Ni González ni Anguita, bloque de izquierdas

Jesús Cuadrado *

Jesús_CuadradoEl próximo gobierno de izquierdas en España será una coalición PSOE-Podemos o no será. La incógnita está en cuántos años tendrán que pasar hasta que eso ocurra. En cualquier caso, con la guerra de exterminio contra Podemos de Felipe González o con el Frente de Izquierdas sin el PSOE, incluido el “Spainexit”, de Julio Anguita, un gobierno de izquierdas sería imposible en la España del post-bipartidismo. El futuro de ese bloque de izquierdas, oxígeno vital para millones de víctimas del neoliberalismo, se decide hoy en los debates internos del PSOE y de Podemos.

La izquierda en el post-bipartidismo

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Hay una anomalía en el marco político del post-bipartidismo en España. Si el PP y Ciudadanos suman mayoría, todo el mundo sabe que habrá gobierno de derechas, pero eso no vale para una suma de PSOE y Podemos. Podemos y PSOE, hoy con un veintiuno y un veintidós por ciento de los votos, están condenados a entenderse. Para abrir esta puerta y pronto, es urgente que el Partido Socialista sea capaz de escapar de la trampa en la que le han metido: para formar gobierno, les dicen, sólo sirven tres, PP, PSOE y Ciudadanos. No diré cuál de esos tres es el “tonto útil”. Podemos, la única fuerza política con la que los socialistas podrían formar un gobierno de izquierdas, no existe, según la estrategia marcada por los neoliberales del PSOE pastoreados por González.

Los analistas que “ayudan” al PSOE, atrapados en la gramática del bipartidismo, se enrocan en una tesis que hace de Podemos el enemigo central del PSOE y ciegan cualquier opción real de gobierno de izquierdas. Así, demonizar, ‘batasunizar’ a Podemos, se ha convertido en el mejor regalo para el bloque neoliberal español. Las misivas, desde Cebrián y sus colaboradores a los padres fundadores de Ciudadanos, apuntan en una sola dirección: gobierna la derecha y apoya el PSOE, por razones de “interés nacional”, por supuesto. Este es el gran éxito de González y Rubalcaba: han convertido al PSOE en el partido con las peores opciones en el escenario del post-bipartidismo. ¡Enhorabuena!

Urge, pues, para la causa de la nueva izquierda en España, desencadenar al Partido Socialista para acelerar la alternativa de gobierno de izquierdas. Como en Dinamarca, donde antes de las elecciones todos los electores saben que sólo hay dos posibles gobiernos, o es rojo o es azul, y se sabe en cuál de los dos bloques se ubica cada uno de los partidos que compiten. Hasta se conocen de antemano los dos posible primeros ministros. Si tanto les gusta el modelo danés a los de Albert Rivera, tomen ejemplo. ¿O prefieren un marco electoral en el que un gobierno de izquierdas, gracias a un liderazgo permanentemente fallido en el PSOE, sea inviable?

¿Por qué no “dimiten” a Sánchez?

El Comité Federal de los socialistas del pasado fin de semana sólo tenía que pronunciar una frase: “Dimite, Sánchez”. Y no, lo que hicieron fue dejar suelto a Pedro Sánchez y a su grupo de soldados de fortuna para, intentando salvar el pellejo, terminar convirtiendo al partido en una broma. Se cantaron muchos villancicos, pero lo importante para volver a colocar al partido en la pista de juego, eso no se produjo. En concreto, todo lo que alcanzaron a balbucear es un “vamos a esperar”, ellos, el Comité Federal del Partido Socialista Obrero Español.

Sánchez dijo eso de “estamos asistiendo al declive electoral de Iglesias y al fortalecimiento del PSOE” y nadie del Comité alzó la voz para proponer su inhabilitación. Óscar López, el “guionista” del grupo, repartió un relato con eso de “volver a intentar que Sánchez sea presidente” con los votos de Ciudadanos y Podemos, juntos, y nadie reaccionó ante tanto despropósito. Un Comité Federal, en fin, paralizado en el momento más decisivo para el futuro del Partido Socialista y de la izquierda en España. Así lograrán que alguien como Rajoy parezca estadista.

Sobre los riesgos para el partido de este liderazgo fallido, un ejemplo. Los dos líderes centrales del gobierno socialista del País Vasco, Patxi López y Rodolfo Ares, ahora decisivos con Sánchez, son responsables directos de la siguiente hazaña: han llevado al PSOE vasco desde el gobierno a un previsible futuro de muleta, muy pequeña, del PNV para evitar que Podemos, primera fuerza en las pasadas elecciones generales, pueda gobernar en Euskadi. Si el PSOE no configura una masa crítica para romper esta deriva, esto va para largo, con un Sánchez que se ofrece para liderar un guerra eterna contra Podemos, la única alianza con la que los socialistas pueden formar un gobierno de izquierdas.

Hay un camino a la izquierda

El sefardí-estadounidense Dani Rodrik, uno de los economistas más reconocidos del mundo, en un reciente artículo, señala que “la izquierda es incapaz de articular una respuesta política” y sentencia: “Gran parte de la culpa es de los tecnócratas de izquierda”. En nuestro caso, los que han encadenado al PSOE a los intereses neoliberales de los Consejos de Administración de grandes empresas cuasi-monopolios. El gran historiador del siglo XX, Tony Judt, dedicó los últimos años de su vida a denunciar con dureza esta perversión de la izquierda como marca usada para enriquecerse. Él documentó bien el caso de Tony Blair, pero en España se podría haber puesto las botas denunciando a quienes con la marca PSOE, no por méritos propios, se hicieron ricos. Si Podemos provoca una catarsis contra esto, sea bienvenido.

Hoy afortunadamente hay un camino a la izquierda, como apuntan Rodrik y otros muchos con similar autoridad académica. Si tuviera que elegir una referencia, “esto es en lo que creo”: La creación de una sociedad del aprendizaje de Joseph E. Stiglitz, un libro de instrucciones para un modelo económico basado en el “marco nórdico”, imbatible frente al neoliberalismo tan dañino, tan tramposo y tan generosamente financiado. O el Nobel Michael Spence, para el que “generar un consenso sobre una visión progresista para el crecimiento inclusivo”, es decir, casar en el mismo modelo prosperidad e igualdad, es viable e imprescindible. En fin, muchos y los mejores para dar réplica a quienes pretenden descalificar por insolvente a la nueva izquierda, a la que neoliberales como Jordi Sevilla califican como propia de chamanes. Pues eso, un par de tardeS para enseñarle a Stiglitz.

Sea cual sea el balance de daños de estos días de feria postelectoral, lo que interesa a la causa de un bloque de izquierdas en la España del postbipartidismo es que en las próximas los electores sepan que, cuando votan Podemos o PSOE, votan un gobierno de izquierdas. Como en Dinamarca, señor Garicano, donde no confunden izquierda con derecha.

(*) Jesús Cuadrado es militante y exdiputado del PSOE.