JAVIER PÉREZ DE ALBÉNIZ | Publicado: - Actualizado: 7/1/2017 14:35

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Captura de la imagen de la promoción anunciada en el suplemento ‘Buena Vida’ de El País.

Dicen que somos lo que comemos. En ese caso, yo sería en estos momentos unas patatas revolconas con piernas. Ante tan grasiento panorama, prefiero pensar que la composición del cuerpo humano es cuestión de ideas y opiniones: creo que somos lo que leemos. Aunque en muchas ocasiones, reconozcámoslo, lo que comemos y lo que leemos discurre por caminos paralelos. Lo que podríamos llamar una sopa de letras.

Leo en la portada del Especial Ideas (“Interpretación, debate, ensayo, análisis”) de El País del pasado domingo un titular imaginativo: “Obsesionados por la comida”. Es la reflexión central de un suplemento que, además de recordarnos que comer es un acto esencial”, asegura que “la gastronomía reina en la televisión, se promueve la alimentación sana y hay más información que nunca”. Estoy de acuerdo, sobre todo en su última reflexión: hay más información que nunca. El día anterior, sábado, el suplemento del mismo diario Buena vida ofrecía una de esas promociones que te cambia la existencia, al menos a nivel gastronómico. El complemento alimenticio “Hierba de cabra en celo”. Como lo acaba de leer. Un frasco con 60 cápsulas de liberación inmediata, 250 gramos, con extracto botánico de Epinedium Sagiattum y Maca (Lepidium mellen). Ya se imagina…

Además de para despertar el apetito sexual y solucionar los problemas de rendimiento en la cama, la todopoderosa hierba de cabra en celo “se usa para los problemas de la espalda y de las rodillas, para el dolor de las articulaciones, para la fatiga física y mental, para la pérdida de memoria, la presión arterial alta, las enfermedades del corazón, la bronquitis, las enfermedades del hígado, para el VIH/SIDA, para la polio, para un trastorno de la sangre llamado leucopenia, para infecciones virales cardíacas, para la pérdida de masa ósea después de la menopausia, para los huesos débiles (osteoporosis) y como un tónico”. Y todo por el increíble precio de 39, 95 euros el tarro. La purga de Benito, qué duda cabe.

Tras realizar el pedido, sigo leyendo el periódico. Pero ya nada es igual. Me parece que las páginas del diario de Cebrián, como los complementos alimenticios exóticos, no debe utilizarse como sustituto de una dieta periodística equilibrada y variada y un estilo de vida informativamente saludable. “A mis compatriotas socialistas”, titulan una carta de Albert Rivera publicada a toda página abriendo su sección de opinión. “Me gustaría que mis compatriotas socialistas, con quienes comparto un proyecto común diverso y unido…”, escribe el líder de Ciudadanos, y yo me río como no lo hacía desde la última vez que pude ver a Faemino y Cansado en directo. Este Rivera tiene chispa. Y hay que reconocer que Cebrián tiene futuro como cazatalentos de humoristas. ¿Será por la hierba de cabra en celo? Somos lo que publicamos.

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