrorismos, resultan los más peligrosos y destructivos, pues su violación permanente y sistemática de todos los Derechos Humanos afectan cotidianamente a la inmensa mayoría de la población de la manera más grave en todos los ámbitos de la vida privada, familiar, laboral, colectiva, social, política, etc.

Consecuente con su forma de actuar, el Estado Terrorista, mediante su control dictatorial de todos los medios de comunicación y educación, acusa de “terrorismo” a todos aquellos que, con absoluta legitimidad, se le resisten y se enfrentan activamente a las citadas bandas armadas del tal Estado. Así, el comportamiento del Estado Terrorista en este sentido se asemeja al del ladrón que para evitar ser acusado grita señalando a su víctima: ¡al ladrón, al ladrón!

Tiempo de autodefensa

La Dictadura franquista conservó hasta el final, y aun después, cual rebufo sangriento, su carácter criminal. En 1975, 26 personas fueron asesinadas por las fuerzas represivas del régimen en diferentes circunstancias (desde un reparto de octavillas, hasta una emboscada o un control de carreteras).

La resistencia antifranquista responde con varios atentados; en julio y agosto son detenidos centenares de activistas. En septiembre se celebran cuatro consejos de guerra, dos en Madrid, uno en Burgos y otro en Barcelona, de los que saldrán once penas de muerte.

Ni una sola prueba sobre la mesa de los tribunales militares: ni testifical, ni dactiloscópica, ni de reconocimiento, ni de balística, ni forense… nada, sólo unas supuestas declaraciones extraídas bajo tortura, en las que abundaban contradicciones nunca aclaradas en las brevísimas sesiones de los consejos de guerra.

Cuatro observadores de la Liga Internacional de Derechos del Hombre, Christian Grobet, Rainer Fromman, Elisabeth Ziegler Muller y Denis Payot coincidieron en afirmar que los consejos de guerra  fueron “farsas siniestras”. En la actualidad, las sentencias se consideran nulas de todo derecho.

No obstante, el que resultó ser último gobierno franquista, presidido por Carlos Arias Navarro, conocido como el “Carnicero de Málaga” por su actuación asesina como fiscal militar en 1937 en esa ciudad andaluza, dio el ‘enterado’, eufemismo de ‘ejecútese’ al fusilamiento de cinco de los condenados: Xosé Humberto Baena Alonso, José Luis Sánchez-Bravo Solla, Ramón García Sanz, Ion Paredes Manot y Ángel Otaegi. Fueron los últimos asesinados por la Dictadura. Cuarenta años después se les recuerda en diversos homenajes en Madrid, Vigo, Valencia, Valladolid, Euskadi, Navarra,…

Tiempo imparable

Una de las características de las dictaduras es su intento de parar el tiempo, de parar la historia en su propia tiranía que sueñan ilimitada.

Cuando detuvieron a Xosé Humberto Baena Alonso, le rompieron el reloj, se lo pisotearon y él escribió en sus últimos días un breve y emotivo relato dedicado a aquel humilde señalador del tiempo que le había regalado su compañera.

Parar el tiempo aunque sea pateando relojes de los opositores, la metáfora de toda Dictadura.

El franco-fascismo, con aquellos fusilamientos, no pudo frenar, más bien al contrario, su deterioro y liquidación. Fue el principio del fin. La salida dura de la tiranía, tras el horror y la protesta que recorrió Europa al grito masivo de “¡Franco Asesino!” quedaba invalidada. Las puertas para la mucha o poca democracia que después se consiguió en España se abrieron, entre otras causas y muy destacadamente, con las cruentas luchas y represiones de aquel 1975 marcado a fuego para la historia.

(*) Manuel Blanco Chivite, histórico luchador antifranquista, dirige actualmente El Garaje Ediciones.