Un programa para la izquierda

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Víctor Arrogante *

Víctor_ArroganteEstamos en tiempo de elecciones. Parece que fue ayer cuando leíamos y escuchábamos los programas que los partidos políticos presentaban a las fallidas del 20 de diciembre pasado. En esta ocasión no nos dan la oportunidad de conocer nuevas propuestas y es de agradecer. En las elecciones del 26J, que algunos quieren llamar segunda vuelta, se presentan con las mismas propuestas, más allá de que en la precampaña, las presenten como novedosas, que no lo son. Incluso las propuestas de la nueva coalición Unidos Podemos –50 pasos para gobernar juntos–, siendo las mismas anteriores de las formaciones coaligadas, se presentan como novedosas. 

Podemos, Izquierda Unida, más Equo, se han marcado una ruta con 50 medidas programáticas, entendiendo que las próximas elecciones generales no son unas elecciones más. Se celebran tras el fracaso de los partidos que no fueron capaces –algunos no han querido– de llegar a un acuerdo de gobierno. Dada la trascendencia política que tienen los nuevos comicios, parte de la izquierda se une en ese amplio acuerdo y con los programas electorales propios. El documento programático común está destinado a comunicar a la sociedad española los principales espacios de intersección de los distintos programas electorales y las principales líneas de actuación del gobierno de progreso y cambio que aspiran a liderar.

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El texto acordado está organizado en torno a cinco ejes temáticos: económico, social, político-institucional, medioambiental e internacional. Para las organizaciones que componen Unidos Podemos no hay nada más urgente que poner en pie un gobierno capaz de construir un nuevo futuro para el país. Un nuevo futuro para los millones de trabajadores en precario y para los cientos de miles de jóvenes que han tenido que marcharse por falta de un futuro. Ayudar a las familias que han perdido su casa, a los que han tenido que cerrar su negocio, a quienes lo han perdido todo durante esta crisis, es uno de sus ámbitos de actuación prioritario. En lo laboral y mercado de trabajo, entienden urgente establecer medidas de protección para quienes echan horas que nadie les paga, con salarios de miseria, a quienes quieren formar su propia familia y no tienen ni para empezar, a los enfermos que a duras penas llegan a pagarse sus medicamentos y a los jubilados que han tenido que volver a sostener a sus familias con su pensión. Es urgente, para los firmantes, recuperar la inversión sustraída a la sanidad y a la educación públicas; a los servicios sociales y a las personas dependientes; a la I+D+i, a las infraestructuras, a la cultura y al deporte.

Nada es más urgente para la coalición que poner fin al robo sistemático de dinero público que unas élites políticas corruptas han llevado a cabo durante décadas con total impunidad. El documento programático común pretende poner en pie un gobierno que trabaje para defender unas condiciones de vida y trabajo dignas para las grandes mayorías de nuestro país y garantizar que los corruptos se sienten en los banquillos de los juzgados y no en los consejos de administración de las grandes empresas.

Por su parte el Partido Socialista Obrero Español, siendo el mismo programa electoral que el del 20D, lo enmarcan en el slogan de campaña «Un sí para el cambio». Para l@s socialistas, el programa electoral es un contrato con la ciudadanía, que pretenden cumplir, en el marco de una recuperación justa y construir un Estado del Bienestar más fuerte. El programa está estructurado en diferentes bloques temáticos. Establecen las bases para un proyecto de futuro en la España del conocimiento. Presentan su visión sobre la acción de España en el exterior, dirigida a las personas. La defensa de lo público en el marco de una renovación democrática política e institucional al servicio de la ciudadanía. Establece medidas para fortalecer el Estado Social en una economía al servicio del bienestar.

También proponen medidas para reformar la Constitución, para un «nuevo pacto de convivencia». Las razones que esgrimen para la reforma de la Carta Magna vienen dadas por la transformación social que se ha producido desde 1978 y la necesidad de extender y garantizar los derechos fundamentales, así como los derechos sociales básicos. Igualmente, entienden que la experiencia de estos casi cuarenta años ha puesto de relieve la existencia de instituciones y mecanismos que no cubren de manera adecuada los objetivos del Estado democrático y las exigencias de calidad democrática que demanda la ciudadanía. El modelo territorial, que sólo quedó esbozado en la Constitución, precisa de un nuevo diseño que legitime el modelo para mejorar la convivencia y fortalecer la unión ciudadana. Por último, y dentro de lo que llaman su «vocación europeísta», pretenden reforzar el compromiso con la Unión Europea más social y decidida a la integración.

La organización Unión Socialistas (y sus miembros Alternativa Socialista, Iniciativa Socialista de izquierdas y demás partidos integrantes), proponen un programa de mínimos con puntos considerados sustanciales, al objeto de cambiar el panorama de crisis social, económica, moral y política «que nos oprime». Propugnan la unidad de las fuerzas políticas y de las personas que ansían un profundo cambio, el fin de los recortes y la restitución de la democracia.

Diseñan un programa como base sustancial de la confluencia por el cambio, apostando y pidiendo el voto para aquella candidatura que luche contra la austeridad; que esté contra las dos reformas laborales y frente a la degradación del sistema laboral y salarial que explota y agrede a la clase obrera y trabajadora; que se manifieste por la paz, frente a las aventuras imperialistas y exija la salida inmediata de las bases militares extranjeras de España. Apuestan por aquella candidatura que esté dispuesta a enfrentarse a esta Unión Europea, neoliberal y antipopular, que prohíbe las políticas socialdemócratas y públicas. Apoyan la candidatura que sea republicana y por la implantación de la República y una nueva constitución, federal y social.

Yo sumaría las 50 medidas programáticas de Unidos Podemos, las del PSOE por el cambio y las de Unión Socialistas. Además formaría una gran coalición por la izquierda, que desbancara a la derecha del gobierno de España. Espero que eso ocurra, sino antes del 26J, tras las elecciones, conformando un gobierno de cambio y de progreso.

Mientras llega el momento, me permito perfilar un programa, mi Programa electoral para gobernar España, que cubra mis aspiraciones. La base del mismo tiene ya unos años de existencia, pero no es una antigualla del pasado. Han transcurrido casi dos siglos y algunas de las reivindicaciones de entonces, son válidas hoy. Ha cambiado el modelo social. Surgió la llamada «clase media» y al proletariado se le denomina trabajador y trabajadora. La clase dominante sigue siendo la misma de entonces. La esclavitud fue abolida en 1865, pero ha surgido otra esclavitud; la de quienes sin tener nada, lo deben todo. Esclavitud con connotaciones económicas, políticas y sociales.

El riesgo de pobreza amenaza a uno de cada cinco españoles. El 22,1% de la población vive con menos de 8.011 euros anuales y la renta media de los hogares sigue cayendo, según la encuesta de condiciones de vida publicada por el INE. Aumentan las dificultades para irse de vacaciones, para comer carne o pescado, al menos dos veces a la semana. Aumentan quienes tienen dificultades para afrontar gastos imprevistos, quienes padecen pobreza energética o se retrasan en el pago de los recibos principales. Es la imagen de la esclavitud actual, incluso para quienes «disfrutan» de un empleo.

Los privilegios de la burguesía y del poder político siguen estando tan vigentes, como vigente está la dominación de los «mercados financieros» sobre la economía real. La justicia social, la desigualdad y la solidaridad siguen siendo reivindicaciones necesarias y urgentes de conseguir para el mayor bienestar y dignidad de hombres y mujeres. Seguimos estando sometidos al poder político y económico y necesitamos alternativas para subvertir esa realidad.

Mientras llegan unos y otros programas y acuerdos de gobierno, hago mías las aspiraciones del Partido Socialista, en su programa aprobado en 1888 (con sus convenientes actualizaciones históricas, políticas y sociales): La posesión del poder político por la clase trabajadora. La transformación de la propiedad individual o corporativa de los instrumentos de trabajo en propiedad colectiva, social o común. La organización de la sociedad sobre la base de la federación económica, el usufructo de los instrumentos de trabajo por las colectividades obreras, garantizando a todos sus miembros el producto total de su trabajo y la enseñanza general científica y especial de cada profesión a los individuos de uno u otro sexo. La satisfacción por la sociedad de las necesidades de los impedidos por edad o por padecimiento.

El programa finalizaba resaltando que el ideal es la completa emancipación de la clase trabajadora; la abolición de todas las clases sociales y su conversión en una sola de trabajadores, dueños del fruto de su trabajo, libres, iguales, honrados e inteligentes.

(*) Víctor Arrogante es profesor y columnista.
2 Comments
  1. celine says

    En efecto, las reivindicaciones del XIX están vigentes en buena medida. Así que no hay que dormirse.

  2. Y más says

    Comer carne «sólo» dos veces a la semana, o mejor aún, no comer carne en absoluto, no sólo no es de pobres sino que te salvará de cáncer y de enfermedades cardíacas, Víctor. Salud.

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