Montblancs y botellines

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Alberto Garzón y Pablo Iglesias, tras anunciar el acuerdo entre IU y Podemos. / Ballesteros (Efe)

Dicen que el significado de la vida está en los pequeños detalles. En ese gesto de tu pareja que casi pasa desapercibido, en esa nube con forma de longaniza, en esa naturalidad que demuestra el perro cuando te olisquea las ingles, en ese párrafo perfecto de un libro que encontraste en el banco del parque. Benedetti creía que la perfección es una pulida colección de errores. De tener razón el poeta uruguayo, en el PSOE estarían rozando la excelencia. El partido dirigido por Pedro Sánchez, con la colaboración en la sombra de toda una hueste de viejas glorias, barones y escapistas, intrigantes y arribistas, es una esplendorosa máquina de cometer errores.

El último, negar la mano que le tendió Podemos para formar una candidatura conjunta al Senado. Un error que encaja a la perfección, la nueva pieza del macabro Tetris socialista, con el pacto que firmó Sánchez con Ciudadanos. “Somos la izquierda que cambiará España”, dijo el líder del PSOE para delirio de los verdaderos votantes de izquierdas.

En los detalles reside la felicidad. Seguramente por eso los pactos, convenios entre varias partes que incluyen compromisos y retribuciones, se construyen sobre gestos. ¿Recuerda a Sánchez y Rivera firmando el suyo, jóvenes pero sobradamente moderados, regodeándose en la solemnidad que aportan los escritorios de madera noble del Congreso, las carpetas de piel y quién sabe si las plumas Montblanc? Pues cuatro días después Iglesias y Garzón, antisistemas bolivarianos y comunistas, sellaron el suyo con un par de birras bien fresquitas. Tercios de Mahou, por cierto, y no botellines, que ya sabemos que los detalles son importantes.

La alianza entre Podemos e Izquierda Unida, hermanos de sangre, deja en ridículo la del PSOE con Ciudadanos, postureo contranatura. Y mete miedo no solo a la pareja Sánchez-Rivera, sino a un Partido Popular que habla de “proyecto de extremistas y radicales”, “el viejo comunismo” y “regímenes marxistas leninistas”. Mientras el ex diputado y ex dirigente del PP, Vicente Martínez Pujalte, era denunciado por falsedad y cohecho, su colega Rafael Hernando, portavoz parlamentario del mismo partido, aterrorizaba a la población advirtiendo no de su incapacidad para frenar el sunami de la corrupción, sino del futuro que nos espera tras el pacto de los botellines-tercios: Corea del Norte, China, Bolivia, Venezuela, Cuba… España. La sutileza del detalle, el arte de la política.

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