JAVIER PÉREZ DE ALBÉNIZ | Publicado: - Actualizado: 7/1/2017 14:35

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Vienen tiempos duros. Prepárense para lo peor. Acumule agua y comida, atranque puertas y ventanas, cargue con postas sus escopetas de caza y, sobre todo, desconecte radio y televisión. Si no puede aislarse durante los próximos meses vigile a sus hijos, no pierda de vista a sus ancianos y ate en corto a sus mascotas. Hordas de políticos recorrerán durante las próximas semanas las calles como pollos sin cabeza, consumidos por la fiebre de la campaña electoral, dispuestos a besar niños, abrazar viejos y acariciar cachorros. Muertos vivientes que deambularán buscando víctimas a las que dar la mano, a las que hacer ridículas promesas, a las que regalar una pegatina y robar una promesa de voto. ¿No vio usted a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, bailar como una posesa en El Hormiguero? Pues exactamente eso.

Falta mucho para el 20D. Demasiado. El banderazo de salida a la carrera electoral lo ha dado Soraya, la siempre enfadada y siesa, marcándose un Iceta en televisión. “Soy de carne y hueso, como vosotros”, vino a decir la vicepresidenta ante más de cuatro millones de telespectadores el mismo día en que el juez que investiga a su colega Rodrigo Rato por delitos fiscales, de blanqueo y de corrupción le retiraba el pasaporte. Una cosa por la otra. Despojados de cualquier atisbo de dignidad o pudor, obligados a imitar los comportamientos vulgares del populacho, nuestros políticos son aún más patéticos que de costumbre. Sé que parece imposible, pero así es. Escuche a Mariano Rajoy en el foro de ABC: “A lo que tengo que dedicarme fundamentalmente es a convencer a los españoles de que es bueno que el PP continúe en el Gobierno”.

Ni el paro, ni la corrupción, ni los recortes, ni el conflicto catalán. Ni siquiera el hecho de que, según Cáritas, tener trabajo no garantiza un mínimo de dignidad económica: Durante el pasado año, el 53% de las personas que acuden a la organización vive en hogares en los que algún miembro de la familia está trabajando. A lo que el presidente tiene que dedicarse fundamentalmente, lo tiene clarísimo, es a convencer a los españoles de que es bueno que el Partido Popular continúe en el Gobierno. Sí, no vaya a ser que cambie el signo político y, por poner un ejemplo, no sean dos exvocales del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), designados en su día a propuesta del PP, quienes juzguen el caso Gürtel, la presunta red de corrupción política vinculada… ¡al PP!

Para que nada cambie, para que el PP continúe en el Gobierno, para que la corrupción sea un problema de todos, sus líderes tienen que abandonar de manera provisional sus despachos reformados con dinero negro y salir a la calle. No solo será duro, las aceras están llenas de gente cabreada, sino insuficiente: en estos tiempos de sobredosis informativa ya no basta con merodear por los mercados para que las cámaras de Telemadrid te graben abrazando a los jubilados que hacen la compra. Gobernará quien controle el prime time. Quien mienta, engañe o haga el ridículo con más salero en horario de máxima audiencia.

Y aquí es donde aparece el duopolio televisivo, ese monstruo creado y alimentado por gobiernos socialistas y ‘populares’. La influencia de las televisiones públicas, convertidas en órganos de propaganda, es cada vez menor. Todo está en manos de Atresmedia y Mediaset, fábricas de dinero, acaparadoras de audiencia, cómplices del poder económico y político. Y me temo que ellos no están por el cambio: Atresmedia cerró el ejercicio 2014 con un beneficio neto consolidado de 46,7 millones en 2014, un 14% más que el año anterior. Mediaset España obtuvo un beneficio neto de 59,2 millones de euros en 2014, lo que supone multiplicar por catorce la ganancia de 4,2 millones de un año antes.

Rajoy tomando cañas con Ana Rosa Quintana y Soraya bailando en El Hormiguero, son solo el comienzo del desfile audiovisual de desvergonzados que tendremos que soportar hasta el 20-D.

P.D.

Justo cuando cierro este post salta la noticia: al término del Comité de Dirección del PP, la presidenta de los ‘populares’ madrileños, Esperanza Aguirre, ha dicho que, con motivo de las elecciones generales del próximo 20 de diciembre, el PP de Madrid trasladará parte de la campaña electoral a la calle. Lo hará recorriendo los bares de la ciudad para convencer a los jóvenes de votar a este partido. La campaña se llamará, no se lo pierda, “Beer and Politics”. Talento no les falta…

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  • qq

    ¿Se arriesgará algún propietario de bar a que los parroquianos huyan despavoridos de él y no vuelvan a pisarlo en la vida cuando vean a Aguirre, Coca Cola Zero en mano, tratando de confraternizar con el personal?

  • Mecacholo

    En el penúltimo párrafo anterior a la postdata, me llama la atención que ‘populares’ vaya entrecomillado y ‘socialistas’ no. Tan poco tienes los unos de populares como los otros de socialistas, me temo.

  • elnene

    Yo es que como vivo fuera no estoy mu a la última, pero ¿Aguirre no se había retirado de la política o algo?

  • javier mateo

    Bailó y se le rompió el culo.

  • Piedra

    ¡Estamos aviados! Y todo esto sin contar las inauguraciones.

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