Se la suda

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Imagen de archivo de Alfonso Sánchez. / Efe
Imagen de archivo de Alfonso Sánchez. / Efe

Han cesado a Alfonso Sánchez, director general de Onda Madrid. No por la mala gestión que ha realizado en la radio pública madrileña, una emisora que tuvo su momento y su razón de ser, convertida actualmente en un erial, sin audiencia, sin calidad y sin credibilidad. No le ponen en la calle por intentar acabar con un medio de comunicación público que funcionaba, que era útil y necesario, que cubría un hueco que dejaban libre las emisoras privadas. No. Le han cesado por unas declaraciones, que han visto la luz ahora pero fueron grabadas hace años, justo antes de un ERE que afectó a 861 trabajadores, en las que Sánchez aseguraba que el modelo de radio que tengamos que hacer con el dinero que nos den y las personas que estemos… Me la suda.

Sánchez dijo, con total naturalidad, sin duda creyendo que sus palabras se perderían en el tiempo y no quedarían registradas para la posteridad, lo que muchos gestores de medios de comunicación públicos piensan. Que se la suda. Lo público, digo. Los ciudadanos. “Como si tengo que cantar yo”, sentenció el ya exdirector general de Onda Madrid en la grabación.

Normal que Sánchez estuviese dispuesto a cantar. E imagino que hasta a bailar, contar chistes, hacer ejercicios de contorsionismo o realizar un estriptis integral. Y es que Sánchez cobraba 83.000 euros (60.000 anuales más una retribución de 23.000 por “la especial calidad del trabajo”, en catorce pagas) por dirigir una radio que se había convertido en la autonómica menos escuchada de España, alcanzando en 2014 un triste récord de baja audiencia: apenas 4.000 oyentes.

Al director de la radio pública madrileña el modelo de radio no le importaba: no le habían contratado para hacer una buena programación, para conseguir audiencia, para mantener a los madrileños entretenidos y bien informados. A Esperanza Aguirre, y a su sucesor Ignacio González, flamantes presidentes de la Comunidad de Madrid, también se la sudaba el modelo. Querían una radio dócil, anestesiada, un altavoz a sus órdenes. En el caso de González, por ejemplo, una radio en la que jamás se hablase de su dúplex de lujo en Estepona. Sánchez pilló la idea a la primera, el modelo Aguirre-González, y redujo Onda Madrid a su mínima expresión. Puso la emisora a las órdenes del PP, y por ello se hizo merecedor de un bonus de 23.000 euros como premio “por la especial calidad de su trabajo”. Hay que ser un profesional de primera para dirigir tan sabiamente un medio en el que no crees. Concretamente, un profesional de la propaganda.

El desprecio por lo público es total. No están ahí para hacer servicio público, para gestionar con rigor el dinero de los ciudadanos, para poner en marcha medios de comunicación alternativos a los privados. Están ahí para servir a un determinado partido político. El resto se la suda.

Dicho esto, los políticos, una vez hundidas Onda Madrid y su hermana mayor Telemadrid, hablan de darles una nueva oportunidad. De un rediseño de la radiotelevisión pública madrileña. La Asamblea de Madrid dio el primer paso y aprobó el pasado diciembre una nueva ley que fijará los criterios de programación en una carta básica que detalla los pormenores del servicio público, impedirá la privatización y democratizará la forma de elegir al director general y al consejo de administración (convocatoria pública, miembros designados en asamblea). ¿Una televisión pública madrileña despolitizada? Habrá que verlo para creerlo.


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3 Comments
  1. Josu says

    Lo más triste es que sigan siendo los más votados. El caciquismo actual con sus redes clientelistas y su capacidad propagandística, el empresariado, el nacionalcatolicismo y toda la masa de conservadores minifundistas y latifundistas, y demás apesebrados siguen y seguirán votando a estos chorizos estirados. ¡Todo por el bien de España! Otra cosa es el bien de la gran mayoría de españoles…

  2. cgr says

    Y a este señor lo seguían manteniendo en su puesto Cifuentes co el inestimable apoyo de los regeneradores Ciudadanos

  3. Mecacholo says

    Ya estoy que no siento ni padezco. Hasta a mi me pasa. He llegado al nivel de saturación total de estas noticias. Todo apesta.

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