Sonrisas y lágrimas

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María Casado, presentadora de 'Los desayunos de TVE', en una imagen de archivo. / Efe

María Casado, presentadora de 'Los desayunos de TVE', sonríe desde el comienzo del programa hasta el minuto final. En algunas ocasiones lo hace con la contundencia de una yegua, otras con la sutileza de una flor. Son noventa minutos de televisión tronchante, o eso debe parecerle a Casado, una periodista que se encuentra al frente no de 'El club de la comedia', sino de un espacio “de análisis político, con entrevistas y tertulias” que le resulta francamente ligero, placentero y hasta cachondo. La carialegre Casado compite en lucir luminosa piñata, eterno gesto de jolgorio, con Cristina Pardo, la presentadora risitas de La Sexta.

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¿Qué buen rollo, verdad? Presentadoras que hablan de corrupción, de mentiras, de podredumbre, de diferencias sociales o de índices de pobreza sin perder la sonrisa. El problema del buen humor congénito surge cuando las cosas no tienen ninguna gracia. Es decir, cuando tu programa, un espacio de la televisión pública dedicado a, insisto, el “análisis político, con entrevistas y tertulias”, se convierte en un panfleto en contra de un partido político concreto.

¿Tiene gracia utilizar la televisión de todos los españoles para intentar destruir al partido que, según los últimos sondeos, podrían votar el 24,8% de los españoles? Ninguna. En la mañana del miércoles María Casado se desternillaba, primero, escuchando cómo el candidato de Ciudadanos al Congreso por Barcelona Juan Carlos Girauta despellejaba a Podemos, el enemigo público número uno del resto de partidos políticos con aspiraciones. Y más tarde se mondaba Casado cuando los tres tertulianos que aparecieron inmediatamente después continuaron con el proceso de desollaje de Pablo Iglesias y su equipo.

No había nadie de Podemos para defenderse. La tertulia estaba formada por Pedro Narváez (La Razón), la eternamente avinagrada Edurne Uriarte (ABC) y una joven promesa ultraconservadora llamada David Alandete (El País), cruce diabólico entre Eduardo Inda y Pablo Montesinos (Libertad Digital). Un trío de carcas, representantes de tres medios de comunicación conservadores, descarnando a un partido político ausente ante la sonrisa angelical, cuando no equina, de una presentadora pagada por todos los españoles. Para llorar.

7 Comments
  1. asies says

    Defiende sus prebendas y enchufes con uñas y dientes. Nada nuevo, los del bunker franquista lo hicieron (con asesinatos y terrorismo de estado incluido) hasta que se dieron cuenta en 1982 que el PSOE de Felipe Gonzalez era hijo de CArrero Blanco y no de Largo Caballero.

  2. Mecacholo says

    No me extraña que sonría: la vida le va bien.

  3. la novata says

    No me gusta su columna de hoy. Demasiada descalificación física. Y a mí tampoco me gusta María Casado

  4. qq says

    María Casado es de natural risueño. Ya lo era cuando presentaba el Telediario, y también en los debates que le ha tocado moderar. Ideal para un programa matinal, que se supone que es menos sesudo y más ligero que uno vespertino.

    El problema no es Casado, que me temo que se limita a hacer lo que le mandan (no está la cosa, por desgracia, para andar rechazando curros, esto ya lo hemos dicho otras veces, y aunque sea muy triste admitirlo, las cosas del comer están a veces por encima de cierta dignidad profesional bien entendida). El problema es el programa en sí, que pese a la sonrisa de Casado ni es ligero ni amable, sino que tiene muy, pero que muy mala baba, como he comprobado alguna vez que lo he visto de pasada. Y de esto tienen la culpa su editor o editora, y por extensión el responsable de los servicios informativos de TVE que, financiados a costa de nuestro esfuerzo fiscal, se dedican sin embargo a trabajar exclusivamente para el partido del poder, pasándose por el forro no solo la más mínima ética profesional, sino la más básica concepción de lo que significa un servicio público: estar al servicio del público, es decir, de todos.

    Es asqueroso, como tantas otras cosas en este país cochambroso y en ruinas, que hay que reconstruir prácticamente desde los cimientos. El destino, o lo que sea, nos ha dado una bola extra para intentarlo a partir del día 26. No la desaprovechemos.

  5. negras tormentas says

    Maria Casado sonríe, supongo, para comer. Y viene llorada por la bronca de la curry y dirá que nunca volverá a pasar hambre.
    Lo que nunca entendí son las risitas de la informadora pepera y amiga del Hernando pepero Cristina Pardo.

  6. negras tormentas says

    Y el señor patrocinador de su señora, la mejor presentadora, que trabaja por enchufe, el inefable Garcia Ferreras, el que dice estar donde está la noticia, todavía no ha dicho ni mú de las huelgas y protestas de los franceses a causa de la reforma laboral.

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