Rajoy y el periodismo

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Mariano Rajoy, el pasado martes, durante la declaración institucional que realizó el pasado miércoles sobre la resolución independentista aprobada por el Parlamento de Cataluña. / lamoncloa.gob.es
Mariano Rajoy, durante la declaración institucional que realizó el pasado miércoles sobre la resolución independentista aprobada por el Parlamento de Cataluña. / lamoncloa.gob.es

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, convocó de manera precipitada y urgente el mediodía del martes a los medios de comunicación en la Moncloa, donde realizaría una declaración institucional sin preguntas. Los medios acudieron prestos a su llamada. A las dos en punto apareció el presidente, saludó y leyó el texto que llevaba escrito. Tres minutos. Apenas 180 segundos. En un alarde de generosidad democrática y transparencia informativa, se saltó el guión y consintió una sola pregunta. No, no, cincuenta no, una cosa”, dijo ante el bosque de brazos levantados.

Ignoremos la desvergüenza que supone unir una declaración institucional desde la sede oficial del Gobierno con un acto electoral, “Mientras yo sea presidente del Gobierno de una nación de ciudadanos libres e iguales la justicia prevalecerá a la sinrazón”, y centrémonos en el público que asistió al evento: un puñado de periodistas que se trasladaron urgentemente desde sus redacciones para escuchar al presidente leer cuatro líneas. Y para admirar cómo convertía su única improvisación, una solitaria respuesta, en un eslogan de carácter electoralista: “Yo garantizo que eso que se dice no va a surtir efecto alguno”. Los periodistas, de vuelta a sus respectivas redacciones tras cuatro minutos y 33 segundos de declaración institucional.

Una declaración institucional sin preguntas que fue retransmitida en directo por televisión. ¿Para qué fueron los periodistas hasta Moncloa? Vieron y escucharon exactamente lo mismo que usted o yo desde nuestras casas. Esos folios, esos tres minutos. Sin preguntas. Bueno, con una transformada en excusa para hacer campaña. La pregunta es muy sencilla: ¿Por qué los periodistas soportan este trato, semejante desprecio?

Los medios de comunicación serios no deberían consentir la relación de Rajoy con sus periodistas. El desprecio con que ignora el derecho de los ciudadanos a ser informados, la soberbia con que responde a los informadores: “No, no, cincuenta no, una cosa”. ¿Cómo? Serán cincuenta preguntas, señor presidente, o las que hagan falta, porque el tema es importante, motivo de una declaración institucional, y porque los ciudadanos tienen derecho a recibir no propaganda partidista, sino información rigurosa. Pero lo cierto es que poco puede esperarse del presidente del Gobierno de la democracia que más veces ha rechazado comparecer en el Congreso de los Diputados para hablar, para debatir, para hacer política: hasta en 105 ocasiones la mayoría absoluta del PP ha bloqueado en el Congreso las peticiones de comparecencia de Mariano Rajoy.

El sometimiento de los medios de comunicación a las directrices informativas del Gobierno revela la baja calidad de nuestro periodismo. Y por tanto de nuestra democracia. La sumisión y el vasallaje de las grandes empresas de comunicación, acogotadas por la crisis económica, es total. ¿Ruedas de prensa y comparecencias sin preguntas? Entonces ruedas de prensa y comparecencias sin periodistas.

En estas circunstancias, parece normal que el 25 % de los periodistas se sienta fracasado y el 50% explotado. Lo dice una encuesta realizada por el Colegio de Periodistas de Cataluña sobre el estado de ánimo de la profesión. Me temo que las cifras hubieran sido aún peores si hubiesen preguntado a los periodistas que salían de la última declaración institucional de Rajoy en Moncloa.

2 Comments
  1. Mecacholo says

    Gracias, Qq.

  2. Piedra says

    Menos teoría y más práctica

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