La ‘embestidura’ de Pedro Sánchez explicada a una niña de ocho años

Francisco Serra

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El Rey Felipe VI recibe al secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, el pasado viernes, 22 de enero. / Ángel Díaz (Efe)

Un profesor de Derecho Constitucional fue a recoger a su hija a la salida del colegio y, en el camino a casa, la niña le preguntó:

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– Papá, ¿quién ha ganado las elecciones?

– Humm… Rajoy, creo.

– ¿Cuántos diputados de esos tiene ahora?

– Ciento veinte, más o menos.

– ¿Y cuántos tenía antes?

– Más de ciento ochenta.

– ¡Anda, que si llega a ‘perder’!… (Después de una pausa, en voz baja, como quien revela un secreto) En el colegio me ha dicho un niño que el gobierno de Rajoy está ahora “en defunción” y que si no “embisten” a un nuevo Presidente antes de dos meses…, disolverán las Cortes y ¡habrá que repetir las elecciones!

– ¡No, no, el gobierno está ‘en funciones’, pero ya se ha abierto el proceso de investidura, para que el candidato propuesto por el Rey exponga su programa y será entonces, a partir de la primera votación, cuando empiece a correr el plazo!

– ¿Y será Rajoy, el que ha ‘ganado’ las elecciones?

– No, ha declinado ‘de momento’.

– (Con tono de preocupación) ¿Y qué va a pasar ahora?

– El Rey emprenderá una nueva ronda de consultas y propondrá un nuevo candidato a Presidente.

– ¿Y a quién le tocará?

– Puede que otra vez a Rajoy, si ha conseguido más apoyos.

– ¡Qué divertido! ¿Y por qué no los ha buscado antes?

– Esto… ¡La política es complicada! También podría intentar formar Gobierno Pedro Sánchez.

– ¿Tiene mayoría?

– No, pero podría buscar una coalición con Podemos y el apoyo de otros partidos para formar un Gobierno de progreso.

– ¿Y tú crees que lo podría conseguir?

– Me parece que no, porque hay muchos en su partido que no quieren y además Rajoy ha amenazado con impedirle gobernar, vetando sus proyectos de ley en el Senado.

– ¿Y lo podría hacer?

– Bueno, se puede levantar el veto ratificándolos en el Congreso con mayoría absoluta o por mayoría simple, transcurridos dos meses después de su interposición. En todo caso, lo que sería imposible es iniciar la reforma de la Constitución, que ya es muy urgente.

– (La niña se quedó pensativa) ¿Y no podría, después de ser ‘embestido’, disolver o como se diga el Senado?

– ¡Glups! Nunca se han convocado elecciones solo al Senado, que yo recuerde, pero…en teoría sería posible. Supongo que si se diera esa circunstancia, en cuanto los ciudadanos y la opinión pública advirtieran que esa Cámara no hacía más que obstaculizar de manera sistemática la aprobación de las leyes, una mayoría comprendería la necesidad de esa medida. (Mesándose la barba y reflexionando para sí) Esa posibilidad se introdujo por otras razones, pero desde una interpretación ‘evolutiva’ hoy podría ‘leerse’ la Constitución de esa forma.

– Y si Pedro no lo consigue, ¿qué pasaría?

– Pues… se buscaría un gobierno presidido por otro candidato de alguno de los principales partidos o una figura independiente, con prestigio, al margen de los grupos políticos, o, en último extremo, se convocarían nuevas elecciones.

– ¡Qué bien! ¡Una figura de prestigio!… (después de unos momentos, dubitativa) ¿Conoces a alguien así?

– Humm… No se me ocurre ahora mismo.

– ¿Habrá que repetir las elecciones entonces?

– Puede que sea lo mejor. Aunque cualquier gobierno de izquierdas tendría el mismo problema para conseguir la mayoría en el Senado e iniciar la reforma constitucional.

– ¿Y no podrían los que quieren ese gobierno presentarse juntos al Senado?

– Bueeeno… Para el  Senado no se eligen listas cerradas de partidos, sino que pueden combinarse apoyos a candidatos propuestos por grupos políticos distintos. El problema es que muchos de los que apoyan un posible gobierno de cambio ni siquiera suelen votar para esa Cámara porque piensan que no tiene ninguna importancia.

– ¿Pero la tiene?

– Por supuesto, y hay que contar con ella para poder reformar la Constitución.

– Si hay nuevas elecciones, ¡podrían unirse los que quieren eso!

– ¡Claro que podrían!, aunque en España la izquierda casi siempre está dividida. De hecho, el mayor problema que tiene Pedro Sánchez para ser investido Presidente del Gobierno proviene de los reparos de su propio partido.

– Pues no hay nada que hacer, entonces…

– Ahora mismo no hay una solución clara. Es como cuando estamos en un cruce de caminos y no sabemos si ir por el de la izquierda o el de la derecha.

La niña se quedó callada y bajó la cabeza, abatida, hasta que de repente se le ocurrió una idea:

– ¡Dame una moneda! ¡Podría echarse a suertes como cuando dudamos entre ir al cine o a merendar!

El padre le entregó una moneda (en la que aparecía representado Cervantes en el anverso y un mapa de la Unión Europea en el reverso) y la niña dijo, atropellada:

– ¡Si sale cara, gobierno de izquierda, y si sale cruz, gobierno de derecha!

La pequeña lanzó la moneda al aire e intentó atraparla al vuelo, pero se le escapó, rebotó en el suelo y salió rodando… hasta colarse en una sucia alcantarilla.

El profesor y su hija se quedaron perplejos y, sin mediar palabra, reemprendieron la vuelta a casa.