Rajoy y S&P ignoran el riesgo de recesión global

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Alejandro_InurrietaEl presidente Rajoy ha anunciado esta semana que al filo de la Nochebuena tendremos que ir a las urnas para renovar o mantener el actual Ejecutivo. Este anuncio, llevado a cabo en una cadena de televisión amiga, coincide con la elevación del rating del Reino de España por una de las calificadoras que más ha fallado en el pasado, S&P, bajo el argumento que las reformas en España han dado sus frutos.

Lo curioso de ambos anuncios, llenos de propaganda y rebosantes de ideología, es que llegan en el momento menos propicio para que puedan ser creíbles, ya que la economía internacional está en el umbral de volver a recaer, esta vez de forma más abrupta que la anterior. Ya existen muchas señales de ello, y algunos economistas jefes de casas de análisis como Citi, Willem Buiter, incorporan como escenario base de 2016 la recesión global.

La coyuntura económica de las distintas potencias mundiales comienza a mostrar señales de flaqueza. Mientras que en Estados Unidos la Reserva Federal de St. Louis estima que la probabilidad de una recesión económica ronda el 0,96 por ciento, las señales de alarma comienzan a aflorar en otras partes del planeta. Desde Canadá a Japón pasando por la República Checa, Taiwan, Eslovenia, Brasil o Rusia han registrado o se encuentran en una contracción de su actividad económica, lo que en algunos casos se ha materializado en una recesión técnica. Un contexto que ha estado aderezado con los avisos del Fondo Monetario Internacional y otros organismos internacionales que han rebajado sus previsiones de crecimiento o amenazan con hacerlo próximamente (recordemos que el Fondo dará a conocer sus últimas previsiones el próximo 6 de octubre en Lima, Perú).

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Alertas que la semana pasada forzaban implícitamente a la Reserva Federal a seguir retrasando su normalización monetaria y que entre los inversores comienza a generar cierto pánico que emula comportamientos de crisis. Dos días antes de la decisión de Janet Yellen de mantener los tipos sin cambios, Bank of America Merrill Lynch daba a conocer su encuesta entre administradores de fondos de todo el mundo. La conclusión no era nada halagüeña ya que un pesimismo inequívoco parece haberse apoderado del sector financiero mundial. Los balances de efectivo están de vuelta a los niveles de la crisis de 2008, un 5.5%; mientras el sentimiento hacia los mercados emergentes globales se deteriora aún más, con el panel desfavoreciéndolos en un récord del 34% neto.

Una vez más, la amenaza de una recesión en China se posiciona como el mayor riesgo al mismo tiempo que las preocupaciones en torno a una potencial crisis de deuda en los mercados emergentes también incrementan de forma considerable. Las rutas que están tomando los mercados financieros y las materias primas a nivel global afectarán negativamente a los países emergentes, mientras que el crecimiento en las economías desarrolladas continúa mostrando signos de agotamiento. Existen cuatro tendencias que están han impulsando esta divergencia: la deuda y el desapalancamiento; la caída en el petróleo y otras materias primas; las acciones de los bancos centrales y la subida del dólar estadounidense.

El epicentro de esta posible recesión global, al margen de China y los emergentes, es EEUU. Allí, los datos de actividad de las seis las Reservas Federales regionales están en negativo, con el mismo dibujo que tuvieron en 2008. A esto hay que añadir los pésimos datos industriales del mes de agosto y la sensible caída del indicador adelantado de beneficios por acción de las empresas en EEUU. Con todo, los índices de probabilidad de recesión están en máximos desde 2012 y alcanzan el 20%, lo que sin duda debería hacer pensar al conjunto del planeta. La productividad está en mínimos, la población activa en niveles de los años 70 y los salarios se han reducido a niveles de los años 80. Con todo, el estallido de una nueva burbuja financiera engordada por los bancos centrales, va a destrozar aún más el tejido empresarial que no se ha visto mejorado por la expansión monetaria de los bancos centrales, ni por los tipos de interés cero.

Con estas premisas, España va a ir a unas elecciones donde se va a intentar vender una supuesta recuperación, cuya dudosa fortaleza es claramente demostrable. España ha podido crecer por inercia estos meses, básicamente por el impulso de la depreciación del euro, los tipos bajos y el arreón del turismo veraniego que ya se ha visto que se ha beneficiado de desgracias ajenas. Pero ya desde el mes de julio, como lo prueban los datos de empleo, especialmente los de Seguridad Social, la economía española se ha vuelto a estancar y ahora va a quedar a merced del ciclo internacional que, como ya he adelantado, se ha torcido y mucho; por lo que el ejercicio 2016 va a volver a ser francamente malo para la economía española, especialmente en el campo del empleo.

En el gráfico de FEDEA (ver abajo), se puede observar el giro tan claro que ha dado la economía española en los últimos meses. Con la inflación en negativo, con una sensible reducción de la recaudación de la Seguridad Social, con el déficit público lejos del objetivo y con un mercado laboral completamente destrozado, tras la reforma laboral, el próximo ejecutivo ortodoxo tendrá que volver a sacar las tijeras del gasto público para poder cumplir con la UE, salvo que le vuelvan a ampliar el plazo. Por tanto, los partidos políticos que se presenten a las elecciones deberían ser honestos y advertir de cuál es el escenario global para el próximo ejercicio, al menos. Con todo, el Proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2016, ya es papel mojado, máxime cuando se vayan revisando a la baja todas las previsiones que el gobierno copia para hacer su cuadro macroeconómico. Cuidado, por tanto, cuando vayamos a votar, ahora ya no valen las herencias.

Economía_España_Gráfico_FEDA
Fuente: FEDEA
* Alejandro Inurrieta es economista y director de Inurrieta Consultoría Integral.
2 Comments
  1. Juanjo says

    Pues ya se sabe: cuando las cosas vienen mal dadas, no basta con arrojar a los forajidos del poder, sino que hay que dejarse de estupideces autonomistas y federalistas y hacer olla común.
    Que en la división (divide y vencerás) siempre el pagan el pato los mismos.

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